J.R.R. Tolkien

(Segunda parte de este artículo aquí)

INTRODUCCIÓN: UN VICIO DESCONOCIDO

El título de la introducción es un juego de palabras con el título de la conferencia que Tolkien impartió en Oxford, “A Secret Vice”, sobre la propia invención de lenguas. Su “Vicio desconocido” sería la invención de lenguas, que darían a su vez lugar a la invención de mitos para su país, representada por todos sus textos sobre la Tierra Media.

J.R.R. Tolkien siempre defendió la existencia y valía de los Mitos. Desde pequeño le fascinaron las historias heroicas y legendarias que llegaban a sus manos: desde las criaturas mágicas unidas a la tierra (tales como hadas, duendes, silfos…), como los mitos genéticos de los universos antiguos (el Kalevala finés, las Eddas nórdicas…)

Además debemos sumarle a su cariño por los mitos el hecho de ser Filólogo (en el sentido más amplio de la palabra). Su Amor por las propias lenguas, y por los sonidos que se desprendían de sus variantes, le llevaron a explorar y amar cada significante mientras disfrutaba de su abanico de significados. Así, abogaba por un uso exhaustivo y correcto de la lengua, y observaba cada palabra desde una distancia dramática para desplegar sus verdaderos sentidos en contra de la tendencia erosiva del uso moderno.

Tolkien conoció las Eddas cuando tenía veintiún años. Para aquel entonces, ya había leído Sir Gawain y el Caballero Verde (de la que sería su principal traductor y editor), Beowulf (de la que también editaría una traducción largamente estudiada), el Kalevala… y tenía nociones en multitud de lenguas: Gótico, Finés, Galés, Noruego Antiguo, Latín, Francés, Alemán, Griego, Castellano, Anglosajón, Celta, Islandés… así como de todas las fases del Inglés. De hecho, “tardó tanto” en leer las Eddas porque procuraba leer cada libro en su idioma original (he aquí su verdadera vocación de Filólogo).

Así pues, desde pequeño inventaba lenguas con sus primos. El nevbosh (una mezcla de latín, francés e inglés), el animálico o el naffarin (inspirado por el castellano) serían algunas de esas lenguas infantiles; aunque de adulto se dedicaría a lenguas completas, tales como el Quenya (inspirado por la cadencia del finés) o el Sindarin (siguiendo la evocación del galés). A partir de estas lenguas, y a través de ellas, creó su propia Mitología para Inglaterra, que abarca todos sus libros sobre la Tierra Media.

La mitología de Tolkien, de este modo, tuvo un “indiscutible humus lingüístico”. Las inspiraciones, por tanto, que pudo tomar de legendarium externos, se basan en multitud de ocasiones en la propia expresión lingüística de la leyenda. Algunas veces incluso “reconciliaba” palabras y mitos que se habían desgastado y malogrado con el tiempo o con versiones posteriores. Ejemplo podría ser el poema que escribió en The Adventures of Tom Bombadil, donde recupera el incidente del Whisker o bigote de nutria de la leyenda de Sígurd, más tarde perdido en Der Nibelungen:

“Your mother if she saw you // She’d never know her son, unless ‘twas by a wisker”

«¡Daré a los Tumularios que curtan tu pellejo!//¡Te ahogarán con anillos!. Si tu madre te viera // no te conocería si no es por un bigote. // No, si no eres más veloz, ¡a Tom tú no provoques!» (The Adventures of Tom Bombadil, El paseo en bote de Tom Bombadil)

“Luego los Aesir le entregaron el tesoro a Hreidmar, llenaron por entero la piel de nutria y la pusieron a sus pies. Luego los Aesir tuvieron que apilar el oro y cubrirla. Cuando hubieron acabado, Hreidmar se acercó y vio un solo pelo de la barba, y les dijo que debían cubrirlo” (Volsungasaga, capítulo 14)

Incluso compuso algo después un poema, el Volsungakviða En Nyja: un largo poema inédito, probablemente escrito a finales de la década de los ’20, principio de los ’30. Tolkien lo describió en una carta a Auden, el 29 de enero de 1968: “escrito en inglés en estrofas fornyrðislag de 8 versos: un intento de organizar el material de los Edda que trata de Sigurd y Gunnar” (El fornyrðislag es el metro estrófico del noruego antiguo, muy semejante en sus versos a los de la poesía en inglés antiguo, según el que está compuesta la mayor parte de los poemas narrativos de los Edda) (Cartas, carta 295, nota)

De este modo, a través de la leyenda, el lenguaje se convierte en transfiguradora de la realidad que nos rodea. En su poema Mithopoeia, en el que Philomithus (el amante de los mitos) le explica a Misomithus (el que odia los mitos) para qué y por qué existen los Mitos. La anotación al principio del poema nos aclara el leitmotiv de la composición:

“To one who said that myths were lies and therefore worthless, even though ‘breathed through silve” (Para aquel que dijo que los mitos eran mentiras y por lo tanto no valían nada, aun “susurrados a través de plata”)

Y, en la sentencia más famosa sobre el poema, Tolkien nos explica:

“Llamas árbol a un árbol, sin detenerte a pensar que no era un árbol hasta que alguien le dio ese nombre. Llamas estrella a una estrella, y dices que es sólo una bola de materia describiendo un curso matemático. Pero eso es simplemente cómo lo ves TÚ. Al nombrar y describir las cosas no estás más que inventando tus propios términos. Y así como el Lenguaje es invención de la Realidad, el Mito es invención de la Verdad.”

LOS PROTAGONISTAS DE NUESTRA TRAMA

1. Las Eddas

Las Eddas son la principal fuente de información sobre la mitología y las antiguas tradiciones épicas del mundo germánico precristiano. Están divididas editorialmente en dos bloques:

La Edda Menor, recopilada, editada y puesta por escrito por Snórri Sturluson en 1220. Se trata de una obra en prosa que comprende dos temas:

En su primera parte, Snorri hace un estudio exhaustivo de la métrica escáldica, así como del estilo de su lírica y el método aliterativo que utiliza. Así, se convierte en un manual fundamental de toda la poesía y el vocabulario de los poemas éddicos.

La segunda parte expone el legendarium nórdico a través de un relato pormenorizado de los mitos e historias de los dioses escáldicos. En narraciones en prosa, Snórri nos relata los principales mitos (génesis del mundo, fin del mundo, partes del universo, fuerzas que lo rigen y avatares que le suceden) así como historias de héroes y reyes de la antigüedad.

La Edda Menor realmente se trata de un encargo al propio Snórri, y que éste emprendió desde la perspectiva de un cristiano que desea preservar para las generaciones futuras el relato de las creencias paganas precristianas de tradición oral.

Los Edda - leyendas épicas germánicas
Los Edda – leyendas épicas germánicas

La Edda Mayor parte desde un cuadernillo (llamado por sus estudiosos y editores el Codex Regius) que fue encontrado en Islandia en 1643. Sus primeras narraciones se remontan a mediados del siglo IX, y contiene leyendas de hasta aproximadamente el siglo XIII. Está compuesto de 45 hojas de 19×13 centímetros. Entre sus páginas hay un salto narrativo y mítico, llamado “La gran laguna”, que comprende desde “Los dichos de Sigdrifa” hasta “El fragmento del cantar de Sígurd”.

