Hablar de Kingdom Hearts es hablar de una de las sagas RPG más conocidas de Square Enix junto a sus Final Fantasy, no en vano, la idea surgió de mezclar los mundos Disney con los personajes de FF y en entregas anteriores a esta tercera, varios personajes de FF tuvieron su hueco en los juegos. También es hablar de spin-offs, remasters y capítulos intermedios hasta la llegada del esperado Kingdom Hearts III, que ha tardado nada menos que 15 años en ver la luz, saltándose una generación de consolas por el camino (recordamos que el Kingdom Hearts II original vio la luz en PS2) y haciendo recopilatorios para poder ofrecer la colección completa (más o menos) en una sola plataforma (PS4).

Ahora, tras años de espera, por fin podemos conocer el final de la historia de Sora y otros personajes que han protagonizado los diferentes spin-offs de la franquicia y que se dan cita en esta entrega para luchar juntos. Y es que todo en Kingdom Hearts, como los corazones que tanto se mencionan en el juego, está conectado. Nos embarcamos en esta última aventura de los portadores de la Llave Espada para enfrentarnos a Xehanort y su nueva Organización XIII para proteger los mundos de la oscuridad y evitar que se abra la puerta a Kingdom Hearts.

El final del viaje

Como no podía ser de otra forma, Kingdom Hearts III pone punto y final a la historia que comenzó cuando Sora materializó por primera vez la Llave Espada en su mano y se embarcó en un largo viaje, primero para encontrar a sus amigos desaparecidos, Kairi y Riku, y después para salvar a los mundos de la amenaza de los Sin Corazón comandados por un tal Ansem. Sin embargo, esta «aparente sencilla» historia pronto se iba a enredar mucho más y la trama se iba a hacer mucho más compleja con la salida de Kingdom Hearts: Chains of Memories y posteriormente Kingdom Hearts II; llegaban nuevos enemigos, los Incorpóreos, la Organización XIII y Xemnas. Y todavía se liaría un poco más con la llegada de Kingdom Hearts Birth by Sleep, Kingdom Hearts Dream Drop Distance y Kingdom Hearts Union χ, los Nescientes, Xehanort y los Albures. De repente teníamos ante nosotros una historia bastante compleja que iba adelante y hacia atrás en el tiempo y que para entender bien, hace necesario, si no jugarlos, sí conocer qué ocurre en cada juego de la saga, porque en esta tercera entrega se dan cita todos los elementos clave de cada uno de ellos, personajes protagonistas y antagonistas incluidos (afortunadamente, para los más neófitos, el juego cuenta con una sección de Recuerdos, donde se hace un repaso a los elementos más importantes de la saga)

Así, Kingdom Hearts III comienza donde termina Dream Drop Distance, con un Sora que no solo ha fallado el examen de Maestro de la Llave Espada, sino que además ha perdido gran parte de sus poderes y que necesita recuperar junto al poder del despertar, muy necesario para conseguir traer de vuelta a Aqua, Ventus y Terra (los protagonistas de Birth by Sleep). De esta manera, Sora, Donald y Goofy se embarcarán en un viaje por diferentes mundos para recuperar sus poderes, mientras que Riku y Mickey buscan a Aqua en el Reino de la Oscuridad, donde quedó atrapada, y Kairi y Axel entrenan como nuevos portadores de la Llave Espada. El objetivo es juntar a los Siete Custodios de la Luz para hacer frente a las 13 oscuridades que comanda Xehanort, encarnadas en los 13 miembros de la Organización XIII . Esto es, a grandes rasgos el punto de partida, de la historia del juego, de la que no os vamos a revelar más para no haceros spoilers e invitaros a jugar para descubrir cómo progresa y termina. Lo que sí podemos deciros es que el final, en nuestra opinión, no decepciona y cierra de manera bastante completa toda la saga.

Lo mejor de cada entrega

En lo que jugabilidad se refiere, Kingdom Hearts III se muestra conservador y aquellos que vengan de jugar los diferentes títulos de la saga van a encontrarse elementos muy familiares, aunque mejor implementados que en algunas entregas, y que dan como resultado unas mecánicas fáciles de dominar y un sistema de combate muy rápido y dinámico, además de atractivo, sin olvidar que estamos ante un RPG de acción y que solo tendremos el control directo de Sora (en alguna ocasión podremos manejar a otros personajes brevemente). Pero conservador no quiere decir que no innove, como vamos a ver a continuación.

