Diez pacientes del Penn Medicine (Philadelphia)  han sido curados del virus de la hepatitis C después de transplantes de riñón, cuyos donantes estaban infectados. Este hallazgo apunta a nuevas estrategias para incrementar el suministro de órganos para pacientes que esperan transplantes de riñón, a veces durante años.

El año pasado, Penn Medicine lanzó un ensayo clínico innovador, para probar el efecto de riñones infectados en pacientes sin esta enfermedad, que esperaban un transplante. Los receptores fueron tratados con antivirales en un esfuerzo para curar el virus. Un estado inicial de los datos recopilados de este estudio han sido presentados hoy por David S. Goldberg, profesor asistente de Medicina y Epidemiología en la Perelman School of Medicine en University of Pennsylvania, durante el 2017 American Transplant Congress de Chicago, y publicado simultáneamente en el New England Journal of Medicine.

Comenzamos este ensayo con la esperanza de que, si teníamos éxito, podríamos abrir un mundo nuevo de donantes de órganos, y transplantar de forma efectiva cientos o miles de órganos, que salvarían muchas vidas“, afirma Goldberg. “Históricamente, los riñones infectados por el virus de la hepatitis C eran descartados a menudo, y se pensaba que estaban demasiado dañados o eran de alto riesgo. Nuestros datos iniciales demuestran la habilidad para curar el virus tras el transplante en estos pacientes. Si los futuros estudios tienen éxito, esta puede ser una opción viable para pacientes que, de otra forma, no tendrían nunca acceso a un transplante”.

Goldberg, quien colidera el estudio junto a Peter Reese, profesor asistente de Medicina y Epidemiología en Penn y presidente del Ethics Committee for the United Network of Organ Sharing, contactó con pacientes que necesitaban diálisis para mantener a duras penas sus riñones dañados. Los participantes tenían entre 40 y 65 años de edad, y habían esperado un transplante durante al menos un año o año y medio. Una vez recibida la oportuna información sobre los riesgos y potenciales ventajas del estudio, el equipo realizó los genotipados de los donantes, seleccionando los riñones que consideraron de “alta calidad”.

En la primera fase del estudio, hasta la fecha, 10 pacientes han recibido transplantes utilizando este protocolo. Algunos pacientes recibieron el riñón 11 días después de su inscripción en el estudio, otros esperaron más, pero de media, tardaron 58 días en recibirlo. Tres días después de la cirugía, se les hicieron pruebas de detección del virus de la hepatitis C, y todos dieron positivo. A continuación, los pacientes fueron tratados con una combinación estándar de 12 semanas de elbasvir/grazoprevir (Zepatier), un medicamento oral recientemente aprobado, prescrito para eliminar el virus. Todos ellos se curaron.

Durante mucho tiempo, el virus de la hepatitis C ha asociado tenido un estigma muy negativo, sobre todo entre los médicos. Pero fue muy interesante comprobar cómo los pacientes del estudio no dudaron un segundo a la hora de aceptar estos transplantes, aun cuando contaban con la posibilidad de lidiar con la enfermedad durante el resto de su vida”, señala Reese.

A tenor de estos resultados tan positivos, el equipo de investigación goza ya de un período de extensión en la financiación, lo que les permitirá tratar de esta forma a 10 pacientes más.

El equipo ya estudia utilizar esta misma aproximación para tratar a pacientes que esperan transplantes de corazón, hígado y pulmón.

Fuente: New England Journal of Medicine.

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