Juegos de casino: Pablo Picasslot

Es bastante habitual que los juegos de casino se inspiren en películas, series de televisión o videojuegos. Al fin y al cabo, al revés sucede lo mismo: ¿quién no ha visto a James Bond, el famoso agente 007 al que encarnaba Daniel Craig en esa ocasión, en Casino Royale, jugando una partida de cartas a -literalmente- vida o muerte? ¿O es que hay alguien que no conozca a estas alturas la historia de la familia Pelayo, que asaltó las ruletas de España y parte del extranjero, gracias a un defectillo que ellos mismos descubrieron y fueron capaces de aprovechar? Pero hay ocasiones en las que los juegos de casino, principalmente las tragaperras, se inspiran (por decir algo) en cosas más extrañas.

Las tragaperras más raras que existen

Hay unos cuantos juegos y tragaperras españoles, claro está, pero el dudoso honor de contar con los títulos más raros lo tienen los desarrolladores foráneos. Aunque entre las tragaperras más extrañas que hemos tenido ocasión de probar se encuentra una inspirada en uno de los artistas españoles más reconocibles de todos los tiempos: Pablo Picasso. En la tragaperras Pablo Picasslot (hemos de reconocer que el que se inventó un nombre era casi tan genial como el propio Pablo), tendremos que girar los carretes para crear una obra de arte. Otra tragaperras llamada KGB Bear nos trasladará a Rusia en mitad de la guerra fría, poniéndolos en la piel de unos osos que son agentes del KGB. Sí, suena extraño contarlo, pero creednos cuando decimos que jugarlo es más extraño todavía. Por último, en lo que a tragaperras se refiere, encontramos una tragaperras basada en la famosa saga Karate Pig, y con el mismo nombre, en la que un cerdito se hace amigo de un sensei que le enseña artes marciales… un momento, ¿qué? ¿Cómo que la película no era así?

Juegos de casino indescriptibles

Pero no solo tenemos tragaperras extrañas, nada de eso. También hay juegos de casino que son difícilmente explicables. Por ejemplo, en Bélgica (no hemos encontrado ningún otro lugar donde se juegue a esto) es bastante popular un jueguecito llamado Birdsong. Por resumir, el juego se basa en unos pájaros que están separados en diferentes jaulas. El objetivo del juego es apostar a cuál de ellos cantará durante más rato o en un tono más alto. Sabemos lo que estás pensando: nosotros también lo pensamos. Y sí, hay gente que apuesta en estas cosas.

Otro juego curioso, por llamarlo de alguna forma, es el tres en raya contra una gallina. Sí, esto existe y se juega en ciudades como Atlantic City, en la que durante años una gallina llamada Ginger desplumó (je, je) a cientos de jugadores. Resulta que el animalito jugaba al tres en raya mejor que muchos humanos, mira tú por dónde.

Pero, si nos gustan las emociones fuertes, no tenemos más que jugar a una emocionante variante de la ruleta: una que se juega con roedores. Seguramente este no sea su nombre oficial, pero se juega literalmente como suena: se sitúa a un pequeño roedor, por ejemplo, un jerbo, en una cajita en medio de una ruleta que cuenta con otras cajitas numeradas. Se saca al jerbo de su caja, se gira la ruleta… y el que acierte a qué caja irá a parar el jerbo, ganará. Tremendamente emocionante, sin duda, pero las probabilidades de ganar son… en fin, eso lo dejamos a criterio de cada cual.

La realidad supera a la ficción

Así pues, incluso en los tiempos que vivimos en los que no paran de aparecer noticias sorprendentes día tras día, es posible encontrar cosas que nos sorprendan. En cualquier caso, suponemos que cada cual hace con su dinero lo que quiere… incluso si eso implica poner su destino en manos de un jerbo. Allá cada uno con sus gustos.

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