Road movie sobre un camionero que denuncia la precariedad laboral en Serbia en la era Milosevic.

Ognjen Glavonic es un joven director serbio cuya corta producción, aparte de sus primeros cortos, está centrada en explorar el pasado reciente de su país. Así lo ha hecho a través de sus dos últimos documentales. Ahora hace uso de la ficción por primera vez para abordar este espinoso tema.

Glavonic construye una historia en clave de road movie y le da un lejano eco de fábula. En esta historia situada en 1999, durante los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, conoceremos la peripecia de Vlada, un hombre maduro que ha aceptado un trabajo de camionero para ir tirando, ya que la precariedad laboral es la norma en la guerra. Paga el ejército Serbio al servicio de Milosevic y la carga que da nombre a la película le es desconocida: él cumple su trabajo y no hace preguntas. A lo largo de su viaje se irá encontrando con una serie de personajes de cuyas historias podremos entrever en pequeños retazos, en una narración en forma de árbol de cuyo tronco salen ramas que seguimos momentáneamente para después volver a la historia principal. De esta forma se construye un mosaico de la vida en la ex- Yugoslavia en uno de los momentos más candentes de la guerra de los Balcanes. El filme va en realidad más allá, entretejiendo el pasado con el presente, confrontando hechos y consecuencias, plasmando los vaivenes ideológicos de un pueblo ansioso de una identidad propia, en constante lucha, ya sea con el exterior o consigo mismo.

Se puede decir que el director sale medianamente airoso de este trance, ya que aunque el pulso narrativo es firme, hay una ligera inconstancia que provoca que en algunos momentos se eche de menos que no se haya echado más mano de la tijera en el proceso de montaje. Por otro lado, la interpretación sobria y casi hierática del actor Leon Lucev aporta una gravedad y una intensidad refrendadas por una fotografía casi espartana, con una paleta de colores apagados, de tonos grisáceos y terrosos, plasmados sobre un paisaje invernal plomizo y deprimente, con el rumor lejano de las bombas como presencia casi constante.

The Load es en definitiva una película que resulta apropiada para entender el conflicto de los Balcanes, una guerra cuyas consecuencias aún se están viviendo y que ha dejado cicatrices que costará mucho cerrar. También es una obra muy contenida y fascinante que ha de disfrutarse con calma y dejar que repose adecuadamente tras el visionado.

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