Como toda buena historia, Dungeons II comienza con una caída. Jugando como el Mal Absoluto, el prólogo nos sitúa en una invasión por parte de las hordas del mal al mundo exterior. Quemando todos los verdes campos de los humanos, una figura siniestra con una terrorífica armadura camina por la tierra de los hombres mientras procura potentes golpes que causan 666 puntos de daño. Los ríos de agua fresca se convierten en ríos de peligrosa lava, y donde antes había un florido campo ahora se puede ver una ciénaga putrefacta. El Mal Absoluto, cansado de los hombres del exterior, está a punto de consumar su venganza y sentarse en el trono del mundo, pero un grupo de poderosos héroes le pararán los pies. Tras una batalla claramente desigual, el Mal Absoluto cae en desgracia, es desmembrado por los héroes de la tierra y los restos de su cuerpo son desterrados a lo más profundo de la tierra. Dungeons II es la historia de cómo el Mal Absoluto organiza a sus secuaces de nuevo para acabar lo que un día empezó.

Lo único que tendremos para gestionar nuestras mazmorras y liderar a nuestras hordas es una mano. Una mano flotante omnipotente con la cual dar órdenes, recoger a nuestras criaturas, darles nuevos trabajos o darles alguna buena colleja si no cumplen con eficacia con su cometido.

Dungeons II

La desarrolladora Realmforge ha refinado uno de los detalles más molestos del primer título al mejorar la IA, un elemento que hace fluir con más facilidad la gestión de nuestra mazmorra. La gestión de recursos es de los elementos más importantes del juego, pero bien es cierto que es un elemento que en muchas ocasiones se nos puede hacer un poco cuesta arriba. Gracias a una IA mejorada, las ordenes de excavar, recoger oro, reconstruir estructuras dañadas u otras acciones muy comunes se vuelven automáticas o se limitan a un simple click. Ya no tenemos que decidir qué trabajador hace qué ni cuándo, simplemente necesitamos ordenar la acción y nuestros subordinados irán a cumplir nuestros deseos. Primero irán los subordinados ociosos y, si no tenemos suficientes lacayos, los que haya dejarán lo que están haciendo para priorizar nuestra última orden. Es por esto que hay que vigilar con la IA automática, porque pese a facilitarnos el trabajo, en ocasiones puede dejar desamparada una acción importante para el futuro de nuestra mazmorra.

La gestión de la mazmorra no será una tarea fácil. Nuestros súbditos no trabajarán ni matarán por honor, ni tampoco por lealtad, lo harán por dinero y cerveza. Siempre que queramos que nuestros subordinados no estallen en cólera y organicen una manifestación en la sala del trono y se nieguen a realizar sus tareas necesitaremos dos cosas: un sueldo mensual adecuado y una constante reserva de cerveza, que será el alimento principal de nuestras tropas. Así pues las reservas de oro y el suministro de cerveza tendrán que ser lo que más controlemos en nuestro periplo, ya que no solo servirán para abastecer a nuestras tropas, sino que –junto con el maná y las cajas de herramientas– también servirán para construir nuevas instalaciones en la mazmorra.

Dungeons II

Pero los avariciosos hombres asaltarán los pasadizos subterráneos de nuestros dominios con la clara intención de robar nuestros tesoros y –como dice el narrador del juego– ganarse más puntos de experiencia para subir de nivel. Así que la construcción de trampas y las rondas de vigilancia serán vitales para que estos no destruyan nuestros planes de venganza. Entre las trampas podremos elegir entre cofres explosivos, baldosas con pinchos, mazas automáticas… todas ellas perfectas máquinas de matar creadas por nuestro eficiente equipo de goblins. Pero hay que tener cuidado, porque algunos habilidosos hombres son capaces de detectar y desactivar nuestras trampas, así que tendremos que buscar un camino alternativo para combatir la amenaza, esta vez cuerpo a cuerpo. Aquí podremos elegir entre orcos, hombres serpiente que atacan a distancia, poderosos goblins subidos a máquinas escupe-fuego y otras criaturas malignas con habilidades diversas.

Pero las unidades de batalla no solo se limitan a vagar por la mazmorra, sino que serán las encargadas de cumplir nuestros vengativos deseos en el exterior. El elemento de estrategia a tiempo real (muy similar, incluso estéticamente, a Warcraft) es la gran sorpresa de Dungeons II, pero no acaba de estar del todo bien ejecutado. Es muy difícil controlar a las unidades de batalla durante una pelea y en aquellas que tienen habilidades especiales es realmente difícil encontrar el comando de acción que las active. Además, para activar estas habilidades especiales tenemos que renunciar al control del grupo, recogiendo a la unidad de la multitud y ordenándole qué hacer; una tarea realmente complicada en el caos de una batalla. A pesar de que el elemento de estrategia a tiempo real está realmente bien encajado y su estética es muy buena, los controles nos crearán muchos problemas y su ejecución se nos hará realmente lenta.

Dungeons II

Un elemento realmente genial del juego es su contenido humorístico e irónico. Un narrador omnisciente nos irá relatando toda la aventura y a través de agudas indirectas muy sutiles (por ejemplo «el Mal Absoluto sabía que iba a necesitar un tesoro más grande, así que construyo uno» o «Parece que el Mal Absoluto se estaba tomando su tiempo en llevar a cabo su venganza») nos irá guiando durante el juego y nos marcará objetivos. El narrador, además, nos regañará si tardamos mucho en cumplir con la misión.

Este narrador es la principal fuente de humor y referencias a la cultura pop que seguro que muchos freaks del sector de la fantasía disfrutarán muchísimo; un montón de chistes y ácidos comentarios que nos harán soltar más de una carcajada. El punto sarcástico y critico-humorístico del juego llega a tal punto que una misión es, en sí misma, una parodia al sistema financiero, y nuestro objetivo secundario será atacar y detener las caravanas de oro público que se dirigen por la calle de «Wall Street» a rescatar a algún banco. El gran problema de los chistes va a ser lo poco amable que será el tiempo con ellos, ya que muchos son de rabiosa actualidad y al pasar algunos años es posible que ya pillen fuera de contexto a las nuevas generaciones de jugadores. Pero en fin, el juego sale en 2016, ¿no? ¡Pues hay que disfrutarlo en 2016! También está bien que salgan juegos de vez en cuando que no tengan grandes pretensiones de inmortalidad.

Además del modo campaña, también tendremos la posibilidad de jugar en solitario sin la presión de los objetivos o a través de la red con un online para hasta cuatro jugadores, que nos permitirá combatir contra nuestros amigos por el dominio del inframundo. En general, el modo multijugador pierde la parte humorística del narrador, pero si estamos atentos a los detalles seguro que encontramos algún elemento de cachondeo.

Dungeons II

A nivel gráfico no hay muchos problemas y la resolución es bastante buena. Si somos muy observadores podremos encontrar algunos parones momentáneos y alguna caída leve de frames, pero por lo general la gráfica no juega a la contra del juego. Además la esética del juego y su concept art son realmente buenos y muy vistosos, muy en sintonía con la línea humorística del juego.

A pesar de que los controles del juego no están muy bien acabados nos encontramos con un buen juego. Una combinación de defensa de torres, estrategia a tiempo real, gestión de recursos y una buena dosis de humor freak, que sin duda hacen de Dungeons II un juego a destacar para este verano. Quizás no sea el mejor juego del mundo, pero os hará pasar un buen rato.

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