Desde el primer momento que conocí este juego sabía que iba a gustarme, gracias a todo lo que prometía con tan sólo ver un poco de su gameplay: exploración metroidvania, dificultad comprometida basada en el estilo Souls, recolección de coleccionables y mejoras, un montón de salas interconectadas para explorar y revisionar… Y lo más importante de todo, un estilo pixel-art que te entra por los ojos al observar la fluidez de los movimientos tanto de tu personaje como de los enemigos, en definitiva algo interesante a lo que jugar mientras esperamos como posesos a que llegue Blasphemous.

El juego está creado por el pequeño estudio francés Hibernian Workshop, que debuta con esta gran obra y deberían sentirse orgullosos por ello, si bien es verdad que a mi parecer tiene cosas por pulir este trabajo es una muy buena carta de presentación para que se les tenga en cuenta. Para hacer posible este desarrollo, se inició una campaña en 2017 de 20.000€ en Kickstarter que pronto se vio superada llegando casi a los 31.800€ recaudados.

Entrando un poco en la historia, manejaremos a una templaria que busca su redención tras luchar en las cruzadas, y la elección de una mujer como protagonista es algo a lo que no estamos tan acostumbrados por lo que hay muchísimas personas en los foros que, a mi parecer de una manera totalmente equivocada, piden que se pueda elegir a un personaje masculino o incluso ser comprado como DLC, y es que este es un pensamiento tan absurdo que no merece más que esta pequeña mención y repulsa a los cánones establecidos por las mentes cerradas.

Nuestra aventura tiene toques roguelike y exploración al más puro estilo metroidvania como comentamos arriba, con un montón de salas interconectadas entre ellas que debemos explorar y utilizar como vía de paso hacia nuevos destinos. En nuestro camino nos encontraremos con una buena variedad de armas sin ser excesiva, además de libros de magia y escudos que podemos ir cambiando según nuestra manera de jugar, así como los objetos consumibles que nos ayudarán a aumentar nuestra ventaja en combates o curación; estos objetos sólo pueden ser llevados de cuatro en cuatro (uno en cada dirección de la cruceta) por lo tanto debemos escoger sabiamente antes de cargar con algo que no nos vaya a ser de utilidad simplemente por acumular.

Algo muy interesante es cómo se maneja el tema de la fe, que iremos ganando o perdiendo según nuestras acciones, y utilizaremos para muchas cosas como abrir puertas, activar fuentes sanadoras o runas, así que tocará pensarse si merece la pena invertir los puntos de fe en algo que no nos interese demasiado no vayamos a quedarnos secos para otra ocasión.

Centrándonos en el ámbito del combate he de decir que entiendo que sea difícil y tal, pero la dificultad debería radicar en la elección de enfrentarnos o no a nuestros enemigos, el entorno y sus posibilidades, y no a la lentitud de tu personaje para reaccionar que personalmente me frustra bastante. Nuestros movimientos son básicamente atacar, bloquear y rodar, que se nutren de una barra de energía que se rellena con el tiempo sin consumir acciones, barra que poco a poco iremos aumentando y al principio es bastante corta pero si conocemos las mecánicas de estos juegos podremos controlarla sin problema (ya digo que la stamina no es el problema, sino la lenta reacción de nuestro personaje y la rapidísima de los enemigos). Los enemigos siempre rondan en el mismo área aunque podremos encontrarnos con versiones élite de ellos mismos (más tochos pero con el mismo patrón de ataque) por tanto nos tocará recordar sus movimientos si queremos facilitarnos los combates. Nos encontraremos en total con 18 enemigos finales que nos pondrán las cosas bastante difíciles, siendo lo más importante buscar su patrón y aprender a neutralizarlos dentro de lo posible.

Durante nuestra exploración podemos ir mejorando a nuestro personaje, habiendo de varios tipos: el primer tipo es el más conocido, se trata de mejoras que encontramos en algún altar perdido en un recóndito hueco del mapa que nos ofrece una bonificación permanente; también nos podemos beneficiar de mejoras temporales que se ganan durante la partida ya sea gracias a los templos o según de qué manera estemos actuando; finalmente podemos desbloquear mejoras que se subdividen en cinco árboles de habilidades de las cuales podemos activar una de cada, y se consiguen eliminando enemigos y comprándolas.

El equipo que nos encontremos por el camino podrá ser escogido nuevamente en el herrero cada vez que nuestro personaje fallezca, aunque tenemos dos maneras de desbloquearlos: las armas de los jefes finales se desbloquean de manera automática, pero para obtener las de los enemigos normales tendremos que encontrar la versión del arma con plano. Si bien es cierto que las armas de los jefes son las que más daño causan, algunas de ellas tienen penalizaciones, así que deberemos sopesarlo porque ciertas penalizaciones son muy prohibitivas, por citar algunas perder nuestros objetos al rodar o tener menor regeneración de vida.

Su vertiente explorativa es algo que engancha muchísimo, pero el mayor problema al que nos enfrentamos es la carencia de salto, así que debemos pensarnos muy bien si lanzarnos a un camino que podríamos no volver a pisar. El mapa es muy extenso y está bien elaborado, y si sabemos de un objeto que aparezca en cierta habitación estará ahí para nosotros siempre, así que es bastante interesante aprendernos un poco la distribución de objetos. El problema es que hay sitios a los que no podremos volver, a menos que decidamos morir y reaparecer en un punto concreto, aunque al morir perderemos todo el equipo que llevábamos cargando en ese momento. Podremos utilizar estatuas de teletransporte para ahorrar algo de camino y continuar más o menos por donde nos dejaron, y la verdad que en un juego de esta dificultad tan aleatoria es de agradecer.

Por el camino nos encontraremos con trozos de historia en cartas, diálogos y demás que podremos leer de nuevo en la biblioteca, una historia bastante rica y bien fundamentada que nos absorberá si somos de los que nos gusta leer. También hay muchos secretos escondidos, que no tienen por qué ser sorpresas buenas ya que hay bastantes trampas a lo largo del juego. La banda sonora rezuma epicidad sobre todo en momentos clave como en las batallas contra los jefes, y el resto del tiempo es armonía interesante que nos acompaña como cantos gregorianos de fondo que amenizan nuestra estancia.

En conclusión, estamos ante un juego muy absorbente con una ambientación oscura y siniestra, que nos dará unas 15 horas aproximadas de exploración en nuestro primer recorrido pudiendo llegar a duplicarlo para conseguir completar el mapeado y todas sus opciones, consiguiendo así una aventura épica solamente empañada por el mediocre diseño de combate de nuestro personaje que a veces se siente en increíble inferioridad frente a un grupo de enemigos o un jefe descaradamente superior, pero todo tiene solución si no te importa morir y revivir docenas y docenas de veces, agradeciendo infinitamente la colaboración de nuestro herrero para volver a equiparnos ya que con cada muerte perdemos todo nuestro inventario.

Gild
Mi primera Atari daba calambres cuando intentabas cambiar el juego; así es como juegas mejor. Devoro libros en transportes públicos o en mi cama de noche, y siempre estoy escuchando música.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.