Celulas T
Celulas T escanean otras células en busca de infección

Investigadores de la Cornell University han descubierto que existe una división del trabajo eficaz entre las células inmunitarias que combaten los patógenos invasores en el cuerpo.

Este estudio, publicado en la revista Cell, concluye por primera vez que las células inmunitarias del feto están presentes en adultos y tienen papeles especializados durante los procesos de respuesta a las infecciones. De hecho, las primeras células inmunitarias que tenemos en nuestra vida son las que más rápido responden a los microbios en la adultez.

Estas células inmunitarias, llamadas células CD8+ T, tienen variedades fetales y adultas, que se originan en partes separadas del cuerpo y están equipadas con propiedades intrínsecamente diferentes. El paradigma actual afirma que alrededor del momento en que nacemos, el cuerpo pasa de utilizar células T fetales a usar células T adultas para defenderse. Pero los investigadores de Cornell utilizaron un diseño de estudio único para mostrar que las células T fetales aún están presentes en la adultez y juegan distintos papeles que las células T adultas durante una infección.

Este descubrimiento nos ha conducido a una nueva idea… podríamos ser capaces de predecir cómo individuos concretos responderían a la infección, basándonos en cuántas células T fetales están presentes en la adultez y aislar esas células T fetales de rápida respuesta para ciertas intervenciones terapéuticas, como infecciones graves e inmunoterapia contra el cáncer”, afirma Brian Rudd, profesor asociado de inmunología en el College of Veterinary Medicine, y autor senior del artículo. Norah Smith, investigadora asociada en el laboratorio de Rudd, es la primera autora del artículo.

En adultos, las nuevas células T formadas reconocen una firma de proteína en un patógeno cuando se encuentran por primera vez con él (el escaneo que hacen de otras células puede verse en la fotografía que acompaña a este artículo). Esta señal activa a las células T y las equipa para luchar contra la infección y proliferar hasta 15 veces más de lo usual, produciendo más de 10 millones de células en una semana. Una vez que el patógeno ha sido vencido, la mayoría de esas células T adultas mueren, pero un 10% sobrevive y se almacenan en un grupo de memorias, disponible para una rápida respuesta contra el mismo patógeno en un nuevo y futuro ataque.

Las células derivadas del feto que fuimos, por otra parte, son generalistas y no forman células de memoria. Responden a las señales inflamatorias y se activan así más rápido que las células T adultas, lo que les permite proporcionar una amplia franja de protección contra patógenos que no reconocen específicamente, según Rudd.

“Esta es la forma en la que el sistema inmune sube su apuesta de protección: tiene células que responden a diferentes velocidades y de diferente forma”, añade Rudd.

El equipo de Rudd investigará ahora cómo factores genéticos y medioambientales, como la dieta o las bacterias del intestino, pueden influir en las capas de desarrollo del sistema inmune.

Fuente: Cell.

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