Cambios para ayudar al jugador

En lanzamiento de las consolas de nueva generación de Sony y Microsoft ha traído consigo innumerables mejoras para los jugadores que, más allá del salto gráfico o la estandarización del 4K como resolución en muchos de los juegos de ambas consolas, han supuesto una mejora en la calidad de juego de los usuarios.

Tanto PlayStation 5 como Xbox Series X|S han reducido considerablemente los tiempos de carga al encender la consola y las propias cargas internas de los juegos, haciendo mucho más fluidas todas las partidas. De hecho, la mejora en los tiempos de carga es muy notable en casos como el de Control, el juego de Remedy. En este caso la espera baja hasta los 24 segundos para cargar partida en PlayStation 5 respecto a los 59 de la versión de PlayStation 4. Por su parte, Destiny 2, el looter shooter de Bungie que siempre tuvo unos tiempos de carga largos, ha conseguido rebajar su carga inicial hasta los 44 segundos respecto a los casi 3 eternos minutos de la versión de PlayStation 4.

También han mejorado y simplificado las opciones para compartir contenido con redes sociales u otras plataformas como Twitch, han reducido el ruido que hacen al mantenerse encendidas y, entre otras cosas, han mejorado considerablemente la velocidad de descarga de los juegos y aplicaciones digitales.

El fin de los tiempos de carga

Hasta ahora, descargar juegos como Red Dead Redemption II o Call of Duty: Warzone suponía dejar la consola encendida varias horas mientras se descargaban decenas de Gb. Además, hemos tenido que convivir durante toda la generación con los parches y actualizaciones que, en cualquier momento, podían hacer acto de presencia retrasan varios minutos o incluso horas la sesión de juego que teníamos programada para ese día.

Por suerte, las consolas de nueva generación han solucionado ese problema y ambas cuentan con la capacidad de descargar contenido a una velocidad mucho mayor, reduciendo los tiempos de espera de varias horas a unos pocos minutos.

Conexión a Internet de calidad

Sin embargo, para aprovechar esta mejora en la capacidad de descarga de Xbox Series X y PlayStation 5 es necesario tener una conexión a Internet adecuada. De nada nos servirá hacernos con una nueva consola con la intención de olvidarnos del problema de las descargas si en casa tenemos contratada una conexión simétrica de 50 Mb.

A día de hoy es muy sencillo encontrar operadoras que ofrecen paquetes de fibra con más o menos opciones por un precio asequible que nos permiten aprovechar las capacidades de las nuevas consolas. Por ejemplo, aprovechando el Black Friday podemos encontrar varias ofertas Internet en casa para mejorar nuestra conexión.

Entre las ofertas de fibra óptica que hemos encontrado hemos destacado la de Adamo, que ofrece distintos paquetes de fibra entre los que destacan los de 100 Mb, el paquete de fibra de 1.000 Mb (1.000 de descarga y 600 Mbps de subida) y, por último, un paquete de fibra simétrica de alta velocidad que alcanza los 1.000 Mb de descarga y subida, más que de sobra para poder descargar juegos completos en cuestión de minutos.

Con una conexión como esta, no solo podemos descargar los juegos en cuestión de minutos si no que será más complicados que suframos lag o ralentizaciones en nuestras partidas online. Esto es especialmente importante en juegos de géneros como los shooters o los juegos de lucha en los que un solo segundo puede marcar la diferencia entre la victoria o la derrota.

En definitiva, PlayStation 5 y Xbox Series X|S dejan claro que, con unos pocos cambios, la rutina de los jugadores de consola puede ser mucho más sencilla y llevadera de lo que lo era hasta ahora.

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