Portada de El año 1000

Cuando hablamos de años redondos, sobre todo en los referidos al pasado y más concretamente en la Alta Edad Media, suele venirnos a la mente quizá, una obsesión por el fin del mundo, una época de peligros y superstición y una suerte de edad oscura que duró, nos han contado, demasiado tiempo. Sin embargo, la Edad Media y concretamente su primera etapa, es un paso fundamental, una continuidad de la que ya nos habló Peter Brown en su maravilloso “El mundo de la Antigüedad Tardía” que desplazó los centros de poder pero que no fue más que un paso lógico después de la concesión de la ciudadanía romana universal y el Edicto de Milán. Sin embargo, no debemos olvidar que el mundo no empieza y acaba en Europa, como bien aprenderemos con la lectura de “El año 1000” (Paidós) y que en esta fecha de supuesta oscuridad, en otros lugares del globo, como Asia o América, se vivía una edad de oro del comercio, las peregrinaciones y los viajes, no en vano, Valerie Hansen nos habla de esta fecha como el inicio de la primera “globalización”.

“El año 1000” comienza haciéndonos una perspectiva global de la situación de la Tierra en esa época, centrándose en las posibilidades viajeras de los diversos pueblos, como los vikingos, nativos americanos, los comerciantes del Próximo Oriente o China. Desde aquí pasamos a encontrarnos el libro dividido en capítulos muy amenos que nos llevan a cada uno de estos lugares para darnos una perspectiva más concreta y detallada de los mismos.

Los capítulos

En el segundo capítulo, Hansen se centra en los viajes de las tribus nórdicas europeas, cómo consiguieron la mayor campaña de publicidad de la Historia, a manos de Erik el Rojo en Groenlandia o la llegada de los mismos a América, concretamente a las costas del Labrador, en la ensenada de las Medusas. Aprovechando estos viajes, en el tercer capítulo vamos a conocer datos muy interesantes sobre los primeros pobladores de América y, aunque no es tan extenso como me hubiera gustado (los pueblos nativos dan para muchísimas páginas), sí que es interesante ver la relación entre gente tan separada como los mayas y los Pueblo, de Nuevo México o incluso de las vías de transporte de personas y mercancías entre casi todo el continente americano.

El tercer capítulo, para mí el más interesante del libro, nos habla de la América precolombina, especialmente de la zona mesoamericana, con las grandes civilizaciones que todos conocemos y que, alrededor del año 1000 experimentaban un auge en el comercio y el intercambio de saberes y objetos tanto, que recorría el continente casi de punta a punta. Es especialmente interesante porque para el lector promedio, la Edad Media suele centrarse casi exclusivamente en Europa y, si hay un poco de suerte, quizá China u Oriente Próximo pero es muy difícil encontrar libros que traten de una forma amena las relaciones de los nativos americanos antes de la llegada de los colonizadores y aquí, de una forma somera pero muy interesante, podemos responder muchas dudas, igual que sucede con el capítulo cuarto, que nos traslada a África. Nuestros vecinos del sur también vivieron una época dorada del comercio de oro y esclavos, sobre todo con Asia, alrededor del año 1000 y Hansen nos describe unas sociedades fuertemente tribales pero abiertas a un mundo que estrechaba lazos mucho antes de lo que pensamos.

De aquí al final del libro, como no puede ser de otra manera, Hansen nos da un extenso recorrido por el continente asiático. Aunque ya vivían un auge previo, es alrededor del año 1000 cuando el comercio naval chino se expande llegando hasta las costas africanas y para el lector será una maravilla recorrer los puertos comerciales de Asia en la Edad Media y el compendio de naves y tecnología que utilizaron para hacerse dueños de medio mundo y llevar sus productos a los lugares más alejados.

Opinión

“El año 1000” ha sido una gozada en todos los sentidos. No ya por la calidad de la escritura de Hansen, divulgativa y para todos los públicos sino porque abandona el eurocentrismo y nos descubre un mundo próspero y con un auge del comercio que muchos se niegan a ver durante la Edad Media. Si bien es cierto que Europa no estaba en sus mejores momentos a nivel de relaciones con el exterior, no podemos olvidar que no estamos solos en el mundo y que lugares como China siempre han ejercido una influencia y un poder comercial que llega hasta nuestros días pero que se ha forjado en milenios de invenciones y creación de lazos comerciales con los lugares más recónditos. Especialmente interesante, como he dicho más arriba, son los capítulos dedicados a América y África, puesto que suelen ser los más olvidados a la hora de divulgar Historia y mucha gente aún piensa que esta gente vivía en taparrabos bailando danzas al sol, cuando en América las redes comerciales se extendían por todo el continente y en África se proveían materias primas y humanas a la otra parte del mundo.

Valerie Hansen

La autora

Valerie Hansen es una historiadora y escritora norteamericana, especializada en chino y profesora de este idioma y de Historia mundial en la Universidad de Yale. Para escribir “El año 1000” viajó por más de 20 países y trabajó de profesora visitante en la Universidad de Xiamen, Birmingham y el Collège de France, en París.

Además de “El año 1000”, ha escrito los siguientes títulos: “The Silk Road: A New History”, “The Open Empire: A History of China to 1800”, “Negotiating Daily Life in Traditional China”, “Changing Gods in Medieval China, 1127-1279” y “Voyages in World History”, con Kenneth Curtis.

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Escribo, transcribo y traduzco cuando no estoy arbitrando ciclismo o aspirando pelos de mis gatos, aunque de verdad soy arqueóloga medievalista. Trabajo en la Semana Negra de Gijón y os cuento mis historias en Fantasymundo desde 2005. ¡Aúpa ahí!

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