Hace un mes que Plaza & Janés publicó “Flores negras”, la segunda novela de Lara SiscarLara Siscar Peiró es periodista en los Servicios Informativos de TVE desde 2007. Como articulista publica con regularidad en la plataforma cultural Zenda, donde reseña libros que cumplan dos condiciones: tener una alta calidad y que estén escritos por mujeres. Se recopilan en su blog El pecado de Eva. Como novelista ha publicado “La vigilante del Louvre” y “Flores Negras” con la misma editorial.

Su segundo libro es una novela protagonizada por Berta Martos, una periodista con su propio programa de radio en horario nocturno. La vida le sonríe hasta que una noche, un directo, recibe una extraña llamada que acaba con unos disparos. Tanto ella como su equipo reaccionan fatal a lo que parece un suicidio en directo, lo que la hace caer en desgracia a ojos del público y las redes sociales. La búsqueda de tranquilidad, y también un poco de sí misma, le lleva al pueblo dónde pasó su infancia y dónde aún vive su madre. Un pueblo que está mucho más relacionado de lo que imagina con lo que le ha sucedido.

¿Interesante, verdad? Pues os equivocáis tanto como yo. Me ha costado un montón leer este libro. Al principio tenía la sensación de estar leyendo el guión de una obra de teatro, los primeros capítulos son muy breves y todo diálogos, sin ninguna descripción. Es bastante desconcertante, te da la sensación de que no te estás enterando de nada. Esto no tiene porqué ser necesariamente malo cuando la trama se basa en un misterio, pero en este caso es la tónica general en la novela.

Cuando por fin empieza a haber descripciones y empiezas a entender un poco lo qué pasa, cambia el escenario de la ciudad al pueblo. Entonces llega la gran gran gran casualidad, resulta que el hombre muerto durante la llamada al programa estaba viviendo en casa de la madre de Berta para escribir un libro sobre ella. Y, tampoco es ninguna sorpresa, fue asesinado a tiros, sin que nadie se diera cuenta, en esa misma casa. Olvidaos de la investigación, a partir de aquí se entremezclan historias pasadas del pueblo con las andanzas de Berta por el pueblo, lo que viene a ser hablar con unos personajes y esquivar a otros.

Lo que podría ser algo interesante se convierte en una sucesión de escenas con poca relación entre sí y la mayoría sin relevancia para el misterio principal. La autora intenta atrapar al lector con una historia secundaria, un lío entre el jardinero, un antiguo novio de Berta, con un jardincillo tropical muy raro, unas flores negras aún más raras, supongo que las que dan título al libro, y un pájaro asesino misterioso, pero todo se queda en nada. Se supone que se resuelve, pero la verdad es que simplemente cambian de tema para pasar a la verdadera historia y se queda en el aire.

Lo mejor que tiene el libro es que se basa en una historia real, que no os puedo contar porque si no le quito la poca gracia que tiene. No hay pistas hasta prácticamente el final, y además se resuelve de forma muy apresurada y casi con la solución sacada de la manga en el momento justo. Los personajes resultan ser todos muy planos y tópicos, lo mismo que pasa con el pueblo, la única con un poco de personalidad es la madre de Berta, que también está basada en una persona real.

La historia podría tener fuerza, pero se queda en un quiero y no puedo en cuanto al misterio porque al final no consigue enganchar. Parece que hay dos historias distintas, la de Berta y el pueblo y luego la que realmente tiene la trama policíaca y está conectada con el asesinato, pero muy mal conectadas entre sí, lo que hace la lectura muy aburrida. Quizá es cosa mía, pero está claro que este libro no es para mí y no lo recomiendo.

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