Con el sector de los videojuegos en Japón de capa caída, el país que años atrás era una fábrica de JRPGs parece haber parado un poco la producción de este género y los juegos pertenecientes a este, que llegan a las cotas mínimas de calidad, pueden contarse con cuentagotas. Convirtiendo al imperio del sol naciente actual en una mera sombra de lo que una vez fue en su pasado.

Y si ya son pocos de por sí los juegos de rol japonés que llegan a las tiendas, menos lo son cuando intentan cruzar el océano para llegar a occidente, ya que la mayoría naufraga antes de poder llegar a nuestras costas y se queda sin distribuidora en territorios americanos y europeos.

Grand Kingdom

Por suerte, no todos se ahogan en el mar de la no localización y uno de esos supervivientes es el juego del que trata este análisis, Grand Kingdom, un JRPG del subgénero «tactics» que ancló en los puertos de PlayStation 4 y PlayStation Vita el pasado junio y que en Fantasymundo ya hemos podido completar y nos ha dejado con muy buen sabor de boca.

Grand Kingdom, desarrollado por Monochrome Corporation, nos traslada a Resonail, un continente en guerra donde varios bandos pelean entre sí para lograr ser los reyes absolutos de esa tierra. Un conflicto bélico y político en el que la facción que venza a las otras logrará el poder y cambiará el curso del mundo, dándonos más fama y dinero a nosotros, una compañía de mercenarios que sin saberlo representará un papel clave en la resolución de este conflicto.

El planteamiento inicial del juego es este, somos una compañía de mercenarios que busca dinero aprovechándose de las cinco diferentes facciones que luchan por el control del continente. Las facciones cuentan con soldados propios, pero las claves para ganar la guerra están en las compañías de mercenarios como la que nosotros manejamos. Durante las 30 horas que dura la campaña principal de Grand Kingdom, administraremos y manejaremos nuestra propia compañía mientras la guerra avanza y nuestros dos protagonistas, Flint y Lillia, se ven envueltos en una compleja trama llena de giros argumentales y sorpresas que nos mantendrán enganchados hasta el final.

Grand Kingdom

La historia es uno de los grandes pilares que sustentan a los JRPGs y Grand Kingdom no decepciona en este aspecto, aunque hay que decir que se desarrolla muy lentamente y al principio carece de mucho interés, tarda en despegar y esto hace que las primeras horas de vida del título sean más densas y un poco aburridas.

Pero menos mal que no solo de historia vive este género, la jugabilidad es otro punto importante (como en todo videojuego) y es aquí donde brilla el título de Monochrome. El juego es un JRPG sí, pero táctico, un Tactic RPG como lo llamamos los geeks. Eso quiere decir que su desarrollo se basa en combates, y su jugabilidad se sustenta en los turnos y en la estrategia que sigamos en ellos, en el pensar qué va a hacer tu oponente en el futuro y en cómo adelantarte a él para vencerle.

El juego avanza a través de un mapa en el que se dan combates. Cuando entramos en uno, la pantalla cambia y nos sitúa en el lateral de un paisaje (a lo side scrolling). En un lado siempre tendremos a nuestros mercenarios y en el otro a nuestros enemigos, como si fuese un tablero de ajedrez.

Grand Kingdom

El combate se divide por turnos, en el nuestro podremos mover a nuestros personajes (unos segundos), atacar a los enemigos, conjurar magias, tirar objetos, etc., pero de manera limitada, así que hay que pensar nuestros movimientos; ya que en el siguiente turno nuestros enemigos se aprovecharán de los turnos que hayamos gastado y de nuestras debilidades para vencernos.

Si gastamos nuestros movimientos en vano, pronto veremos que el enemigo los ha aprovechado mejor y nos gana en la batalla por esta razón. El sistema de combate es elegante y desafiante, a la vez que divertido, al principio nos será fácil avanzar sin pensar demasiado, pero luego tendremos que comernos la cabeza para aprovechar al máximo en cada turno a nuestros mercenarios.