Una de las principales diferencias que encontramos con entregas anteriores es que ahora los diferentes mundos que visitamos con Sora influyen mucho más en la jugabilidad y presentan mecánicas y minijuegos propios de cada uno, además de tener una duración mucho mayor que en juegos anteriores (cada mundo puede tomarnos en dos y tres completarlos), aunque eso sí, su número es menor. En Kingdom Hearts III visitaremos ocho mundos Disney, de los cuales solo repiten Hércules y Piratas del Caribe, y tres mundos originales, con Ciudad Crepúsculo y el Cementerio de las Llaves Espada repitiendo aparición. En comparación con Kingdom Hearts II son menos mundos, pero como ya decimos, la duración de los mismos es mayor, con más localizaciones y un tamaño mayor de cada zona.

En todos los mundos del juego, a parte de la amenaza de turno que resolver, normalmente encarnada en uno o varios miembros de la Organización XIII, Sin Corazón, Incorpóreos o Nescientes, también tendremos que superar algún minijuego para poder avanzar. Por ejemplo, en el mundo de Piratas del Caribe deberemos mejorar nuestro barco pirata encontrando cangrejos blancos, o en Frozen superar una avalancha mientras nos deslizamos montaña abajo. A esto se suman otros minijuegos generales y los coleccionables y tesoros que podremos buscar en cada mundo. Entre esos coleccionables tenemos los Portafortunas, que no son más que la silueta de la cabeza de Mickey (los famosos Mickeys ocultos de las películas Disney), pero que de encontrarlos todos, nos darán acceso al famoso final secreto que incluyen todos los juegos de Kingdom Hearts.

En lo que respecta al combate, que es uno de los ejes centrales del juego, Square Enix ha decidido aunar las mejores mecánicas de todos los juegos de la saga en un sistema fácil de aprender y dominar. El grupo principal lo siguen formando Sora, Donald y Goofy, pero en cada mundo nos acompañará un cuarto personaje para ayudarnos (Flynn en el Reino de Corona, Baymax en San Fransokyo o Hércules en Tebas y el Monte Olimpo), aunque en ocasiones no estarán o tendremos algún compañero extra, así como tendremos que enfrentar secciones en solitario con Sora.

El sistema de combate se sigue basando en los comandos de atacar, magia (con los hechizos habituales de la saga) y objeto, a los que se suman los Vínculos, que son las invocaciones de este título en concreto y que son encarnaciones de varios personajes Disney (Simba, Stich, Ariel, Ralph), aunque lo cierto es que, como ya ocurría en Kingdom Hearts II, es muy probable que uséis poco las invocaciones porque no os haga falta gracias a la presencia de los muy útiles y muy potentes comandos de reacción y formas de las Llave Espada. Y aquí tenemos otras de las novedades del juego, la posibilidad de equipar hasta tres llaves y activar el cambio de forma vinculado a cada uno de ellos. Pero antes, detengámonos en los comandos de reacción.

Estos ya estaban presentes en otras entregas y se activan de manera muy similar. Tenemos cuatro tipos de comandos de reacción, que se activan en función de nuestras acciones y de otros parámetros relacionados con las habilidades que tengamos activadas. Por un lado tenemos el que nos permite acceder a la forma alternativa de las llaves y que activaremos al realizar combos de ataques físicos. Por otro, activaremos un comando de una magia más poderosa (+++) sin gastar puntos de magia, si usamos varios hechizos seguidos. Los que nos permiten realizar ataques conjuntos con Donald y Goofy o el personaje del mundo que nos acompañe. Y los que «invocan» las atracciones de Disneyworld (el Barco Pirata, las Tazas Locas, el Tiovivo, las Aguas Bravas, el Tren o la Nave Láser) y que nos permiten realizar mucho daño mientras están activos y desatar un potente ataque final al terminar el tiempo. Para activar las atracciones, tendremos que golpear al enemigo sobre el que se coloca un círculo verde antes de que este desaparezca.

Todos estos comandos pueden aparecer al mismo tiempo, pero elegir cuál usar es muy sencillo, basta con pulsar el gatillo inferior izquierdo del mando para movernos por ellos y activar el que queramos usar en ese momento. Tendremos un tiempo determinado para poder activarlos, tiempo que se puede alargar mediante la activación de habilidades concretas. Finalmente, a estos comandos y comandos de reacción se suma una vez más el Tino, el ataque a distancia que podremos realizar con cualquiera de las Llaves Espada siempre que tengamos el medidor lleno.