Su nombre, Edda, proviene de la expresión utilizada para titularlo en un principio, “Edda Saemundi Multiscii”, y significa realmente “bisabuela”. En sus textos podemos encontrar cantos heroicos, poesías populares o consejos de conducta. Se lo divide en dos partes: la parte Legendaria y la parte Heroica. En la edición más aceptada por los estudiosos se añaden además 6 cantos adicionales, que no aparecen en el Codex, pero que complementan el corpus principal de leyendas. Así, nos encontramos con una edición definitiva de 35 cantos, salpicados de anotaciones en prosa. Para ver la lista de cantos, véase el “Apéndice I: Relación de cantos de la Edda Mayor”.

Dentro de la parte legendaria podemos leer cantos dedicados al origen y final del mundo, avatares y costumbres de la vida diaria, y las historias míticas de los dioses (Odín, Tor, Loki, Frey…)

En la parte heroica, en cambio, podemos leer las hazañas y andanzas de los diferentes héroes escáldicos. Helgi, el matador de Húnding es una saga danesa, la Historia de Sígurd es de origen franco y burgundio, y del gótico encontramos a Jonak y Jomunreikk.

2. La Tierra Media

Los escritos principales que componen la Historia de la Tierra Media comprenden desde The Hobbit (El Hobbit, publicado en 1937) pasando por The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos, publicado en tres partes, escrito en doce años), cuya versión definitiva entró en imprenta en 1949. Ambos libros no se perciben en su totalidad sin la complementación necesaria de The Silmarillion (El Silmarillion, editado después de la muerte de Tolkien por su hijo Christopher), narración del génesis de la Tierra Media y el despertar de las diferentes razas que lo habitan, además de la sombra que habita en toda luz.

Posteriormente, el mismo Christopher Tolkien editaría los Unfinished Tales (Cuentos Inconclusos de Númenor y la Tierra Media) y los ciclos History of Middle Earth (Historia de la Tierra Media) y History of The Lord of the Rings (Historia del Señor de los Anillos), que muestran respectivamente el abrumador legendarium de la Tierra Media, y los manuscritos originarios y evolución narrativa de The Lord of the Rings.

Elu Thingol y el Nauglamir
Elu Thingol y el Nauglamir.

El génesis de las narraciones de la Tierra Media lo encontramos en el interés del propio autor por la mitología, y la necesidad que sentía de que su país tuviese una mitología propia. La mitología de los pueblos antiguos a las invasiones y romanización de Inglaterra se había diluido y transformado hasta desaparecer. El único rastro de aquella lengua y modo de vida tan sólo se conservaba en topónimos y algunos nombres de plantas y rituales.

La mitología con la que cuenta Inglaterra podía entonces deberse a dos influencias principales: la de origen vikingo y anglosajón, y la de influencia francesa (las leyendas Artúricas).

Pocos son los textos genuinamente “ingleses” con los que se cuenta. Entre ellos Tolkien buceó profusamente: Beowulf, Sir Gawain and the Green Knight (bajo el palio artúrico), el poema Pearl y Sir Orfeo, el Cryst del autor Cynewulf…

Y así como las Eddas se apoyan en la lengua en la que están escritas y utilizan sus propios recursos estilísticos, la “mitología” de la Tierra Media se asienta firmemente en la lengua inglesa, con sus variantes y su musical aliteración. El verdadero y antiguo sentido de las palabras aflora en lugares donde ya estaban olvidadas; y las nuevas lenguas de elfos, enanos y hobbits dejan sus testigos en expresiones, evocaciones y sentidos remotos, que salpican la narración mítica.

LOS ENANOS

Los enanos existen en casi todas las mitologías. “Hombres pequeños” se enterraban en los cortejos fúnebres de las pirámides aztecas. Los “Hombres de las Flores” son venerados y respetados en el Amazonas. En los bosques de Escocia los “Green Man” pueblan las nieblas de la noche, e incluso alguna variante de “Nanus” en las selvas de Guinea Ecuatorial son adorados y temidos en la misma medida.

El poema en noruego antiguo sobre el fin del mundo, el Voluspá, los vincula a la piedra: stynia dvergar fyr steindurom, “los enanos gimen ante sus portales de piedra”. Snorri también dice “bullían en la tierra (…) como gusanos”. Los enanos de las poesías éddicas tienen su origen en la piedra, de la que fueron fabricados, y se convierten en ella si les toca el sol. Son criaturas mágicas, y la mayoría de las veces malignas. Su codicia no tiene fin, y las joyas y los tesoros que forjan en secreto son deseados por héroes, vanes y ases.

Los Enanos junto a Bilbo y el zorzal
Los Enanos junto a Bilbo y el zorzal.

Los Enanos de Tolkien también tienen su origen en la piedra, como cuenta el capítulo 2 del Silmarillion:

“It is told that in their beginning the Dwarves were made by Aulë in the darkness of Middle-earth; for so greatly did Aulë desire the coming of the Children, to have learners to whom he could teach his lore and his crafts, that he was unwilling to await the fulfilment of the designs of Ilúvatar. And Aulë made the Dwarves even as they still are, because the forms of the Children who were to come were unclear to his mind, and because the power of Melkor was yet over the Earth; and he wished therefore that they should be strong and unyielding. But fearing that the other Valar might blame his work, he wrought in secret: and he made first the Seven Fathers of the Dwarves in a hall under the mountains in Middle-earth. (…)

Since they were to come in the days of the power of Melkor, Aulë made the Dwarves strong to endure. Therefore they are stone-hard, stubborn, fast in friendship and in enmity, and they suffer toil and hanger and hurt of body more hardily than all other speaking peoples; and they live long, far beyond the span of Men, yet not for ever. Aforetime it was held among the Elves in Middle-earth that dying the Dwarves returned to the earth and the stone of which they were made; yet that is not their own belief ” (S,QS,II:1) -traducción en nota I.

Aunque, a diferencia de las Eddas, los Enanos de Tolkien fueron creados por “otro dios” diferente al que creó los elfos y los hombres. La creencia de que regresan a la tierra al morir se debe a que “La estancias de Mandos”, lugar reservado provisionalmente para los hombres mortales (y los elfos muertos en batalla), fue generado por Ilúvatar, el Único; creador de la Tierra, los hombres y los elfos (de los hobbits no se menciona nada en el Silmarillion).

Ambos enanos, sin embargo, comparten algunas características en común. Son hábiles mineros, y sus moradas yacen bajo tierra. Su carácter es similar, y crean objetos hermosos y poderosos en la misma medida. Tolkien, interrogado sobre las Eddas en una de sus cartas, explica de dónde surgen los Enanos en su obra:

“Pero, ¡ay!, enfrentada con historias concretas la gente siempre está más dispuesta a creer en la erudición y el conocimiento secreto que en la invención, especialmente si queda pasmada por el título de “profesor”. No se conservan cantos o historias sobre Enanos o Elfos en inglés antiguo, y bastante poca cosa en ninguna otra lengua germánica. Palabras, unos pocos nombres, eso es casi todo. No recuerdo ningún enano o elfo que desempeñe un papel concreto en ninguna historia, salvo Andvari en las versiones escandinavas del asunto de los Nibelungos. No existe historia relacionada con el nombre Eikinskjaldi, salvo la que yo inventé para Thorin Escudo de Roble.” (J.R.R. Tolkien, carta 237)

Así, Tolkien aceptaba la “inspiración” a través de los sonidos desde las Eddas, pero niega tajantemente que exista “conocimiento secreto” en su creación. El hecho de que los enanos tuvieran los nombres del Dvergatal del Voluspá éddico… pero esto es otra historia. Abramos el siguiente capítulo para explicarlo.