Cuando logramos la victoria en un combate ganamos dinero y objetos (armas o utilizables) y también avanzamos en el mapa para seguir descubriendo secretos de la trama. La primera recompensa por ganar un combate, el dinero, es muy importante, ya que el crecimiento y la mejora de nuestro escuadrón dependen directamente de nuestro poder adquisitivo.

Grand Kingdom

El pelotón que utilicemos en cada combate también tiene mucho peso a la hora de ganarlo o no. Y los mercenarios que lo forman no se unen a nosotros porque sí, como en la mayoría de los JRPGs, sino que los tenemos que contratar pagándoles con el dinero que hemos ganado en los combates. La recompensa que ganemos tras finalizar una batalla, será mayor o menos dependiendo de nuestra elegancia con los turnos y el pensamiento, si vamos rápido y vencemos a nuestros enemigos con facilidad y no dañamos a nuestros amigos (hay fuego amigo en el juego) ganaremos más dinero y adquiriremos más soldados.

Podemos personalizar a nuestros personajes a la hora de contratarlos para que luchen bajo nuestras órdenes. Grand Kingdom nos da a elegir entre muchas clases (arqueros, magos, espadachines, médicos y un largo etcétera) para adaptarnos a cada batalla, ya que algunas clases son más poderosas ante otras o más débiles (y sus elementos), y diferentes tipos de personalización para nuestros personajes (sexo, pelo, cara…). Una vez elijamos estos dos aspectos, le daremos dinero y se unirá a nuestra escuadra.

Esta gestión de nuestra compañía se lleva a cabo a través de un menú muy intuitivo y cómodo en el que podemos hacer o deshacer formaciones, equipar armas o habilidades a los mercenarios, contratarlos o despedirlos. Grand Kingdom cuenta con una jugabilidad muy profunda y refinada, llena de posibilidades.

Grand Kingdom

Además de la historia, cuenta con un multiplayer (online y local) muy logrado en el que luchamos contra batallones creados y manejados por nuestros amigos o bien cooperamos con ellos en aventuras exclusivas para este divertido modo.

El aspecto gráfico también es digno de loar. Todos los paisajes y personajes parecen pintados a mano, cosa que hace que sea muy agradable para la vista a la hora de jugar, sobre todo si lo disfrutáis en la OLED de la portátil de Sony, que realza todavía más los vivos colores con los que cuenta el juego ya de serie. Técnicamente no es un juego que exprima a las consolas y sus tarjetas gráficas, pero artísticamente lo borda tanto, que da igual que pueda pasar por un juego de la generación pasada (sobre todo en PlayStation 4).

En cambio, su banda sonora es uno de los puntos más flojos del título. Acompaña correctamente cada combate y cada escena de la historia principal pero nada más, no llega a alcanzar a ser una buena banda sonora y ni es memorable ni pegadiza. Cumple pero no llega a la excelente calidad auditiva que suele acompañar a los JRPGs y que nos suele atraer tanto a los amantes de los videojuegos.

Grand Kingdom

Por último, otro handicap que tiene el juego, sobretodo en nuestro país, es que ha llegado solamente en el idioma de Shakespeare, cosa que espantará a muchos jugadores que no quieran estar leyendo horas y horas diálogos en un idioma que no es el nativo.

En definitiva, Grand Kingdom es un gran juego de estrategia de JRPG. Con su historia madura, su jugabilidad profunda y llena de posibilidades y su precioso aspecto visual se alza como uno de los mejores títulos de rol japonés tanto en PlayStation Vita como en PlayStation 4 y asegura decenas de horas de diversión a sus compradores. Eso sí, no es un juego apto para aquellos a quienes no les gusta pensar.

Teo Alarcón
Enseño y escribo a tiempo parcial, el resto lo paso viajando o consumiendo ocio. Especializándome en un mundo más coherente y tolerante. De Barcelona.

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