Fallout

Hacía tiempo que no me pasaba. Me siento en el sofá, veo el tráiler de la serie, me interesa, me la pongo… y el tiempo me pasa volando y, cuando me doy cuenta, ya me he visto la primera temporada completa. Este año, hasta ahora, solo me había pasado reviendo la primera temporada de ‘Urgencias’. Y si me pasa con una nueva serie es porque algo, algo, ha conseguido llamar mi atención.

Así que, al acabar, me he levantado, he encendido mi ordenador, y me he decidido a contaros mi experiencia con «Fallout».

En «Fallout» el necrófago de Walton Goggins es el personaje más interesante

Primero, antes de nada, lo confieso: conozco los juegos, pero jamás los he jugado. Hasta diría que alguno tengo en Steam, pero posiblemente ni me lo instalé aún. Y es que mi universo es el cine, la televisión y la literatura. Los videojuegos nunca han estado en el menú de mi vida. Así que entré en la serie con plena curiosidad, sí, pero totalmente carente tanto de un conocimiento previo como de un deseo de saber más o de buscar algo entre los escombros del apocalipsis de este universo de ficción. Aún así, me interesó, me enganchó y me conquistó para llevarme, de un golpe, desde el principio hasta el final.

FalloutEl titular es que Walton Goggins es un actor impresionante, al que la televisión se le da de miedo y que consigue, él solo, atraparme con la fuerza suficiente como para desear conocer su historia. En expresividad, hasta maquillado hasta las trancas, el necrófago me parece el mejor personaje y, sin duda, el más interesante, hasta diría que el mejor actuado. Los demás, de hecho, están un poco de comparsa, por mucho que Lucy (Ella Purnell) o Maximus (Aaron Clifton Moten) quieran hacer valer sus historias. Y es que el misterio del silo o refugio 33 no llega a captar nuestra atención, como tampoco lo consiguen los Caballeros.

Una negrísima combinación de humor y violencia

Segundo titular: la negrísima combinación de humor y violencia es magistral, efectiva y contenida. «Fallout», con pocos recursos cada capítulo, el goce que consigue en el espectador desprevenido es brutal. Todo para darle grafismo y realidad a un postapocalipsis desgarrador y violento, para darle cuerpo a un páramo desierto repleto de cadáveres y escombros, listo para acabar de un plumazo con cualquier atisbo de esperanza que quisiera erigirse sobre la arena. Reírse de esto y sobre esto, ¿es posible? Vaya que sí. Y este es uno de los méritos más sobresalientes.

Y tercer titular: sin saber nada de los juegos se puede entrar y estar perfectamente en la historia. «Fallout» consigue crear un universo propio, con personajes que se sienten auténticos, que no remiten a nada y que, por tanto, consiguen construir su espacio propio y su propio mundo. Cada uno, además, tiene su propio hilo emocional de desarrollo: la curiosidad por sus orígenes en el caso del necrófago, el interés por su evolución en el caso de Lucy, o cómo va a salir de los numerosos embrollos en los que se mete en el caso de Maximus.

El mayor valor de esta serie son los personajes

‘Fallout’ (Prime Video) además es una serie que aprovecha muy bien los recursos con los que cuenta. Introduce escenarios digitales cuando tiene que hacerlo y escenarios hipercaracterizados cuando lo necesita, pero también demuestra saber utilizar con inteligencia lo adusto y lo escaso. De hecho, hasta diría que es en estos escenarios dónde mejor se mueve y donde más partido sabe sacar a su mayor valor: sus personajes.

Por todo esto, aún con lo temprano de su estreno, no hay dudas de que estamos ante una de las series del año. Otra oportunidad aprovechada por un Walton Goggins que, cada vez que sale, deja huella y que, en mi caso, desde ‘Justified’, me tiene robado el corazón. Quien fuese gay, Walton…

Fco. Martínez Hidalgo
Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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