Alergia al polen

Introducción

Es un hecho que las modificaciones ambientales producidas por el cambio climático global ocasionan cambios en el comportamiento de las plantas. El aumento de las temperaturas y del contenido de CO2 atmosférico y la menor disponibilidad de agua afectan directamente al ciclo de vida de las plantas: hace que florezcan más, y por tanto, que produzcan más polen. Ese aumento del polen se ve reflejado en la atmósfera, dado que el viento es el medio que utilizan muchas plantas —las denominadas anemófilas— para dispersarse. Eso no genera problemas con las plantas que presentan flores grandes, vistosas y olorosas, pues éstas usan animales, normalmente insectos —entomófilas— y por tanto no causan alergias.

Este aumento de polen en el aire puede contribuir al incremento de casos de alergia, ya que además, hay un cambio en el momento de floración de algunas especies respecto a otras, que provocaría que pudieran coincidir en el tiempo granos de polen de diferentes especies alergénicas

Además, también ocurre como efecto de estos cambios, una modificación de los lugares donde crecen las plantas, lo que provoca el desplazamiento de los lugares de aparición de polen alergénico a nuevos territorios y a la sustitución de unas especies de plantas por otras.

El cambio climático y el ciclo de vida de las plantas

Una de las primeras evidencias del cambio climático es un incremento notable en la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Inicialmente una mayor cantidad de este gas, que es un nutriente esencial para las plantas, lleva a éstas a mejorar y prolongar la función fotosintética. Un aumento de las temperaturas y un adelantamiento de la llegada del calor en la estación primaveral proporcionan a la planta junto con el incremento en CO2 el estímulo necesario para que la floración y el nacimiento de la hoja se adelanten. Un incremento de la función fotosintética durante los períodos de floración favorece además que las flores crezcan con mayor velocidad y calidad, es decir, que produzcan más cantidad de polen y durante más tiempo.

La anticipación de la liberación del polen

Como hemos mencionado, con el cambio en el clima global encontramos una clara tendencia al adelantamiento de la polinización durante las últimas décadas. En algunas zonas estudiadas, el polen de abedul (Betula spp.), por ejemplo, se ha adelantado en su aparición un promedio de 3 semanas en los últimos 20 años.

También se han analizado los registros de polen de varias especies, incluyendo pinos (Pinus spp.) y gramíneas (familia Poaceae) desde 1980 hasta 2001. En estos casos se ha observado que la polinización tiene una tendencia a adelantarse hasta 15 días. Esta anticipación se ha observado que ha ido produciéndose conforme se ha ido incrementado la temperatura durante los 19 años estudiados.

Polen de Pinus halepensis
Polen de Pinus halepensis

El incremento en la producción de polen

En España se ha observado que desde 1983 hasta 2008 ha ocurrido un aumento de hasta un 143% en lo referente al contenido de polen total anual en el aire. La familia que ha presentado un mayor incremento en sus concentraciones de polen ha sido la familia de los cipreses (Cupressaceae) con un 229%, seguida del olivo (Olea europaea) con un 195%, y las gramíneas (Poaceae) con un 174%. Todas ellas causan graves alergias.

El incremento observado en la cantidad de polen atmosférico puede tener dos causas: por un aumento en el número de flores, o por un aumento en la cantidad de granos por antera —que es la parte de la flor que fabrica el polen—. Las variaciones de temperatura tienen una influencia directa en la producción de polen, ya que un incremento de temperatura durante la época de floración se traduce de forma directa con un incremento lineal en la producción de polen.

Las variaciones en la distribución

Por otro lado, el cambio climático también altera la distribución de las plantas. De forma general los cambios climáticos globales han producido y producirán eventos de migración, extinción y redispersión de especies y reorganización de la estructura ecológica.

A este respecto se ha observado, por ejemplo, y de entre muchos otros ejemplos nombrables, el caso de la ambrosía (Ambrosia spp.), la cual se ha dispersado desde áreas muy pobladas de Francia a los prados, jardines y terrenos baldíos de varias partes de Suiza, Hungría, Italia, Austria, Bulgaria y la República Checa.

Plantago lanceolata
Plantago lanceolata

Los problemas en la salud pública

Estos estudios son sensibles testigos de los cambios climáticos en curso, convirtiéndose en un indirecto pero significativo componente de la salud humana, en particular cuando se considera el campo de la patología alérgica. Los aumentos en la cantidad de polen y la anticipación del período de floración de las plantas que presentan polen alergénico podría disparar la prevalencia, gravedad, duración y frecuencia del asma y la rinitis de origen alérgico.

Respecto a los efectos sobre los cambios en la distribución de las plantas, afectan también, como es lógico, a la distribución del polen. En este caso, el aspecto más importante se basa en el potencial alergogénico del polen de muchas especies de plantas.

Además los contaminantes atmosféricos de origen humano pueden actuar directamente sobre los granos de polen de las plantas modificando o modulando la liberación y composición de los mismos. Dicha composición es las que después pasa a desencadenar los procesos alérgicos.

Para luchar contra esta situación la única solución que se encuentra es la medicina preventiva, es decir, disminuir el contacto con el polen al que se es alérgico y con aquél que es susceptible de sensibilizar. Es una tarea difícil porque hay que conocer el período de polinización de la planta e identificarla para evitar su proximidad, y tener en cuenta las posibles variaciones de dicho período.

Las alergias al polen han sido siempre un problema de salud pública, pero si bien es cierto que la mayoría de éstos tienden a remitir, nos encontramos aquí con un caso en el que cada vez se acentúan más y cobran mayor peligrosidad. Esto nos debería animar a reflexionar seriamente sobre nuestra gran capacidad de modificar la naturaleza que nos rodea, y los posibles efectos negativos que esas modificaciones pueden provocar incluso sobre nosotros mismos.

Yo sólo invito a reflexionar.

Bibliografía de consulta

• Bortenschlager S. & Bortenschlager I.— Altering airborne pollen concentrations due to the Global Warming. A comparative analysis of airborne pollen records from Innsbruck and Obergurgl (Austria) for the period 1980-2001.— Grana 44:172-180, 2005.

• Cabrera M. & Subiza, J.— Polinosis de invierno: la contaminación y el cambio climático agudizan y prolongan los síntomas.— Alergia 2:1-8, 2008.

• Terán L.M., Haselbarth-López M.M.M. & Leonor Quiroz-García D.— Alergia, pólenes y medio ambiente.— Gac.Méd.Méx 145-3:215-222, 2009.

• Teranishi H., Kenda Y., Katoh T., Kasuya M., Oura E. & Taira H.— Possible role of climate change in the pollen scatter of Japanese cedar Cryptomeria japonica in Japan.— Clim Res 14: 65-70, 2000.

• Valladares, F.— Ecología del bosque mediterráneo en un mundo cambiante (Segunda edición). Ministerio de Medio Ambiente. EGRAF, S. A., Madrid. ISBN: 978-84-8014-738-5. 2008.

• Velazquez, T.— El cambio climático afecta en el desarrollo de los procesos alérgicos.— Andalucía investiga, marzo de 2009. Consultado el 6 de noviembre de 2009. Andalucía investiga.

 

Lcdo. Mg. Álvaro Bayón Medrano.

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