Im el sumo sacerdote imhotep imagen promocional

Después de un primer tomo cargado de acción, magia, humor y misterio, el pasado febrero Norma Editorial publicada el segundo volumen de “Im. El sumo sacerdote Imhotep”, de Makoto Morishita. Un shonen de sabor clásico cuyo puntito original lo pone una trama que gira alrededor de la mitología egipcia.

Si todavía no lo has leído, puedes visitar nuestra reseña, ya que este artículo contiene spoilers del inicio de la historia.

Como podrás recordar, en el primer tomo conocimos a Im, un sumo sacerdote del Antiguo Egipto que despierta en el Japón actual con la misión de capturar a todos los magai, criaturas malignas que imitan a los dioses egipcios. Allí se topa con Hinome, una chica al que un magai ha robado la voz. Tras salvarla a ella y a su única amiga, Im se instala en casa de Hinome. Pero, mientras dan caza a otro magai, aparece Harugo Misora, quien dice ser un sacerdote de Amón y quiere matar a Im…

Es con la lucha entre estos dos que inicia el segundo volumen, cuyo tono es algo más oscuro y dramático que el anterior, y donde se nos descubrirá el pecado de Im, y qué le llevó a cometerlo hace 3.000 años. Además conoceremos a Zoser, un personaje importante en el pasado del protagonista, y algo más sobre la sociedad de los sacerdotes de Amón.

Finalmente, y como cierre del tomo, se incluye un one shot con la historia autoconclusiva en la que el autor debutó con el personaje de Imhotep. Un capítulo bastante más serio con un Im más adulto y una protagonista femenina demasiado agresiva, que nos permite ver la interesante evolución que ha sufrido el manga.

La verdad es que desvelar cuál es la motivación, la carga y el pasado de Im en un solo tomo me ha parecido una jugada arriesgada por parte del mangaka, ya que buena parte del interés que suscita el primer volumen se basa en el misterio alrededor de su prota. No obstante, esta información también permite conectar más con el sumo sacerdote, que gana incluso mayor carisma con el drama. Habrá que esperar para comprobar si Morishita es capaz de introducir nuevos elementos que mantengan al lector enganchado durante los nueve volúmenes que quedan. Por el momento, me vale con el dilema que presenta la entrada en escena de Zoser.

Aun con más carga dramática y emocional, “Im. El sumo sacerdote Imhotep” 2 mantiene sus toques de humor y su tono ligero, si bien deja un poco de lado las batallas características de los shonen.

Hinome sigue funcionando bien como contraparte de Im, y su padre y Anubis como alivio cómico. En cuanto a los sacerdotes de Amón, se prevé que van a tener un papel importante en la trama. Pero una vez más, es el carisma de Imhotep el que sostiene todo el peso de la historia y atrae al lector como un poderoso y pasota imán egipcio.

El dibujo de Makoto Morishita tiene gran parte de la culpa. Clásico del manga shonen, tiene muchísima fuerza y expresividad, y sabe captar bien el movimiento frenético que exigen este tipo de historias, sin cortarse tampoco en las escenas violentas y sangrientas. El mangaka juega con la narrativa y el tamaño de las viñetas para engrandecer y otorgar epiquismo a las escenas necesarias, con un resultado que llega hasta el kokoro del lector.

En resumen, estamos ante un tomo tanto o más interesante que el anterior, en el que descubriremos los misterios de Im (y nos enamoraremos más de él si cabe) y nos adentraremos un poco más en la verdadera historia del manga.

Im. El sumo sacerdote Imhotep” continúa así como un título sólido que seguramente despertará el interés de los amantes del shonen y la mitología egipcia, y de los personajes altamente carismáticos.

De momento, no puedo hacer más que recomendarlo y seguir esperando un nuevo tomo.

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