Siempre es una alegría que, en un día lluvioso y frío, con un tiempo que anima a quedarse en casa calentito, con una infusión y una manta, el cine esté a reventar. El FICX tiene esa capacidad año tras año, se trata de una calefacción bastante eficiente contra los fríos del alma y sobre todo cuando viene de la mano de películas como O auto das ánimas.

Argumento

Pablo Lago es un director y fotógrafo gallego que en su adolescencia ya tenía decidido dejar el pueblo. Agobiado por una vida lenta y una familia cerrada, se marchó y ya en la cuarentena decide volver, coincidiendo con la visita anual de los aguardienteros, porque echa de menos esa parte de su historia. Cerca de Redondela, en su pueblo, la vida sigue tal y como la dejó aunque su abuela, ya mayor, empieza a tener una visión sobre la muerte cercana que preocupa a Lago.

Todos los años visitan el pueblo los aguardienteros , que pasan mes y medio preparando el licor y conviviendo con su familia. Así, con la vuelta de Lago y la presencia constante de la muerte, en este documental vemos el proceso de elaboración de la bebida pero también asistimos a conversaciones trascendentales sobre sentimientos, muerte y separación.

Opinión

Galicia es una tierra que comparte mucha idiosincrasia con la mía, Asturias, por tanto para mí es muy fácil verme reconocida en muchas de las cosas que se quieren mostrar en este documental. El fatalismo gallego forma parte de la cultura y la muerte está presente de maneras que serían muy difíciles de entender fuera de allí.

En la cinta se explora, de una manera muy directa, la separación y la distancia con el pueblo. Lago está soberbio entrevistando a su familia y mostrando por qué decidió marcharse y no continuar con la tradición familiar. Su abuela Alicia, que comenta en varias ocasiones estar esperando ya la muerte con todas las cuentas saldadas, es un personaje sublime que habla con claridad ante la cámara; todo lo contrario que su padre, que intenta evitar las conversaciones más tensas con Lago pero que al final, con sus gestos y maneras, demuestra que aún no entiende que el director no siga en el pueblo.

Además hay un personaje fundamental, Santi, un aguardientero al que vemos con más protagonismo en pantalla porque representa un alter ego de Lago en el caso de que el director hubiera permanecido en el pueblo. Santi es una persona sin estudios, podríamos decir que bastante explotado por su jefe pero que tiene una sensibilidad artística reflejada en los cuadros que pinta en sus pocos ratos libres en el filme. Así como Santi permaneció en la tierra y no encaja, Lago rompió con la familia y se marchó.

El metraje, que podría haber mostrado toda la belleza de la zona de Redondela, no busca imágenes bellas sino simbólicas. En toda la cinta tenemos paisajes oníricos y neblinosos que representan un lazo con la muerte presente en toda la mentalidad rural gallega desde tiempos remotos. Toda la parte visual, enraizada con una música que combina a la perfección, es de matrícula de honor y acompaña el recorrido sin titubeos.

Además, narrativamente es perfecta, traza un círculo nítido familiar que se imbrica con las costumbres gallegas y que lleva a la reflexión. Mientras en las familias rurales no se habla de ciertas cosas y la discreción y el saber callar son el pan de cada día, la comunidad unida en las canciones tradicionales o la elaboración del aguardiente muestran ese tipo de socialización tan típico de la zona.

No puedo más que felicitar a Pablo Lago por su película. Un día después de verla sigue en mi mente la necesidad de reflexionar y darle vueltas al gran espectáculo visual en que la sala de cine se vio atrapada anoche. Para mí, una firme candidata a llevarse alguno de los premios del FICX.

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Escribo, transcribo y traduzco cuando no estoy aspirando pelos de mis gatos, aunque de verdad soy arqueóloga medievalista y voluntaria como arqueóloga en la Asociación Para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Trabajo en la Semana Negra de Gijón y os cuento mis historias en Fantasymundo desde 2005. A veces logro que la pila de libros pendientes baje un poco, aunque necesitaré una casa nueva en breve. ¡Aúpa ahí!

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