1.- Los Nombres de los Enanos

“…Fili, Kili, Oin, Dori, Nori, Ori, Bifur, Bofur
Balin, Dwalin, Glóin, Thorin, Bombur y un Bolsón…”
(Pablo Ginés, Quiero ser un saque-hobbit)

Tolkien aclara en sus cartas:

“Los nombres de los enanos y, en cierto modo, el del mago, provienen de la Elder Edda (…) Estos dwarves no son exactamente los “dwarfs” del folklore mejor conocido. Se les ha dado nombres escandinavos, es cierto; pero esa es una concesión editorial. Demasiados nombres en leguas propias del período podrían haber resultado alarmantes.” (Carta 25)

“Los enanos se representan como un pueblo que mantiene más o menos secreta su propia lengua nativa, y que para otro fin “exterior” emplean la lengua del pueblo cerca del cual viven; nunca revelan sus “verdaderos” nombres personales en su propia lengua.” (Carta 144)

Este “secreto” en los nombres “verdaderos” de los enanos se explica a través del tremendo poder que la voz y el sonido poseen en la obra de Tolkien. No en vano, uno de los personajes de The Lord of the Rings, Treebeard (Bárbol en la versíon en castellano), expone:

“For I am not going to tell you my name, not yet at any rate.’ A queer half-knowing, half-humorous look came with a green flicker into his eyes. ‘For one thing it would take a long while: my name is growing all the time, and I’ve lived a very long, long time; so my name is like a story. Real names tell you the story of the things they belong to in my language, in the Old Entish as you might say.” (LR,3,IV:38). Traducción en Nota II.

Los nombres de casi todos los Enanos de Tolkien aparecen en el Dvergatal (literalmente “Lista de Enanos”) del Voluspá (llamado “La visión de la Adivina” el primero de los cantos de la Edda Mayor). Para una información más detallada, véase el Apéndice II: Comparativa del Dvergatal y los nombres enanos en Tolkien.

Pero dentro de esta lista casi exacta advertimos tres excepciones:

1. El único nombre importante de Enano que no aparece es Balin (que, por otra parte, es un nombre frecuente en las leyendas artúricas).

2. El nombre Eikinskialdi le pareció a Tolkien extraño en la lista de los Enanos. Su significado literal es “Escudo de Roble”, y Tolkien lo unió al personaje de Thorin en “El Hobbit” como un apodo. Por otro lado, muchos de los Enanos de Tolkien tenían apodos, sobre todo si su nombre era frecuentemente repetido en la línea regente.

3. El nombre Gandalfr.

-El caso de Gandalfr

Cuando Tolkien vio por primera vez la lista de Enanos éddica, seguramente la analizó desde el punto de vista filológico. Y ¿en qué modo lee un filólogo? La respuesta puede resumirse en una palabra: cuestionando.

Los filólogos exploran desde un punto de vista escéptico las palabras, explorando desde la limpieza, buscando el gérmen y la raíz fuera de corrupciones modernas. Del mismo modo en que detestaba la concepción actual de la palabra glamour, cuando Tolkien se fijó en el elemento alfr (elfo) dentro de una lista de Enanos, se dice que se extrañó profundamente.

El estudioso Tom Shippey analiza del siguiente modo esta extraña deconstrucción filológica: Cuando Tolkien encontró la palabra, en un primer momento asumió que Gandalf era un elemento cualquiera del Dvergatal. En los primeros manuscritos de “El Hobbit”, Gandalf se nos presenta como el jefe de los Enanos.

Pero en la primera edición del texto, Gandalf aparece como “un anciano de baja estatura”, sin especificaciones de especie. Y la definitiva seña aparece en la tercera edición: Gandalf es un “anciano con un bastón”. El Bastón ha sido siempre la seña inequívoca del mago, desde las narraciones más antiguas hasta las ficciones más modernas. De este modo, y observando el nombre odínico Góndlir (el de la vara), Tolkien pudo deconstruir Gandalfr como la conjunción de vara+elfo. Y un nombre tan filológicamente diferenciado de la lista enana pudo sugerirle una odisea no contada en la que un mago de la vara, mezclado entre muchos Enanos, pudo vivir una aventura no contada…

Gandalf el Gris
Gandalf el Gris, de John Howe.

Gandalf también aparece, en cierto modo, filológicamente conectado a otro personaje de la Edda. En Los “dichos de Grímnir” aparece el dios Odín, revestido en la forma de un anciano errante, vestido en gris. Algunos de los nombres que recibe esta transfiguración de Odín son Hárbarðr (“el de canosas barbas”), Göndlir (“el de la vara”), Siðhöttr (“el de ancho sombrero”) o Váfuðr (“el errante”). El sombrero también resalta aquí como otro atributo del mago. Gandalf también vaga por la Tierra Media bajo la apariencia de un anciano, vestido en gris, apoyado en su vara, y con largas y blancas barbas. Odín busca.

Gandalf no es un dios, tampoco un Elfo. Pero no es un Enano. Podría decirse que pertenece a un estadío intermedio entre los dioses y los Elfos. Es un Maïa, una especie de “Dios menor”, venido a la Tierra Media bajo la apariencia de un anciano, y su misión consiste en equilibrar la balanza del bien y el mal en la Guerra del Anillo. Es, como los Maïar, inmortal; pero su vestidura física le somete a las penurias propias de un ser mortal: el dolor, la vejez, las heridas, la debilidad…

2.- El Carácter enano

“Constituyen en su mayoría una raza persistente, grave, reservada,laboriosa, que no olvida las injurias (ni los actos de bondad), amantes de la piedra, de las gemas, de las cosas que cobran forma en sus manos de artesanos, más que de las cosas con vida propia. Pero no son malos por naturaleza, y pocos son los que sirvieron al Enemigo por libre voluntad, sea lo que fuere lo alegado por los Hombres. Porque los Hombres de antaño codiciaban los tesoros y las obras de los Enanos, y hubo enemistad entre ambas razas.”(SA,AP,F,I:30)

Los Enanos en Tolkien son fuertes y reservados, tal y como se les describe en el Silmarillion; pero no se trata de criaturas sobrenaturales, como se cuenta en las Eddas. Podría decirse que su nacimiento no está encuadrado en la naturaleza de la Tierra Media, más que sobrenaturales se les podría describir como “extranaturales”.

Su coraje y persistencia sólo puede compararse con la irrefrenable fuerza de su odio. Los enanos son feroces en la batalla, pero no dudan en matar si el brillo de una joya extraordinaria les ciega la razón (ocurrió con la Piedra del Arca en El Hobbit, y con el Nauglamír o Collar de los Enanos en el Silmarillion) En esto podemos encontrar una conexión con los Enanos éddicos. Por poner un ejemplo, citaremos la Hjaðningavíg, la “Batalla Interminable” narrada en la Edda Menor de Snórri.

