Los mejillones marinos se utilizan comúnmente para controlar la calidad del agua en las zonas costeras
Los mejillones marinos se utilizan comúnmente para controlar la calidad del agua en las zonas costeras. Crédito: Universidad de Plymouth.

Las fibras microscópicas creadas durante el ciclo de lavado pueden dañar las branquias, el hígado y el ADN de las especies marinas, según una nueva investigación. Científicos de la Universidad de Plymouth expusieron al mejillón mediterráneo (Mytilus galloprovincialis), que se encuentra en varios lugares del mundo, a diferentes cantidades de pelusa de la ropa de secadora.

Demostraron que el aumento de la cantidad de pelusa de la ropa provocaba una anomalía significativa en las branquias de los mejillones, lo que causaba específicamente daños en los tejidos, como deformidad, inflamación extensa y pérdida de cilios. En el hígado, la presencia de pelusa provoca atrofia o deformidades que conducen a la pérdida de definición en los túbulos digestivos.

La creciente concentración de fibras también condujo a una reducción en la capacidad de los mejillones para filtrar las partículas de alimentos del agua de mar y a un aumento significativo de las roturas de las cadenas de ADN en las células sanguíneas.

Los científicos comentan que las causas precisas de los efectos no están del todo claras, pero es probable que surjan de las fibras mismas y de los químicos presentes en ellas. Aseguran que es poco probable que los hallazgos se apliquen únicamente a la pelusa de la ropa, ya que sus propiedades son consistentes con otros textiles y fibras que se encuentran comúnmente en las aguas residuales y en todo el entorno marino.

“Podemos asumir que estos efectos se replicarán en otras especies de mariscos y marinas en general”

El estudio, publicado en la revista Chemosphere, fue realizado por académicos de la Facultad de Ciencias Biológicas y Marinas y de la Facultad de Geografía, Ciencias de la Tierra y Ambientales de la Universidad de Plymouth (Reino Unido).

El Dr. Andrew Turner, Profesor Asociado de Ciencias Ambientales, fue el autor principal del estudio y anteriormente había realizado investigaciones en las que destacan los químicos, incluidos el bromo, el hierro y el zinc, que se encuentran en la pelusa de la ropa. Según Turner, “el lavado de ropa y otros textiles es una de las fuentes más importantes de microfibras sintéticas en el medioambiente. Sin embargo, a pesar de su presencia conocida en una variedad de especies, ha habido muy pocos estudios que analicen en detalle su impacto. El estudio muestra por primera vez el daño que pueden causar, y es particularmente interesante considerar que no son sólo las fibras mismas las que crean problemas, sino también el cóctel de sustancias químicas más dañinas que pueden movilizar“.

El coautor Awadhesh Jha, profesor de toxicología genética y ecotoxicología, agregó que “las especies de Mytilus se utilizan comúnmente para controlar la calidad del agua en áreas costeras, y el daño que muestra este estudio es motivo de gran preocupación. Dada su similitud genética con otras especies y el hecho de que se encuentran en todo el mundo, podemos asumir que estos efectos se replicarán en otras especies de mariscos y marinas en general. El daño al ADN y el deterioro de la capacidad de alimentación por filtración tendrían un gran impacto potencial en la salud de los organismos y el ecosistema. Eso es particularmente significativo si miramos en el futuro para aumentar nuestra dependencia de la acuicultura como fuente mundial de alimentos“.

Usar ropa podría liberar incluso más microfibras al medio ambiente que el simple hecho de lavarlas

Este estudio es la última investigación de la Universidad en este campo hasta el momento, y recibió el Premio Queen’s Anniversary de Educación Superior y Avanzada en 2020 por su carácter pionero y su impacto político sobre la contaminación por microplásticos en los océanos.

Esa investigación ha incluido trabajos que muestran que el lavado de ropa libera miles de partículas microplásticas al medio ambiente y que los dispositivos instalados en las lavadoras pueden reducir las fibras producidas en el ciclo de lavado hasta en un 80%. Los científicos de la Universidad también han demostrado que usar ropa podría liberar incluso más microfibras al medio ambiente que el simple hecho de lavarlas.

Fuente: Chemosphere.

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