Paraceradocus miersi, Shraderia gracilis, Probulisca ovata y Prostebbingia brevicornis
Las cuatro especies de anfipodos crustáceos que fueron objeto del estudio: Paraceradocus miersi, Shraderia gracilis, Probulisca ovata y Prostebbingia brevicornis. Crédito: John Spicer.

Las concentraciones de oxígeno en los océanos abiertos y en las aguas costeras han disminuido entre un 2 y un 5% desde al menos la mitad del siglo XX. Este es uno de los cambios más importantes que tienen lugar en un océano cada vez más afectado por las actividades humanas, junto con el aumento de la temperatura del agua, el contenido del dióxido de carbono y la bajada de los nutrientes. ¿Cuál será el destino de las especies antárticas ante el cambio climático?

Con estos condicionantes, los humanos estamos alterando la abundancia y la distribución de las especies marinas, pero la bajada en la concentración del oxígeno podría representar un nuevo conjunto de amenazas contra la vida marina.

En un artículo publicado en Philosophical Transactions of the Royal Society B, un grupo de científicos apoyan la teoría de que los invertebrados marinos con un cuerpo más largo son generalmente más sensibles a las reducciones de oxígeno que los animales más pequeños, de forma que serían más sensibles a cambios futuros en el clima global.

¿Por qué en las zonas polares hay más especies de gran tamaño?

Es una creencia general en la comunidad científica que la concurrencia de especies gigantes en las aguas polares es posible por el hecho de que hay más oxígeno disuelto en el agua helada que en aguas más cálidas de las regiones templadas y tropicales. Así que, a medida que nuestros océanos se calientan y el oxígeno decrece, se ha sugerido que esta limitación de oxígeno tendrá un gran efecto en las especies de invertebrados y los peces de mayor tamaño.

El estudio fue liderado por John Spicer, profesor de zoología marina en University of Plymouth, y el doctor Simon Morley, ecofisiólogo del British Antarctic Survey (BAS).

Investigaron cómo cierto número de especies anfípodos de distinto tamaño -que se encuentran en abundancia en las aguas antárticas y son parientes de los saltadores de arena de las playas templadas- se desarrollaban cuando el oxígeno en el agua en el que vivían se veía reducido.

John Spicer recolecta anfípodos intermareales de South Cove
John Spicer recolecta anfípodos intermareales de South Cove (Estación de Investigación Rothera, British Antarctic Survey) mirando hacia el oeste hasta Ryder Bay en la Península Antártica Occidental. Crédito: Simon Morley.

En general, hubo una reducción en el tamaño corporal, lo que apoya la teoría de que las especies de mayor tamaño pueden ser más vulnerables a la limitación de oxígeno. Sin embargo, la situación es un poco más compleja si introducimos variables evolutivas, como como la presencia en una especie concreta de pigmentos en sus fluidos corporales que incrementan el transporte de oxígeno, o nuevas estructuras de intercambio de gases que mejoren la respiración. Estas peculiaridades compensarían las desventajas respiratorias que presentan los cuerpos de mayor tamaño.

Un “rescate evolutivo” que probablemente no llegará

El profesor Spicer, que ha invertido más de 30 años examinando los efectos del cambio climático en organismos marinos, comenta que “Durante los últimos 50 años, el oxígeno ha decrecido en torno a un 2-5%, y está teniendo ya efectos en cómo las especies se desarrollan. Aunque se adapten, muchos invertebrados grandes se verán disminuidos en tamaño y número, hasta quizá enfrentar la extinción, lo que tendrá un profundo efecto negativo en los ecosistemas de los que forman parte. Esto nos preocupa mucho”.

Nuestra investigación también muestra que algunas especies han evolucionado para tener mecanismos para compensar las reducciones de oxígeno, así que no es tan simple como relacionar el tamaño y la supervivencia futura. Pero sería imprudente fijar nuestras esperanzas en un ‘rescate evolutivo’. Muchas especies de gran tamaño serán seguramente las primeras bajas de nuestros océanos cálidos y pobres en oxígeno”.

El doctor Morley añade que “Los animales marinos prosperan en el Océano austral, pero la vida en esas aguas heladas ha conducido a la evolución a desarrollar muchas características distintas. Estas ‘estrategias’, que les permiten a los invertebrados y los peces sobrevivir en el frío, creemos que les harán vulnerables al impacto del calentamiento global. Comprender este impacto no sólo nos ayudará a predecir el destino de la biodiversidad marina en los polos, sino que también nos ensañará sobre los mecanismos que determinarán la supervivencia de las distintas especies en el resto de los océanos de la Tierra”.

Fuente: The Royal Society.

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