“En la lucha entre el rey Högni y el pirata Hethinn, el rey dice “Demasiado tarde llega esta oferta de conciliación, porque ahora he desenvainado a Dáinsleif, que forjaron los enanos, que debe matar a un hombre cada vez que sea desenvainada, y nunca se dobla ante el golpe, y no hay herida que cicatrice allá donde ella abre brecha”. La espada Dáinsleif, la “herencia de Dáin”, que forjaron los enanos y que no conoce la piedad, transmite así el orgullo y la decisión de sus forjadores. Maldita, despiadada, conduce al asesinato entre familiares cercanos y al lamento final.” (Tom Shippey, “El camino a la Tierra Media”)

Así, las obras de los enanos, los forjadores más sobresalientes de la Tierra Media, sostienen y contienen el carácter maledicente y orgulloso de los Enanos que las forjaron o tallaron. Las armas en la Tierra Media también tienen cosas en común con las éddicas. Pero esto es, de nuevo, otro tema. Pasemos la página para descubrirlo.

LAS ARMAS Y JOYAS

Glamdring, la espada de Gandalf
Glamdring, la espada de Gandalf.

‘Here I set it,’ he said; ‘but I command you not to touch it, nor to permit any other to lay hand on it. In this elvish heath dwells the Blade that was Broken and has been made again. Telchar first wrought it in the deeps of time. Death shall come to any man that draws Elendil’s sword save Elendil’s heir.’ (LR,3,VI:45). Traducción en Nota III.

Las armas y ciertos objetos de la obra de Tolkien poseen una magia especial por sí solos. Así como la daga Sting (Dardo, propiedad de Bilbo, después de Frodo) brillaba en la oscuridad cuando percibía orcos cerca al haber sido forjada en el Reino Escondido de Gondolin; así como la espada Anglachel (después llamada Gurthang en manos de Túrin Turambar) expresa su deseo de beber la sangre del maldito; así como la simple presencia de Andúril (“la llama del oeste”, espada de Aragorn, forjada de los fragmentos de Narsil, espada de su antepasado Elendil) amedrenta a los enemigos y somete a aquellos convertidos en espectros; del mismo modo las espadas de las Eddas poseen nombre y poder. La espada del dios Frey, por ejemplo, está grabada en runas y puede luchar por sí sola. En multitud de cargas bélicas veremos cómo se invoca el nombre de la espada del héroe, o el poder del martillo de Tor.

La espada Dáinsleif, de la narración anteriormente mencionada, llevaba consigo el carácter de los enanos. Del mismo modo, Gurthang y todas las espadas forjadas por Eöl, el Elfo oscuro a partir de un meteorito en las narraciones del Silmarillion, están impregnadas de una oscuridad e intriga sobresalientes.

Las hachas de los Enanos aparecen ya en las primeras narraciones legendarias sobre estas criaturas. Las de los Enanos de Tolkien incluso forman parte de su grito de guerra (la única expresión en Khuzdul, la secreta lengua de los enanos, que aparece en todo El señor de los Anillos) Khâzad ai menu! “¡Las hachas de los enanos están sobre vosotros!”

Otros personajes importantes que portan hachas serían los Argonath, enormes estatuas con forma de rey que guardan la entrada por el Anduin del reino de Gondor. Estatuas dotadas de sugestión sobrenatural como los hombres púkel, o los Watchers (Centinelas) de la torre de Cirith Ungol. De piedra son los silenciosos testigos en que quedan convertidos los ogros y Enanos que osan desafiar a los héroes o dioses en la Edda Menor. Pero dejaremos eso para más adelante.

El martillo se revela como un artefacto poseedor de poder divino. Aquellos que empuñan el martillo (que también se revela como arma) son hacedores o destructores. Tor cuenta con el Miollynir, su martillo legendario, como atributo más sobresaliente de su personalidad. Del mismo modo, el vala Aulë, “el hacedor”, posee como atributo un martillo: con él crea a los Enanos. Otros martillos en la Tierra Media levantaron grandes construcciones (Helm Hammerhand, “Helm Manomartillo”, rey de los Eorlingas, que erigió el Abismo de Helm), o se convirtieron en poderosos instrumentos de destrucción (Grond, la gran maza de Morgoth, vala de la oscuridad, llamada “el Martillo de los Mundos Subterráneos”. El ariete utilizado en la Guerra del Anillo recibe el mismo nombre).

Otros objetos y joyas reclaman la atención de ambos mundos. Los collares de los Enanos se revelan como objetos terriblemente deseados y poderosamente codiciados (en las Eddas y en Tolkien: el Nauglamír). Pero estos objetos y joyas también nos revelan una duda, una sombra que diluye las fronteras de dos razas éddicas y tolkinianas: el límite Enano-Élfico en la artesanía y la forja. Escuchemos el rumor de las hojas que surge del canto del yunque en las profundidades élficas mientras cambiamos de capítulo.

LOS ELFOS

1. De los Elfos y los Enanos – De la Forja

Lúthien Tinúviel
Lúthien Tinúviel, de Ted Nasmith.

“As three great Jewels they were in form. (…) Like the crystal of diamonds it appeared, and yet was more strong than adamant, so that no violence could mar it or break it within the Kingdom of Arda. Yet that crystal was to the Silmarils but as is the body to the Children of Ilúvatar: the house of its inner fire, that is within it and yet in all parts of it, and is its life. And the inner fire of the Silmarils Fëanor made of the blended light of the Trees of Valinor, which lives in them yet, though the Trees have long withered and shine no more. Therefore even in the darkness of the deepest treasury the Silmarils of their own radiance shone like the stars of Varda; and yet, as were they indeed living things, they rejoiced in light and received it and gave it back in hues more marvellous than before.” (S,QS,VII:2). Traducción en Nota IV.

Tanto en la poesía como en la prosa éddicas, los Elfos y los Enanos se confunden. Uno de los campos de su confusión es su habilidad extraordinaria en la herrería y la fabricación de joyas sobrenaturales.

En el Völundarkvida en Nija, el “Cantar de Vólund”, se nos narra la historia de Vólund. Este Vólund (Weland en Inglaterra, Welant en Alemania) es ciertamente bien conocido en las leyendas de los países de influencia nórdica y escáldica, y en los países de invasión germánica, como el mejor forjador y artífice de joyas, armas y demás preciosas obras de excepcional valor.

Vólund, él solo, – quedóse en Ulfdálir;
allá rojo oro – en el yunque labraba,
repleta una sarta – de anillas llenó;
esperaba él así – a su clara esposa,
que acaso con él – volvería un día.
(…)
En la piel del oso – el Señor de los Elfos
contó sus anillas: – una faltaba; (…)

“El señor de los Elfos” se lo llama. En versos como el de este tipo es donde surge la confusión. No nos queda claro en ningún momento si es verdaderamente un Elfo o un Enano, ya que algo más tarde se lo llama enano. En cierto modo, hasta mucho más tarde, la palabra designada para “elfo” se traducía por “enano”. El Old English Dictionary relaciona de forma vaga los Elfos y los Enanos.

En Tolkien, los Elfos se revelan como extraordinarios artífices. No sólo son capaces de forjar espadas poderosas y legendarias (cabe destacar las armas de los herreros de Gondolin), sino que son los mejores artífices de joyas.

Incluso sin el conocimiento de los Enanos, Fëanor allá en la Tierra Bendecida forjó las joyas más importantes y hermosas de toda la historia de la Tierra Media: los Silmarilli. Su funesto destino provocó las matanzas de Elfos por Elfos, y la consiguiente lucha eterna que debió sobrellevar para siempre su raza. Nadie jamás fue capaz de crear joyas semejantes, ni siquiera el mismo Fëanor.

