Im el sumo sacerdote imhotep imagen promocional

Entre las novedades que Norma Editorial llevó al Salón del Manga de Barcelona de noviembre se encontraba “Im, el sumo sacerdote Imhotep”, de Makoto Morishita. Un nuevo shonen que, en principio, llamaba la atención por los elementos mitológicos del antiguo Egipto a los que hace referencia, que pocas veces se encuentran en este tipo de obras.

Pero, tras leer el primer tomo, debo decir que este manga ha sabido ir más allá, ofreciéndonos una historia con sabor a shonen clásico, pero también dotada de originalidad.

Veámoslo con detalle:

Todos los compañeros de Hinome rehúyen de ella por la maldición que dicen que porta. Y no andan desencaminados, pues cada vez que habla, sus palabras se convierten en poderosas llamaradas.

Cierto día mientras vuelve a casa, Hinome se topa con un chico muy extraño que de buenas a primeras se apalanca en su casa asegurando que será su nuevo palacio. Es más, asegura que se trata del mismísimo Imhotep, el sacerdote más poderoso del antiguo Egipto, que ha venido a capturar a todos los magai.

Así arranca “Im, el sumo sacerdote Imhotep”, con una trama en la que no faltarán las luchas contra criaturas sobrenaturales, los poderes mágicos, el drama, los toques de humor y mucho, mucho misterio.

El manga sigue una estructura clásica de mini historias en la que, en cada capítulo, Im y Hinome conocen y ayudan al personaje de turno, haciendo que cambie la forma de afrontar sus problemas. También la propia Hinome tiene una evolución bastante marcada aún siendo el primer tomo, ya que su opinión sobre su nuevo compañero cambia muchísimo al ir conociendo lo que se oculta bajo esa expresión de superioridad.

Y es que Im supone el gran atractivo del manga. Al contrario que en la mayoría de los shonen, no estamos ante un joven inexperto que quiera convertirse en el mejor mago/pirata/ninja, sino ante un poderosísimo sacerdote cuyo principal atractivo es su milenario pasado, rodeado de oscuros enigmas en los que el lector se sentirá instantáneamente atrapado.

Eso, y su carismática personalidad: pasota, irónico y ególatra, pero en el fondo buena persona, Im no tiene ni que esforzarse para conquistar a su público; incluida la misma Hinome. Juntos funcionan a la perfección desde el contraste, enfrentando el pasotismo y la grandiosidad del protagonista con la agresividad y la determinación de ella, que no dudará en ponerle los pies en la tierra. De esta forma, la pareja aprende mutuamente y forja lazos que los unirán cada vez más.

Y no puedo dejar de mencionar a la tercera parte del trío protagonista: el pequeño Anubis, un perro chibi bastante torpón que aparece con la intención de vigilar a Imhotep, y que, por el momento, su función se ve reducida a alivio cómico y compañero de charla de Im, pero que espero que evolucione en próximos tomos.

“Im, el sumo sacerdote Imhotep” está lleno de múltiples referencias a la mitología egipcia, lo que se convierte en otro de sus grandes atractivos. Los amantes de esta cultura disfrutarán del diseño de los magai, inspirados en dioses egipcios, las vestimentas, la simbología y también los personajes históricos que dan el salto hasta el manga, como el mismo Imhotep.

Todas las características de la historia se ven realzadas por el arte de Makoto Morishita, que apuesta por un estilo de shonen clásico. El diseño de personajes me parece espectacular. Im es, sin duda, el que más destaca, y no podría ser más molón. Tanto en su formato chibi cabezón, en el que se resalta su pasotismo y sarcasmo, hasta los planos más grandes y completos, en los que el mangaka sabe dotarlo de esa grandeza de la que presume.

Los magai, inspirados en los dioses egipcios, también son estilísticamente muy interesantes, si bien los demás personajes tienden a ser genéricos, incluida Hinome, que es la clásica colegiala.

Morishita sabe dotar de movimiento a sus escenas de lucha, algo clave en un shonen de estas características.

La narrativa apuesta por viñetas más bien pequeñas que agilizan la lectura, dejando las páginas o dobles páginas para escenas épicas, las cuales maneja con maestría.

En definitiva, “Im, el sumo sacerdote Imhotep”, entra pisando fuerte en el catálogo de Norma, con una trama de shonen clásico pero con mucha personalidad, buenas dosis de acción y humor, mucho misterio y un protagonista arrebatador que conquista desde la primera página.

Habrá que esperar a ver cómo evoluciona la trama, pero por el momento Im a mí ya me ha conquistado. Y si vosotros aún no estáis convencidos, podéis leer aquí el primer capítulo.

La serie ya está cerrada con 11 volúmenes, y en España llegará con periodicidad bimestral, por lo que podemos esperar su segundo tomo para el mes de febrero. Estoy deseando que llegue.

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