Norma Editorial continúa con la publicación de Horimiya, la comedia romántica de Hero y Daisuke Hagiwara, y nosotros seguimos reseñando esta divertida historia, esta vez con los tomos 6 y 7.

Si todavía no te has leído el primer volumen de este manga, te recomiendo que vayas a su reseña, donde te cuento sin spoilers de qué va y qué puedes esperar de ella.

En el volumen 6 nos encontramos con unos protagonistas que cada vez se sienten más cómodos con su relación. La confianza va creciendo entre ellos y se vuelven más abiertos y seguros; lo que hace que se apoyen mutuamente… pero también que saquen a la luz sus rarezas más disparatadas. Y Hori tiene un montón de ellas.

Además de que en este tomo viviremos una de las escenas más intensas de todo Horimiya.

En el tomo 7 conoceremos a la nueva arista del (ahora cuadrado) amoroso formado por Ishikawa-Kono-Yoshikawa: se trata de Yanagi, un guaperas súper majo, inseguro y muy cegato que tiene toda la pinta de volverse un secundario habitual.

Por su parte, mientras Miyamura reflexiona sobre la suerte que ha tenido de encontrar a Hori, ella le pide que la trate de forma violenta, y el chico no sabe cómo enfrentarse a esa nueva actitud. Lo que termina derivando, inevitablemente, en un montón de escenas hilarantes.

Y es que esa es una buena palabra para definir Horimiya: hilarante. Narrado en forma de sketches muy breves, esta comedia romántica se aleja muchísimo de los mangas clásicos del género. Aquí no encontrarás situaciones típicas ni clichés releídos infinitas veces. Cada escena es única, original y muy divertida, pues la historia se inclina más hacia la comedia, aunque también hay muy buenas escenas románticas y toques de drama bien elegidos. Todo esto lo convierte en un manga muy fresco y siempre sorprendente, que tiene su punto fuerte en sus personajes.

Ya he hablado en pasadas reseñas de la gran química entre Hori y Miyamura. Si bien la historia ha abandonado por completo la idea desde la que partía el primer tomo, Hero ha sabido mantener la atracción hacia los dos protagonistas, que en estos dos últimos volúmenes recae sobre la confianza que se profesan la cual, como reza el dicho y para goce del lector, da asco. Como polos opuestos funcionan muy bien juntos, y aunque tienen personalidades típicas del género, en ocasiones consiguen salirse de su rol y mostrarnos una faceta más profunda.

Miyamura como una persona herida por la soledad y el rechazo, que encuentra en la espontaneidad y fortaleza de Hori su pilar. Hori con sus rarezas y sus extrañas ocurrencias, que provocan algunos de los momentos más desternillantes de todo el manga. Aunque la verdad, me gustaría que se profundizase más en ella, pues hay un desequilibrio bastante grande entre los capítulos dramáticos de Miyamura y los de su contraparte femenina.

Los personajes secundarios también cumplen. El elenco no deja de crecer, y la llegada de Yanagi ha agitado la marea de sentimientos del triángulo amoroso entre Ishikawa, Yoshikawa y Kono, en la que promete convertirse en la subtrama más interesante del manga.

El padre de Hori y Sota, su hermano, continúan con su genialidad habitual y hasta Sengoku y Sakura tienen sus momentos de gloria.

Lo que más me extraña es que Sawada, que revolucionó la relación entre Hori y Miyamura en el tomo 4, haya desaparecido misteriosamente.

Pero en general Horimiya goza de un elenco muy carismático que sostiene todo el peso de una trama muy divertida. Hero y Hagiwara dominan el humor con fluidez. Hay escenas que me hacen reír literalmente a carcajadas, y las situaciones son distintas, frescas aun manteniendo ese tono de cotidianidad que hace que todo luzca más surrealista.

Pero es en el desarrollo de la historia donde más se nota que Horimiya empezó como webcómic. Y es que apenas avanza. Sí que vemos una evolución notable de la relación de los protagonistas, y la llegada de nuevos personajes abre posibilidades a subtramas prometedoras, pero la gran mayoría de estos tomos se basa sketches muy breves que poco o nada aportan a la trama. Que, a priori, no parecen tener más objetivo que divertir al lector. Y lo consiguen, claro, pero personalmente echo en falta que esta historia se enfoque, porque con siete tomos leídos todavía no tengo muy claro hacia dónde quiere ir. Y más si tenemos en cuenta que es una serie abierta que ya lleva 12 volúmenes publicados en Japón.

Ya entrando en el aspecto gráfico, Horimiya es un manga solvente que mantiene un estilo sencillo pero elegante y muy atractivo. Daisuke Hagiwara simplifica o prescinde de los fondos para ceder todo el protagonismo a los personajes, cuya expresividad resulta muy convincente. Los fans de su arte y de este manga tendrán la oportunidad de conocerla en el XIV Salón del Manga de Barcelona, al que acudirá en noviembre como invitada de Norma.

En resumen, estamos ante una historia muy divertida, que sabe ser original y cuyos personajes son muy atractivos. Aunque su trama ha empezado a dispersarse, el manga todavía tiene la fuerza suficiente para mantener al lector pegado. Así que cuidado, porque si la empiezas ya no querrás dejarla.

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