Y bajo la enseñanza de los Enanos, los Elfos fueron capaces de crear piezas tales como los Grandes Anillos de los Elfos (tres de los veinte anillos que conforman el poema de The Lord of the Rings, pero a éstos no los tocó la sombra, y no estaban corruptos), forjados por Celebrimbor, el herrero Elfo más dotado en estas artes en toda la Tierra Media.

2. De los Elfos y los Enanos – Las moradas

Otra de las semejanzas entre Enanos y Elfos éddicos y tolkinianos son sus moradas. En la división de los lugares del mundo, encontramos que los Enanos éddicos viven en el Svartálfaheim, el “Hogar de los Elfos Morenos”, lo que contribuye a difuminar las fronteras entre Elfos y Enanos.

Las moradas de los Enanos en la Tierra Media semejan las de los Enanos en las Eddas: bajo la tierra, en túneles. Además, los Enanos también ayudaron a construir moradas bajo tierra para los elfos: la primaria Menegroth “Las Mil Cavernas”, construida para la Maïa Melian y el Elfo Thingol (amigo de los enanos en un principio, asesinado por ellos al final, codiciando recuperar el Nauglamír, collar de los enanos, más esplendoroso cuando Thingol le engarzó un Silmaril); y la siguiente Nargothrond “la Fortaleza subterránea sobre el Río Narog” para Finrod. Este último, el Elfo Finrod, fue muy apreciado por los Enanos, y recibió el nombre de origen enano Felagund, felak-gundu “Señor de las Cavernas”.

Lucha de Balrog y Gandalf en Khazad-Dûm
Lucha de Balrog y Gandalf en Khazad-Dûm, de John Howe.

-La División de los Elfos

“These were the three kindreds of the Eldalië, who passing at length into the uttermost West in the days of the Trees are called the Calaquendi, Elves of the Light. But others of the Eldar there were who set out indeed upon the westward march, but became lost upon the long road, or turned aside, or lingered on the shores of Middle-earth; (…) Those Elves the Calaquendi call the Úmanyar, since they came never to the land of Aman and the Blessed Realm; but the Úmanyar and the Avari alike they call the Moriquendi, Elves of the Darkness, for they never beheld the Light that was before the Sun and Moon”. (S,QS,III:30). Traducción en Nota V.

Snorri Sturluson, en la Edda en prosa, distingue entre los “Elfos de la luz” (ljosálfar) y los “Elfos oscuros” (dölkkálfar) que viven en el Alfheim (Hogar de los Elfos); pero también distinguía a los “Elfos morenos” (svartálfar) aunque el lugar donde vivían, el “hogar de los Elfos morenos” (Svartálfaheim) era también el hogar de los Enanos.

La diferencia es que Tolkien separa sus Elfos no por su “color”, sino por su “nivel de alumbramiento”: los Elfos de la Luz son aquellos que han “visto la luz” de los Dos Árboles (en Valinor). Los Elfos Oscuros son aquellos que no quisieron viajar o se perdieron en el viaje hacia la tierra de los Valar (también llamados Silvanos). Los Elfos de la Luz fueron llamados Calaquendi y los Oscuros Moriquendi.

El único Elfo Oscuro que se podría llamar así por su color es el extraño Eöl. Por tres veces se lo llama “Elfo Oscuro” en el Silmarillion, y tan sólo en una de ellas se le niega el alumbramiento de los dos árboles. Pero Eöl va siempre vestido de negro; vive en la espesura más oscura del bosque, lejos de sus congéneres; y las armas que forja en la secreta penumbra son de ese color.

Tan tenebroso como Eöl y más secreto que sus intenciones yace el misterio evocador de lugares como el Bosque Oscuro y las Montañas Nubladas… Difuminemos las moradas de Elfos y Orcos para avanzar en nuestro viaje de investigación…

EL PAISAJE EVOCADOR

Tolkien no sólo se sintió inspirado por nombres o palabras extrañas dentro de las obras éddicas. Hay paisajes y situaciones que pudieron sugerirle atmósferas y escenas para sus obras.

Los paisajes en Tolkien siempre son largamente descritos, con profusión de detalles y una armonía en el uso del inglés que es a su vez asombrosa y evocadora. Sus descripciones son muy ricas en vocabulario, y suele emplear palabras en desuso o antiguas para expresar exactamente la calidad de cielo o el sonido preciso de ciertos elementos. La aliteración fue profundamente reivindicada por Tolkien, y en sus descripciones podemos encontrarla muy a menudo.

Hay varios elementos éddicos que Tolkien pudo tomar para construir su imaginarium en la Tierra Media. El más sobresaliente podría ser el uso de Miðgarð (Tierra intermedia, tierra de en medio = Tierra Media) como término para designar el locus donde toma forma su ficción. En las Eddas, Mídgard es un lugar entre el Jotunheim (o tierra de los gigantes, donde viven los monstruos) y el Ásgard o Recinto de los Dioses. El Mídgard estaba reservado para que viviesen los hombres.

La Middle Earth (Tierra Media) tolkiniana engloba las tierras creadas por el canto de los Valar y animadas por el aliento de Eru (Ilúvatar, el creador), en las que se sucederá la historia de Hombres, Elfos y Enanos (… y Hobbits). Dentro de ella encontramos moradas benditas, fortalezas subterráneas, castillos y fortalezas… pero también encontramos lugares malditos, hogares de monstruos, antros de corrupción y tortura…

Digamos que todo lo concerniente a la “vida mortal” de Hombres, Enanos, Hobbits y Orcos y al “proceso inmortal” de Elfos e Istar (los Maïar enviados en forma de magos) sucede en estas tierras. Una vez el cuerpo físico muere (en caso de los mortales) el espíritu abandona la Tierra Media (a no ser que esté maldito, por supuesto). El destino de los Elfos y los Istar también está más allá de las fronteras de la Tierra Media, pero no precisan de morir para llegar a él.

1. El Bosque Negro – Mirkwood

“But your way through Mirkwood is dark, dangerous and difficult,” he said. “Water is not easy to find there, nor food. The time is not yet come for nuts (though it may be past and gone indeed before you get to the other side), and nuts are about all that grows there fit for food; in there the wild things are dark, queer, and savage. I will provide you with skins for carrying water, and I will give you some bows and arrows. But I doubt very much whether anything you find in Mirkwood will be wholesome to eat or to drink. There is one stream there, I know, black and strong which crosses the path. That you should neither drink of, nor bathe in; for I have heard that it carries enchantment and a great drowsiness and forgetfulness. And in the dim shadows of that place I don’t think you will shoot anything, wholesome or unwholesome, without straying from the path. That you MUST NOT do, for any reason.”(H,VII:121). Traducción en Nota VI.

