Una obra ambiciosa, sustentada por una prolija investigación documental, escrita con el propósito de desmontar muchos de los tópicos negativos atribuidos a España a lo largo de su historia.

Fenómeno editorial es un término que se empleaba con bastante frecuencia no hace demasiado tiempo. Ahora parece haber caído algo en desuso, quizá por los cambios en la industria del libro o por la evolución de la mercadotecnia. Pero no existe una manera mejor de referirse a una obra como «Imperiofobia y leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español», de la que en poco más de un año Ediciones Siruela ha lanzado dieciséis ediciones (incluyendo una reciente edición limitada y ampliada por la autora). Algo llamativo tratándose de un ensayo histórico de cuatrocientas ochenta densas páginas.

Ese éxito rotundo no solo ha convertido en una figura popular a su autora, María Elvira Roca Barea, de quien es habitual leer artículos en la prensa, ver entrevistas en los medios de comunicación o tener noticia de sus conferencias. También ha despertado el interés por una revisión de la historia de España que cuestiona y desmiente mitos negativos asumidos hasta ahora con indolencia por los propios españoles, con varios libros de reciente aparición en esa línea.

«No es un hombre más que otro si no hace más que otro» es la frase de Miguel de Cervantes, adelantada a su tiempo, que abre este libro

Con «Imperiofobia y leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español» Roca Barea se emplea a fondo para desmontar muchos de los falsos tópicos desfavorables que se asocian a España desde sus tiempos imperiales. Tópicos que, en realidad, no son muy diferentes de los que han acompañado y acompañan aún a otros imperios. Quizá sí lo es la manera en la que los propios españoles los han abrazado, haciendo suya una imagen negativa del país sin reparar en que en gran medida esa representación falseada fue creada por poderes rivales con los que el imperio colisionó en su desarrollo histórico.

De manera desacomplejada y combativa, la autora expone sus tesis y las respalda con una ingente cantidad de documentación. Su postura, que no rehuye la controversia, puede ser objeto de matizaciones y críticas, pero hace gala de honestidad intelectual al ser clara en su propósito de poner en cuestión muchas ideas sedimentadas, generando debate. Y todo de una forma ordenada y bien estructurada, con epígrafes territoriales y temáticos, suficientemente amena y accesible para lectores no especializados.

El estudio de la imperiofobia en los casos de los imperios romano, ruso y estadounidense sirve a Roca Barea para exponer su tesis de que la oposición a un poder imperial es una constante en la historia. Y que como parte de esa oposición surgen y se extienden las leyendas negras, armas propagandísticas constituidas por tópicos cuya similitud a lo largo de los siglos resulta llamativa.

De manera exhaustiva y concienzuda, la autora se dedica a desmontar multitud de mitos, tergiversaciones, tópicos, estereotipos, exageraciones y falsedades que se han ido vertiendo sobre la historia de España

Una vez enmarcada la leyenda negra española dentro del fenómeno más amplio de la imperiofobia que da título al libro, éste dedica el grueso de sus páginas a la hispanofobia, identificando y desmontando minuciosamente multitud de mitos, tergiversaciones, tópicos, estereotipos, exageraciones y falsedades que se han ido vertiendo sobre la historia de España. Sobre todo, durante los siglos XVI y XVII, periodo durante el que la monarquía hispana alcanzó su máximo poder. Pero también en los siglos posteriores, hasta llegar al momento actual, en el que muchos aún siguen vigentes bajo antiguas y nuevas formas. Quizá sea precisamente al proyectar sus tesis sobre hechos recientes cuando más cuestionable resulte su crítica.

El breve y afilado prólogo de Arcadi Espada incide en la relación de la España actual con el imperio del pasado, caracterizada por una actitud muchas veces indolente ante menosprecios y acrítica con falsedades, y en el riesgo que eso conlleva.

La edición reseñada (existe, como comentamos anteriormente, una edición especial de lujo en tapa dura) en rústica con solapas facilita la lectura de sus casi quinientas densas páginas, que incluyen algunas imágenes en blanco y negro de grabados, cuadros, fotografías y mapas. La ilustración elegida para la cubierta no es en absoluto casual, dado que se trata de un fragmento del llamado Lienzo de Tlaxcala (1522) en el que se representa a Hernán Cortés pactando con los cuatro tlataloques, en una muestra de cómo la negociación con pueblos como el Tlaxcalteca resultó clave en la conquista de América.

María Elvira Roca Barea (1966) ha trabajado para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y enseñado en la Universidad de Harvard. Ha publicado numerosos artículos en prensa especializada sobre retórica, caballería y edición de textos medievales. Su primer libro publicado fue su tesis doctoral, con la edición de un texto retórico latino del siglo XII. A este siguió «El caballero de la piel de tigre» (Universidad de Málaga, 2003), edición de un poema épico del Cáucaso, fechado en torno a 1200, y prácticamente desconocido en nuestro país. A continuación publicó «Tratado militar de Frontino. Humanismo y caballería en el cuatrocientos castellano» (CSIC, 2010), obra en la que además de editar la traducción de Frontino que perteneció al conde de Haro, procura esclarecer las singulares características que confluyen en Castilla en este siglo y que explican su trayectoria posterior como gran potencia. Es también una popular conferenciante dentro y fuera de España. Actualmente trabaja como profesora de Lengua Castellana y Literatura en la Enseñanza Media.

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