A finales de agosto llegaba a librerías de la mano de la editorial Puck Lo que quedó de ti, de Sarah Everett, una novela juvenil que mezcla romance, misterio y drama con un resultado, ya adelanto,  la mar de entretenido. Pero veamos un poco más sobre este libro.

Lo que quedó de ti nos presenta a Addison, una chica de 17 años que, tras asistir a un concierto de música clásica, sufre un accidente en el bus de vuelta a casa. Aunque Addie sale prácticamente ilesa, de repente no deja de encontrarse al chico que conoció en el bus… un chico al que, aparentemente, solo ella puede ver.

Creyéndose loca, visita un centro neurológico de la zona, sin saber que su vida entera cambiará a partir de ese momento.

Pero no solo sabremos lo que ocurre después, pues Lo que quedó de ti nos lleva también a dieciocho meses antes del accidente, cuando, al ir a alquilar una película a un videoclub, Addie conoce a Zach, un chico muy fan de las comedias con el que conecta enseguida.

Así, el libro intercala dos líneas temporales, saltando de una a otra mientras se van encajando todas las piezas del puzle en el que se ha convertido la vida de la protagonista.

Un puzle que no muy complicado de resolver en el que los misterios están bien planteados y resueltos a su debido tiempo, pero con los cuales no hace falta comerse mucho el tarro para averiguar todo lo que está pasando, aunque quizá esta fuera precisamente la intención de la autora: generar la suficiente intriga para tenerte enganchado, pero sin demasiadas complicaciones.

Porque dichas complicaciones se presentan ante Addie en forma de intenso drama familia que, con ese puntito telenovelero, no podría ser más interesante y adictivo.

Pero quizá la parte que más he disfrutado ha sido el pasado de la prota junto a Zach. El romance está muy bien conseguido en Lo que quedó de ti. Zach y Addie son muy monos y tienen mucha química. La autora desarrolla su relación con fluidez, consiguiendo que nos creamos que estamos ante dos adolescentes reales, que se comportan justo como lo que son, con su marea de sentimientos encontrados, sus inseguridades y sus errores.

Y ese es precisamente una de las claves de Lo que quedó a ti: la prosa ligera y directa de Everett nos introduce en el mundo adolescente de Addie, con su amor por la música, sus sueños de irse a vivir a Nueva York, sus problemas familiares y el descubrimiento de nuevas emociones junto a Zach. Nos sumergimos en ese mundo a través de sus ojos, una perspectiva que el narrador no abandona en ningún momento y que, por lo tanto, resulta auténtica para el lector.

Es a través de este filtro como conocemos a unos secundarios que, pese a contar en general con pocas apariciones, no están mal desarrollados y encajan a la perfección en una narración que explora la importancia de la resiliencia, de saber afrontar los hechos traumáticos que nos impone la vida.

Como ya he dicho, la prosa de Sarah Everett es ágil, directa. Los capítulos de la novela son cortos y acaban casi siempre en cliffhangers que incitan a seguir leyendo, por lo que estamos ante un libro que se consume rápido. Su trama es ligera, eficaz y muy adictiva. Así que si estás buscando una novela entretenida y fácil de digerir con la que pasar el rato, Lo que quedó de ti no te defraudará.

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