Preguntado por una de sus lectoras sobre el uso de Mirkwood en The Hobbit, Tolkien le contestó en una carta:

‘Mirkwood (Bosque Negro) no es una invención mía, sino una palabra muy antigua incrementada con el peso de asociaciones legendarias. Era, probablemente, el nombre germánico primitivo de las vastas regiones boscosas de montaña que antiguamente formaban una barrera al sur de las tierras de la expansión germánica. En algunas tradiciones se empleó especialmente para designar la barrera entre los hunos y los godos. Hablo ahora de memoria: su antigüedad parece señalada por su aparición en el muy temprano alemán (¿siglo XI?) como mirkwidu, aunque la raíz merkw-, “oscuro”, no se encentra en absoluto en otro sitio en alemán. y la raíz wido- > witu en alemán se limitaba (creo) al sentido de “leño”, no muy común, y no sobrevivió en el alemán moderno. En el i.a. mirce sólo sobrevive en poesía, y en el sentido de “oscuro” o, más bien, “lóbrego”, (…) en otros sitios sólo con el sentido de “torvo” > malvado, infernal. No fue nunca una palabra que designara el color “negro’” (…) (Carta 289)

Tolkien utiliza Mirkwood partiendo de su significado primario. Mircviðr se menciona varias veces en los poemas de las Eddas. Los héroes burgundios lo atraviesan a caballo, Mircviðr inn ókkuna, “Mirkwood el desconocido”, en su desastroso viaje hacia Atila el huno. Hlötr el huno lo reclama como parte de su patrimonio que proviene de su medio hermano godo en el poema La batalla de los godos y los hunos, Hrís Þat it mæta, er Myrcvið heitir, “el espléndido bosque se llama Mirkwood”; el poema pertenece a la Saga del rey Heidrek. Parece que los escritores de las leyendas nórdicas coincidían en que Mirkwood estaba al este, y que podía funcionar como límite, quizá entre las montañas y la estepa. En Tolkien hay que atravesarlo hacia el este también; lo vemos oscuro, tenebroso y peligroso: poblado de arañas gigantes dotadas de voz, cruzado por un río encantado, lleno de criaturas malvadas y lóbregas, inexplorado y casi desconocido. Pero antes no fue así: el poder oscuro fue quien lo corrompió. Y sus pobladores primigenios no han cejado en su empeño de recuperar el antiguo esplendor: Mirkwood aún alberga Elfos.

2. Las Montañas Nubladas: The Misty Mountains

El señor de los Orcos en las Montañas Nubladas
El señor de los Orcos en las Montañas Nubladas, de John Howe.

“He shivered. It was getting bitter cold up here, and the wind came shrill among the rocks. Boulders, too, at times came galloping down the mountain-sides, let loose by midday sun upon the snow, and passed among them (which was lucky), or over their heads (which was alarming). The nights were comfortless and chill, and they did not dare to sing or talk too loud, for the echoes were uncanny, and the silence seemed to dislike being broken-except by the noise of water and the wail of wind and the crack of stone.” (H,IV:2). Traducción en Nota VII.

Tolkien, según Shippey, se tropezó con una nueva inspiración mientras leía las Eddas. En el poema de la Edda Mayor llamado Skírnirismál (“Los dichos de Skírnir”), Freyr se siente enamorado de una giganta. Envía con su propia espada mágica y su propio caballo al sirviente Skírnir, para que la convenza de convertirse en su esposa. Justo antes de partir, resignado, Skírnir le dice al caballo:

Está oscuro fuera, digo que nuestro propósito es pasar
Sobre las lluviosas montañas,
Sobre las tribus de thyrses;
Regresaremos los dos, o él nos llevará a ambos,
Él, el poderoso gigante.

Hay dos palabras cuyo significado Tolkien exploró y estudió. ¿Qué significa úrig? ¿Quiénes son los thyrses?. La respuesta a esta segunda cuestión la encontró a través de una palabra del Inglés Antiguo: orc-Þyrs, que significa “hordas de orcos”. Tolkien pudo saber entonces que estos thyrses eran grupos numerosos de orcos.

Y ¿qué ocurre con úrig? La traducción de este término por parte de sus editores alemanes fue “mojado, reluciente”. Según parece, puede tomarse también como “nuboso, nebuloso”, que nos lleva a paisajes envueltos en una mágica niebla.

En The Hobbit, este periplo descrito por Skírnir se lleva a cabo literalmente: Bilbo, Gandalf y los Enanos atraviesan las “Montañas Nubladas” por “sobre tribus de orcos”. Las Misty Mountains también están cubiertas por un halo de encanto y un tinte de peligro, como Mirkwood. Pero los ojos de las Montañas Nubladas son agudos y poderosos, y no cejan ante la sombra: son vigiladas sin descanso por las Grandes Águilas, protectoras de la naturaleza.

Bajo sus garras, entre los bosques, criaturas malignas y secretas acechan. Con ellas debieron enfrentarse Gandalf y su compañía. Apartemos la hojarasca y hundámonos en la tierra pasando de hoja…

TRATO O TRUCO – ACERTIJOS Y DISTRACCIONES

Gollum, el hobbit esclavizado por el Anillo Único
Gollum, el hobbit esclavizado por el Anillo Único.

Como hemos dicho antes, Tolkien pudo inspirarse tanto en paisajes como en situaciones. Esta sección se dedicará a aquellas situaciones que presentan un grado marcado de similitud, pero que también marcan ciertas diferencias importantes entre ambos legendarium.

1. Gandalf y los Trolls – Helgi y Alvis

– “Mira, no hagas caso de lo que se va diciendo por ahí de nosotros, eso de que nos comemos a la gente – siguió Galena –. Es una calumnia. Fíjate bien, estamos hechos de roca, ¿para qué íbamos a querer comer gente?…
– Tragar – intervino el otro troll –. La palabra es “tragar”.
– Eso. ¿Para qué íbamos a querer tragar gente?. Siempre escupimos los trozos. Además, ahora ya nos hemos quitado del vicio (…). Aquí se está muy bien. Nos pagan tres dólares por jornada, más un dólar extra para crema con alto factor de protección solar cuando trabajamos a la luz el día.
– Es que, si no, nos transformaríamos en piedra hasta la noche, y eso es una molestia – aportó su compañero.
– Sí, detiene el rodaje y además todo el mundo te usa para encender cerillas.”
(Terry Pratchett, Imágenes en Acción)

Gandalf y los Enanos, más Bilbo, por supuesto, se encuentran tras salir de La Comarca con tres trolls que comen y discuten en un claro. Los Enanos envían a Bilbo a robarles algo de los bolsillos, pero el saco que Bilbo extrae del bolsillo troll lo delata. Así que se encuentran los catorce (trece enanos y Bilbo) dentro de sacos, y los trolls comienzan a discutir sobre cómo los cocinarán para comérselos. Una voz diferente y discrepante, que imita por turnos a los trolls, les lía y les hace pelearse…

“I made sure it was yellow,” said Bert. “Yellow it was,” said William. “Then what did yer say it was grey for?” said Bert. “I never did. Tom said it.” “That I never did!” said Tom. “It was you.” “Two to one, so shut yer mouth!” said Bert. “Who are you a-talkin’ to?” said William.
“Now stop it!” said Tom and Bert together. “The night’s gettin’ on, and dawn comes early. Let’s get on with it!”
“Dawn take you all, and be stone to you!” said a voice that sounded like William’s. But it wasn’t. For just at that moment the light came over the hill, and there was a mighty twitter in the branches. William never spoke for he stood turned to stone as he stooped; and Bert and Tom were stuck like rocks as they looked at him. And there they stand to this day, all alone, unless the birds perch on them; for trolls, as you probably know, must be underground before dawn, or they go back to the stuff of the mountains they are made of, and never move again. That is what had happened to Bert and Tom and William.(H,II:95 – 103). Traducción en Nota VIII.

