Desde que en el año 2000 Blizzard lanzó Starcraft 64 para Nintendo 64, ningún otro juego de la compañía había vuelto a pisar una consola de Nintendo. Sin embargo, el éxito de Switch no ha pasado inadvertido a los creadores de Warcraft, Starcraft y Diablo ya que, desde hace uno días, Diablo III: Eternal Collection está disponible en la hibrida de Nintendo con un acabado más que satisfactorio.

En Fantasymundo hemos dedicado varios artículos a Diablo III desde su lanzamiento hace ya más de seis años, en los que hemos desgranado por completo la versión de PC y las que han ido llegando a las respectivas consolas de Sony y Microsoft, por lo que esta vez centraremos este texto en detallar qué encontrarán los usuarios de Switch que decidan volver al mundo de Santuario una vez más.

La edición de Diablo III que ha llegado a Switch es exactamente la misma que los jugadores de Xbox One y PlayStation 4 llevan disfrutando un par de años, con el añadido de que aquí se incluyen de serie las dos expansiones que han salido hasta el momento para el juego: Reaper of Souls y Rise of the Necromancer, así como todo el contenido en forma de objetos, monstruos y nuevas zonas que se han ido añadiendo parche tras parche hasta el momento. De hecho, el cartucho del juego viene de serie integrado en la Temporada 15 que está activa actualmente en todas las versiones de consola y PC.

Por tanto, Diablo III: Eternal Collection incluye las siete clases de héroes —incluyendo al Nigromante—, el Modo Historia tradicional, el modo Aventura —que en esta ocasión viene desbloqueado desde el principio para que los jugadores que vienen de otra versión del juego puedan empezar directamente a subir de nivel a sus nuevos personajes—, las Temporadas, las Fallas Nephalem y el resto de contenidos que se han ido añadiendo poco a poco durante los últimos años como los nuevos tipos de Goblins del tesoro o enemigos como la Baronesa.

La base del juego es la misma que la de las otras versiones de consola, lo que significa que todos los menús y la interfaz del juego está totalmente adaptada para que resulte cómodo moverse entre las diversas opciones con un mando en lugar de usando ratón y teclado. También se mantiene la opción de esquivar y rodar para agilizar la acción del personaje y las ayudas para recoger objetos automáticamente. Además, esta versión permite jugar sin problema con un solo Joy Con en caso de que queramos jugar en modo local con amigos y no tengamos mandos suficientes. Aunque pueda parecer sorprendente, no nos sentiremos demasiado limitados jugando con un solo Joy Con, lo que demuestra que Blizzard se ha tomado muy en serio la adaptación a esta consola.

A nivel jugable también nos encontramos ante el mismo juego que hemos visto estos últimos años, es decir, tendremos a nuestra disposición una cantidad ingente de escenarios generados aleatoriamente por los que iremos avanzando, mientras destrozamos a todos los demonios que se crucen en nuestro camino para conseguir mejor equipamiento para nuestro héroe con el que poder acceder a mayores niveles de dificultad, mientras repetimos el proceso una y otra vez afrontando un reto cada vez más complicado.

Está claro que el pilar fundamental de Diablo es su modo multijugador y en Switch tendremos varias opciones de juego disponibles. Por un lado, en modo local podremos utilizar una sola consola para jugar un máximo de cuatro personas o bien juntar cuatro Switch para que cada jugador utilice la suya en modo local. Por otro lado, el juego cuenta con un modo online idéntico al del resto de versiones, en el que podremos jugar con cualquier jugador sin ningún problema. La única limitación que encontramos en este sentido es que el juego no incluye opciones de chat de voz y, por ahora, la app de Nintendo no se ha actualizado para dar opciones en ese sentido.

A nivel técnico nos encontramos ante una versión que da la talla sin problemas. El juego se mueve a 60 fps en todo momento, independientemente de la carga de enemigos que haya en pantalla o de si estamos jugando en modo portátil o en modo dock, lo que garantiza que la acción transcurra de forma fluida en todo momento. Por otro lado, la resolución se mantiene a 960p en modo dock y baja hasta los 720p en modo portátil y, aunque la mayor parte del tiempo el juego luce exactamente igual que el resto de versiones, hay zonas puntuales como algunas del Acto 5 en el que parece que la imagen se emborrona demasiado en modo portátil.

Por lo demás, Diablo III sigue luciendo igual de bien que siempre, lo que significa que pasaremos horas y horas viendo a decenas de enemigos en pantalla y todo tipo de efectos derivados de los ataques que consiguen mantenernos atentos a la acción en todo momento. El hecho de que Blizzard haya conseguido trasladar la experiencia Diablo a Switch sin necesidad de realizar recortes demuestra que la maquina de Nintendo tiene el potencial suficiente para garantizar que otros ports de thirds partys puedan llegar a la consola sin apenas sacrificios.

A nivel sonoro, el juego cuenta con el mismo doblaje al castellano que el resto de versiones, eso sí, habrá que descargar un parche de 5 GB para poder disfrutar de las voces en nuestro idioma. La banda sonora del juego sigue siendo tan impactante y atractiva como siempre por lo que estaremos bien acompañados durante todas las horas que pasemos en Santuario.

Conclusión

Blizzard no habría podido empezar mejor su andadura en Switch. Esta versión no solo mantiene el nivel de lo visto en Xbox One y PlayStation 4, sino que añade nuevas opciones de juego local e incluye de serie todo el contenido de las dos expansiones disponibles hasta el momento. Además, la posibilidad de jugar en modo portátil estemos dónde estemos puede dar una nueva vida al juego en las manos de todos aquellos jugadores que ya pasaron cientos de horas jugando delante del PC.

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