Ahora, sobre las Llaves Espada, que recibiremos en cada mundo que visitemos. Hemos dicho que en Kingdom Hearts III podemos equipar hasta tres llaves, entre las que podremos alternar fácilmente con la cruceta durante los combates o fuera de ellos. Las llaves se dividen en tres tipos: centradas en la fuerza, centradas en la magia y equilibradas en fuerza y magia. Y cada una permite la transformación en una o dos formas más potentes a base de la realización de combos. Esta transformación cambia la llave a otro arma durante un tiempo determinado y al final permite desatar un potente ataque final. Por ejemplo, la llave de Piratas del Caribe se transforma en una suerte de lanza y después en bandera, la de Monstruos se convierte en unas garras de acero o la de Enredados en un bastón gigante. Cada Llave Espada tiene sus puntos fuertes y débiles, algunas están pensadas para los ataques cuerpo a cuerpo y otras para ataques a distancia. Decidir cuál usar dependerá de cada jugador y de su estilo de juego, así como de los enemigos que estemos enfrentando. En cualquier caso, todas tienen la posibilidad de mejorarse y hacerse más fuertes en la orfebrería de los Moguris, donde también podremos crear otras armas, accesorios, armaduras y materiales, a cambio de los materiales que iremos recogiendo al derrotar enemigos, abrir cofres y completar otros desafíos.

Aparte de las Llaves Espada para Sora, el bastón de mago para Donald y el escudo para Goofy, podremos equiparles accesorios y armaduras, que aumentarán en número según suban de nivel los personajes y que otorgan mejoras para la defensa, el ataque y la magia. Nivel que subirán al ganar experiencia al combatir y que a la vez nos darán Puntos de Habilidad, que podremos invertir en activar las diferentes habilidades que iremos desbloqueando al subir de nivel. Estas habilidades son pasivas y mejorarán la cantidad de combos que podremos hacer, la duración de los comandos de reacción, el poder de los hechizos, etc. Los puntos de habilidad también podrán ampliarse mediante accesorios, de manera que en esta entrega no andaremos justos y prácticamente podremos tener activas la mayoría de habilidades.

Aunque no podremos controlarnos directamente, como ya ocurría en otras entregas, podremos configurar de manera básica el comportamiento de nuestros compañeros para que sean más o menos agresivos y nos ofrezcan mayor o menor apoyo. Y esta vez parece que su IA está más lograda, ya que no se beberán las pociones como si fuesen agua.

Dentro de los minijuegos, tenemos al Minichef y la cocina; Remy, la rata cocinera de Ratatouille, trabaja en el restaurante del Tío Gilito en Ciudad Crepúsculo, si le llevamos los ingredientes que encontremos en nuestros viajes, podremos realizar diferentes platos con los que componer un menú, que podremos comer para ganar alguna mejora temporal que nos ayude en los combates. Estos minijuegos son cortos y sencillos, aunque no obligatorios si no queremos pasar por la cocina.

Viajando entre mundos

Gracias a las mecánicas centradas en cada mundo, la exploración de los mundos se hace mucho más dinámica y variada. El mapa de los mundos también ha cambiado y aunque seguiremos viajando entre ellos con la nave gumi, ahora estas fases son más amplias y con un aspecto diferente a lo visto en otras entregas, gracias a los mejores gráficos del juego. Viajar entre los mundos usando el mapa tendrá también recompensa si cumplimos las diferentes misiones gumi que se irán desbloqueando según avancemos en el juego. Pero también nos esperan naves enemigas y otros obstáculos que tendremos que superar para llegar a nuestro destino. Para hacerles frente contaremos con la posibilidad de usar naves gumi más potentes al desbloquear sus correspondientes planos o crear nuestras naves originales usando los bloques gumi que ganemos en estos viajes. El editor de naves gumi no ha cambiado mucho y su uso es realmente intuitivo y fácil. Además, en esta ocasión podremos decorar nuestras naves con diferentes colores y diseños de bloques e incorporarles navecitas de apoyo y armas especiales.

Para no perdernos detalle de todo cuanto hemos hecho y encontrado, en Kingdom Hearts III cambiamos el diario de Pepito Grillo por el Gumifono, una suerte de smartphone que irá recogiendo todos los cofres, Portafortunas, records e información varia que vayamos encontrando. Además, con él podremos hacer fotografías de los mundos que visitemos y jugar a los minijuegos LED que podemos encontrar en los diferentes mundos y que son todo un viaje a la nostalgia para aquellos que crecimos con estas «maquinitas».