Gandalf, a través de los equívocos, provoca que los trolls se distraigan y el sol salga para convertirles en piedra sin que ellos se den cuenta del tiempo que ha transcurrido.

Existen dos situaciones muy similares en la Edda Mayor. La primera de ellas, en el Helgakviða Hjörvarðzsonar – Cantar de Helgi, hijo de Hiórvard. Es un poema encuadrado en los Cantos de tema heroico de las Eddas. Helgi, matador de Húnding, es una leyenda de origen danés. En este cantar, Helgi y Atli llevan una flota de barcos a través de un estrecho. En el espigón del puerto les espera la ogresa Hrímgerd, que quiere impedir su salida. Pero entre Atli y Helgi la entretienen haciéndole preguntas hasta que sale el sol, y ella queda petrificada en el puerto, salvándose los barcos del Rey:

“Helgi dijo:
¡Mira el levante! Helgi, oh Hrímgerd, // runas de Hel te grabó.
Por tierra y por mar van salvos los barcos,// Salvos los bravos del Rey.
Atli dijo:
¡Ya amaneció! Hasta el fin de tu vida, // Hrímgerd, retúvote Atli:
¡De señal para el puerto grotesca quedas, // ahí como piedra clavada!”

Del mismo modo, conectado un tanto más, tenemos en la Edda el Alvíssmal – los Dichos de Alvis. Pertenece al ciclo mitológico. Tor decide medirse en ciencia con el Enano Alvis (aquel Enano que mencionaba Tolkien en su carta sobre los enanos nórdicos), y haciéndole preguntas se llega el día, con lo que Alvis se convierte en piedra.

“Tor dijo:
Dime, oh Alvis, —conoces tú bien, // enano, las suertes todas—
cuál como nombre se da en cada mundo // a la cerveza que beben los hombres.
Alvis dijo:
Cerveza los hombres, licor los ases, // bebida la llaman los vanes,
la pura los ogros, hidromiel en el Hel, // convite los hijos de Súttung.
Tor dijo:
Nunca en un pecho yo vi que cupieran // saberes tantos antiguos.
Grande el engaño que aquí te engañó: // ¡Fuera amaneces, enano!
¡Ya el sol la sala alumbra!”

Los Enanos, en la mitología nórdica, se convierten en piedra al ser tocados por la luz del sol. Por eso viven bajo tierra. En Tolkien, la luz del sol no afecta a los Enanos, pero sí es verdad que ellos ven mejor en la oscuridad que otras razas. En la mitología nórdica, los Enanos “vuelven” a la piedra de la que fueron fabricados. Pero en Tolkien, nadie sabe el destino que le reserva la mortandad a los Enanos. Ellos creen que Aulë, su hacedor, tiene una estancia en Mandos (los salones de los muertos) especial para ellos; e Ilúvatar (Eru, el creador) nos dice en el Silmarillion que, al haber sido creados sólo por Aulë, forman parte de su propia existencia, con lo que sería lícito pensar también que vuelven a él cuando su tiempo en la tierra se acaba.

2. Los Acertijos de Gollum y Vaftrúdnir

‘“Sssss,” said Gollum, and became quite polite. “Praps ye sits here and chats with it a bitsy, my preciousss. It like riddles, praps it does, does it?” He was anxious to appear friendly, at any rate for the moment, and until he found out more about the sword and the hobbit, whether he was quite alone really, whether he was good to eat, and whether Gollum was really hungry. Riddles were all he could think of. Asking them, and sometimes guessing them, had been the only game he had ever played with other funny creatures sitting in their holes in the long, long ago, before he lost all his friends and was driven away, alone, and crept down, down, into the dark under the mountains.’ (H,V:22). Traducción en Nota IX.

Similar al juego de preguntas y respuestas entre Atli y Tor, encontramos otro duelo de preguntas y respuestas en las Eddas, que nos conecta con una nueva situación de The Hobbit.

Bilbo se ha perdido en los túneles interiores de los trasgos bajo las montañas, y ha llegado a una pequeña laguna subterránea en la que vive una extraña criatura, oscura y hambrienta. Como Bilbo no sabe cómo salir de aquel laberinto de túneles, y Gollum (ese es el nombre que se da a sí misma la criatura) tiene hambre de algo que no sea un trasgo o un pez, deciden batirse en un duelo de acertijos. Si Bilbo gana, Gollum le enseñará la salida. Si gana Gollum, se comerá a Bilbo. Después de una emocionante lucha de acertijos, Bilbo se encuentra con la mente en blanco. Nervioso, se palpa los bolsillos:

‘Bilbo pinched himself and slapped himself; he gripped on his little sword; he even felt in his pocket with his other hand. There he found the ring he had picked up in the passage and forgotten about.
“What have I got in my pocket?” he said aloud. He was talking to himself, but Gollum thought it was a riddle, and he was frightfully upset.
“Not fair! not fair!” he hissed. “It isn’t fair, my precious, is it, to ask us what it’s got in its nassty little pocketses?”
Bilbo seeing what had happened and having nothing better to ask stuck to his question. “What have I got in my pocket?” he said louder.
“S-s-s-s-s,” hissed Gollum. “It must give us three guesseses, my preciouss, three guesseses.”‘ (H,V:62 – 66)

Los Edda - Odín
Los Edda – Odín

En la Edda Mayor, encontramos a Odín atrapado junto a Vaftrúdnir, en el VafÞrúðnismál – Los dichos de Vaftrúdnir. Se baten en un duelo de sabiduría, preguntas y repuestas, en el que Odín se juega la vida, como Bilbo.

‘Vaftrúdnir dijo:
“Dime, Gagnrad, – pues que ahí sobre el piso – probar tu fortuna quieres:
¿Cuál es el potro – que tira del día – y a todas las gentes lo trae?”
Odín dijo:
“Skinfaxi tira – del fúlgido día – y a todas las gentes lo trae;
el mejor de los potros – lo estiman los hombres, – siempre sus crines brillan”
(…)
Odín dijo:
“Mucho he viajado, – mucho he buscado, – mucho he probado a los dioses:
¿Qué es lo que Odín, – cuando iba a la pira, – le dijo al oído a su hijo?”
Vaftrúdnir dijo:
“Nadie conoce – qué cosa al oído – tú le dijiste a tu hijo.
Marcada de muerte mi boca – mis viejos saberes, – El fin de los dioses, dijo:
¡Aquí con Odín – me he medido en ciencia! – ¡Tú siempre serás el más sabio!”’

La similitud va más allá de “jugarse la vida” en el reto de preguntas y respuestas, y separa claramente estos dos textos del de Alvis. Pues la característica clave en común entre estos dos textos es la pregunta final del duelo: en ambos casos, tan sólo el que pregunta conoce la respuesta. Solamente Bilbo sabe lo que lleva en el bolsillo, pues acaba de encontrar el anillo. Tan sólo Odín sabe lo que su hijo le dijo camino a la pira, pues se lo dijo al oído.

Malignas criaturas que viven bajo la tierra y azotan a los pueblos libres del Mídgard. Entre ellos, durmiendo inmersos en vapores, los dragones. Procuremos no quemarnos mientras pasamos la hoja y les destapamos. Caminemos despacio para no despertarles…

NOTAS (TRADUCCIONES DE LAS EDICIONES DE MINOTAURO)

Nota I: Se dice que al principio los Enanos fueron hechos por Aulë en la oscuridad de la Tierra Media; porque tanto deseaba la llegada de los Hijos, tener discípulos a quienes enseñarles su ciencia y artesanía que no estuvo dispuesto a aguardar el cumplimiento de los designios de Ilúvatar. Y Aulë hizo los Enanos como son todavía, porque aún no tenía clara en la mente la forma de los Hijos que estaban por venir y porque el poder de Melkor aún obraba en la Tierra; y por tanto deseó que fueran fuertes e inquebrantables. Pero temiendo que los otros Valar lo culparan, trabajó en secreto; e hizo primero a los Siete Padres de los Enanos en un palacio bajo las montañas de la Tierra Media (…)

Como habrían de aparecer en los días del poder de Melkor, Aulë hizo a los enanos fuertes y resistentes. Por tanto, son duros como la piedra, empeñosos, rápidos en la amistad y la enemistad, y soportan el trabajo y el hambre y los dolores del cuerpo más que ninguna otra criatura que tenga el don de la palabra; viven largo tiempo, mucho más que los días de los Hombres, pero no para siempre. Se sostuvo en otro tiempo entre los elfos de la Tierra Media que al morir los enanos volvían a la tierra y a la piedra de la que estaban hechos; sin embargo, no es eso lo que ellos mismos creen.

Nota II: En cuanto a mí, no os diré cómo me llamo, no por ahora al menos. – Una curiosa sonrisa, como si ocultara algo, pero a la vez de un cierto humor, le asomó a los ojos con un resplandor verde. – Ante todo me llevaría mucho tiempo; mi nombre crece continuamente; de modo que mi nombre es como una historia. Los nombres verdaderos os cuentan la historia de quienes los llevan, en mi lenguaje, en el viejo éntico, como podría decirse.

Nota III: -Aquí la dejo -dijo-, pero te ordeno que no la toques ni permitas que nadie ponga la mano en ella. En esta vaina élfica habita la Espada que estuvo Rota y fue forjada de nuevo. Telchar la forjó por primera vez en la noche de los tiempos. La muerte se abatirá sobre todo hombre que se atreva a empuñar la espada de Elendil, excepto el heredero de Elendil.

Nota IV: Los silmarils tenían la forma de tres grandes joyas. (…) Tenían la apariencia del cristal de diamante, y sin embargo era inquebrantable todavía, del modo que ninguna violencia podía dañarla o romperla en el Reino de Arda. No obstante, ese cristal era a los Silmarils lo que es el cuerpo a los Hijos de Ilúvatar: la casa del fuego interior, que está dentro de él y sin embargo también en todas sus partes, y que le da la vida. Y el fuego interior de los Silmarils lo hizo Fëanor con la luz mezclada de los Árboles de Valinor, que han marchitado y ya no brillan. Por tanto, aun en la oscuridad de las más profundas arcas los Silmarils resplandecían con luz propia, como las estrellas de Varda, y sin embargo, como si fueran en verdad criaturas vivientes, se regocijaban en la luz y la devolvían con matices aún más maravillosos.

Nota V: Estos eran los tres clanes de los Eldalië, que llegaron por fin al extremo occidental en los días de los Árboles y reciben el nombre de Calaquendi, los Elfos de la Luz. Pero hubo otros Eldar que emprendieron también la marcha hacia el oeste, pero que se perdieron en el largo camino, o se desviaron o se demoraron en las costas de la Tierra Media; (…) A estos Elfos los Calaquendi llamaban los Umanyar, pues nunca llegaron a la Tierra de Aman y al Reino Bendecido; pero a los Umanyar y a los Avari los llaman por igual los Moriquendi, los Elfos de la Oscuridad, pues nunca contemplaban la Luz que había antes del Sol y de la Luna.

Nota VI: Pero el camino que cruza el Bosque Negro es oscuro, peligroso y arduo – dijo –. No es fácil encontrar agua allí, ni comida. No es todavía tiempo de nueces (aunque en realidad quizá ya haya pasado cuando lleguéis al otro extremo), y las nueces son lo único que se puede comer en esos sitios; las cosas silvestres son allí oscuras, extrañas y salvajes. Os daré odres para el agua, y algunos arcos y flechas. Pero no creo que haya nada en el Bosque Negro que sea bueno para comer o beber. Sé que hay un arroyo, negro y caudaloso, que cruza el sendero. No bebáis ni os bañéis en él, pues he oído decir que produce encantamientos, somnolencia y pérdida de la memoria. Y entre las tenebrosas sombras del lugar no me parece que podáis cazar algo que sea comestible o no comestible, sin extraviaros. ESO tenéis que evitarlo en cualquier circunstancia.

Nota VII: Empezaba a sentirse un frío cortante allí arriba, y el viento silbaba entre las rocas. También, a veces, unos cantos rodados bajaban a saltos por las laderas de la montaña – los había soltado el sol de mediodía sobre la nieve – y pasaban entre ellos (lo que era afortunado) o sobre sus cabezas (lo que era alarmante). Las noches se sucedían incómodas y muy frías, y no se atrevían a cantar ni a hablar demasiado alto, pues los ecos eran extraños y parecía que al silencio le molestara que lo quebrasen, excepto con el ruido del agua, el quejido del viento y el crujido de la piedra.

Nota VIII: “Amarillas eran” corroboró Guille. “Entonces, ¿por qué dijiste que eran medias grises?” preguntó Berto. “Nunca dije eso. Fue Tom”. “Yo no lo dije. Fuiste tú” dijo Tom. “Apuesto dos contra uno, ¡así que cierra la boca!” dijo Berto. “¿A quién le estás hablando?” preguntó Guille.

—¡Basta ya! — dijeron Tom y Berto al mismo tiempo —. La noche avanza y amanece temprano, ¡sigamos!

— ¡Que el amanecer caiga sobre todos y que sea piedra para vosotros! — dijo una voz que sonó como la de Guille. Pero no lo era. En ese preciso instante, la aurora apareció sobre la colina y hubo un bullicioso gorjeo en la enramada. Guille ya no dijo nada más, pues se convirtió en piedra mientras se encorvaba, y Berto y Tom se quedaron inmóviles como rocas cuando lo miraron. Y allí están hasta nuestros días, solos, a menos que los pájaros se posen sobre ellos; pues los trolls, como seguramente sabéis, tienen que estar bajo tierra antes del alba, o vuelven a la materia montañosa de la que están hechos, y nunca más se mueven.

Nota IX: “Sss” dijo Gollum, y en un tono más cortés “Quizá se siente aquí y charle conmigo un rato, preciosso mío. ¿Le gustan los acertijos? Quizá sí, ¿no?” estaba ansioso por parecer amable, al menos por un rato, y hasta que supiese algo más sobre la espada y el hobbit: si realmente estaba solo, si era bueno para comer, y si Gollum mismo tenía mucho hambre. Acertijos era todo en lo que podía pensar. Proponerlos y alguna vez encontrar la solución había sido el único entretenimiento que había compartido con otras alegres criaturas, sentadas en sus agujeros, hacía muchos, muchos años, antes de quedarse sin amigos y de que lo echasen, solo, y se arrastrara descendiendo y descendiendo, a la oscuridad bajo las montañas.

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