Como veis, en la base, Kingdom Hearts III no ha cambiado en lo que a su jugabilidad se refiere, pero ha incorporado aspectos de otras entregas para presentar uno de los sistemas de combate quizás más equilibrado y sencillo de usar. Aunque sí es cierto que los que hayan jugado a las entregas anteriores, notarán una bajada en el nivel de dificultad con respecto a ellas, sobre todo en los combates contra los jefes, que no es que sean fáciles, pero tampoco suponen un terrible desafío que nos vaya a obligar a levear demasiado antes si estamos jugando en nivel normal (para los que quieran un desafío mayor, podrán optar por jugar en modo experto).

En cuanto a duración, completar la historia nos llevará poco más de 30 horas, que se alargarán para los más completistas que quieran encontrar hasta el último secreto y coleccionable del juego. Eso sí, puede que echéis en falta elementos que siempre han estado en las entregas principales, como el Coliseo del Olimpo, que en esta ocasión llegará al juego probablemente en forma de DLC. Pero en sí, Kingdom Hearts III es un juego completo.

Recreando la lucha entre luz y oscuridad

A nivel técnico no tenemos muchos peros que ponerle a Kingdom Hearts III, Square Enix y Disney han sacado un juego que luce tanto en lo gráfico como en lo sonoro y ciertamente, sacarlo en esta generación ha ayudado a presentar un resultado realmente redondo y muy bello. Es verdad que hay mundos más espectaculares que otros (personalmente, las islas de Piratas del Caribe merecen mención a parte), pero en general el juego es una auténtica gozada y tiene muy buen rendimiento.

Gráficamente, el juego luce espectacular a 1080p y 60 fps, aunque no dejamos de notar algunas bajadas puntuales (en PS4 estándar), que no llegan a afectar a la jugabilidad del título ni su aspecto visual en general, que está realmente logrado gracias a unos modelados y animaciones de sobresaliente, junto al uso que hace de las texturas e iluminación. Los combates son también una delicia visual gracias a los efectos creados para las magias y los ataques especiales, que si en entregas anteriores y con las limitaciones de las máquinas de la época ya estaban bien, ahora son todo un espectáculo. A ello se suman unos personajes que han ganado en expresividad y que logran transmitir lo que están viviendo y sintiendo en cada momento clave de la historia. Y los pequeños detalles, como el diseño de la tabla de comandos en consonancia con el mundo que visitemos y el de las Llaves Espada y sus ataques o el diseño más «realista» que lucen Donald y Goofy en Piratas del Caribe.

En cuanto al sonido no podemos más que seguir halagando el trabajo realizado en Kingdom Hearts III. En lo que efectos se refiere no vamos a echar en falta nada, con un fondo de sonido más que acertado que acompaña en todos los mundos y con efectos para las magias, invocaciones y ataques finales. El doblaje en inglés está al nivel de otras entregas y repiten muchas de las voces que ya hemos podido oír interpretando a los personajes a lo largo de la saga. Los actores logran transmitir en todo momento lo que sus personajes están pasando y terminan de dotarles de vida y carácter. Este apartado se cierra con una banda sonora también de sobresaliente, compuesta por Yoko Shimomura y con temas de fondo tanto originales como sacados de las películas Disney correspondiente y con piezas creadas para los momentos álgidos del juego e interpretados una vez más por Hikaru Utada.

Conclusión

Quince años han sido muchos para por fin poder conocer el final de la historia de Sora y compañía, pero podemos decir que la espera ha merecido la pena (aunque no nos habría importado esperar un poco menos). Kingdom Hearts III logra atar muchos de los cabos sueltos y dar respuesta a muchas de las preguntas que se fueron planteando en las diferentes entregas de la saga y da cierre a las historias particulares de los diferentes personajes que protagonizaron los spin-offs. Su jugabilidad ofrece un sistema que ha sabido combinar los mejores elementos jugables de los otros títulos y que logran un sistema de combate dinámico y sencillo, junto a una exploración entretenida, que se complementa con los diferentes minijuegos y mecánicas que encontraremos en los mundos que podremos visitar. Esto, junto a un apartado técnico de prácticamente sobresaliente, dan como resultado un juego redondo y que logra poner punto y final a una larga aventura más que digno.

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