Batman: Guerra contra el crimen. Una obra de arte en formato cuento ilustradoPor una vez voy a saltarme esa costumbre mía de comenzar hablando de los antecedentes del cómic y me voy a permitir la inmersión directa en esta obra de arte que nos presenta un periplo por los barrios más corrompidos de la Gotham más decadente. En este caso el de Bayside. Batman patrulla sus calles amparado en la noche, pero no analiza los hechos de los que es testigo como un mero justiciero enmascarado, sino que los analiza como Bruce Wayne, no pensando sólo en una solución “inmediata” que en principio no aportará nada, sino usando miras más amplias dirigidas a un objetivo a medio plazo usando alternativas económico-sociales. ¿Y el aspecto más oscuro del caballero de la noche? Lo tiene, pero precisamente es el conocimiento de esa oscuridad lo que hace que plantee otras alternativas más constructivas.
   
Precisamente ese es el punto más potente e interesante de “Guerra contra el crimen”de ECC, las reflexiones que Bruce Wayne se hace sobre la misma figura de la criminalidad, una enfermedad que consume el alma de quien la experimenta independientemente del lado del arma del que se encuentre, y que lo único que consigue es crear más abono propicio para la delincuencia y que ensuciará tu ser para siempre. Es debido a ese enraizamiento que Batman se ve obligado a utilizar el miedo como catalizador para que el delincuente no actúe, es el modo disuasorio con el que cuenta para enfrentarse a los criminales, digamos, “no reinsertables”, un modo disuasorio que llega a hacer que el caballero oscuro llegue a odiarse a sí mismo. ¿Y cuál es el catalizador? El miedo de un niño, un chavalín negro con cuyo terror y negro futuro Batman se identifica.¿No se puede pelear contra la delincuencia con otras armas más humanitarias? Batman no puede, pero Bruce Wayne, sí.
  
Batman: Guerra contra el crimen. Una obra de arte en formato cuento ilustrado

  ¿Por qué? Porque Bruce Wayne tiene los medios sociales y económicos para poder empujar socialmente a las barriadas más desfavorecidas, y a la par es alguien que ama realmente a su ciudad. Batman tiene todo lo que una persona puede soñar, menos tiempo para sí mismo. Es un humano que no puede darse tiempo a ser humano. Incluso sin su máscara sigue usando el disfraz de Bruce Wayne como otra identidad necesaria para acabar con el crimen en su ciudad. Y en esta historia esto queda patente.
   
No hay más, esta es la sinopsis de esta obra que nos muestra luz en la misma oscuridad y en cuyas escenas puedes perderte, sumergirte sin problemas merced a la cotidianidad de las escenas que se muestran. Una obra con esencia en un formato atípico, una muestra magistral y artística que demuestra cómo se puede hacer una historia completa que transmite muchas cosas con un guión poderoso, pero la mar de sencillo y corto.
   
Batman: Guerra contra el crimen. Una obra de arte en formato cuento ilustrado

En esta historia podemos asomarnos al hombre que hay detrás del murciélago, una experiencia que podemos apreciar en la misma portada. En la mayoría de los cómics de Batman esos ojos están en blanco para infundir miedo, mientras que aquí se ven expuestos con el objeto de mostrar su vulnerabilidad… Y eso llega a dar más miedo que los simples ojos en blanco, es un reconocimiento de su condición humana y a la vez letal: “sí, soy un hombre que puede quebrarse y tiene sentimientos, pero conozco cientos de maneras de hacerte sentir dolor, elige la que quieras”. Lo que hace grande a Batman no es que sea un personaje oscuro, oque use aparatos inexplicables, o que posea siempre un plan, o que tenga muchísimo dinero… Lo que hace tan grande a Batman es cómo el lector puede identificarse con él a pesar de tener estas características.
   
No obstante, lo que llama la atención de esta obra es el aspecto gráfico: Alex Ross es un ilustrador preciosista y fotorealista, sublime y detallado, con un diseño de personajes espectacular… Incluso para los más aficionados a los clásicos de este autor siempre supone algo nuevo, algo a lo que normalmente no estamos habituados. Y lo mejor de ese aspecto tan realista es la impresionante recreación al mínimo detalle tanto de los fondos como de los detalles, que son lo que permiten al lector sumergirse en la obra e identificarse con ella.
   
Batman: Guerra contra el crimen. Una obra de arte en formato cuento ilustrado

Retrata Gotham como nadie: decadente, enorme, corrompida, oscura… Y todo fuera de la típica distribución en viñetas. Como hemos dicho al principio, el formato recuerda a un cuento ilustrado: espectaculares páginas dobles sin bocadillos ni onomatopeyas. El texto transcurre “en off”, disfrazado de los pensamientos de Bruce Wayne, sin cartelas, integrados en la imagen sin estorbar la trabajada iconografía de Ross. Textos cortos, sencillos, breves, concisos y correctos. Nada que distraiga de la obra de arte del ilustrador, pero Paul Dini se las arregla para decir mucho con muy poco. Sí, de acuerdo: en este caso particular es el guión el que parece estar al servicio del dibujo y no al revés, pero las poderosas imágenes de Alex Ross lo merecen y funciona, y Paul Dini ha sabido adaptarse a ello y entender el formato logrando una fusión estupenda que nos ofrece un atípico pero excelente cómic.
   
Ahora, querido lector, pensarás que voy a incluir un enorme epíteto. Y probablemente tengas razón. Pero no puedo dejar de indicar la alucinante experiencia que supone descubrir a Alex Ross. El alcanzar una obra de este titán de la ilustración inmediatamente te coloca como en una especie de escalón superior a la hora de pensar: “Bueno… ¿Cómo el resto de los dibujantes no hacen algo como esto?”. Vale, de acuerdo, es un registro que no siempre puede funcionar,  y que puede llegar a saturar al lector, pero no hablamos a nivel semiótico o de registro, sino de estética. Visualmente es un autor que engancha, que te sumerge en sus representaciones, con una estética que invita a descubrir más cosas suyas, y que te aporta esa sensación de que has comprado algo grande, algo que trascenderá el mismo valor del cómic.

Quizá la historia no sea buena, pero sigue siendo una obra de arte. Alex Ross supone un valor añadido por sí mismo, y eso es algo que no todo el mundo puede decir.
   
Batman: Guerra contra el crimen. Una obra de arte en formato cuento ilustrado

Y, si te ves atrapado por ese deseo irrefrenable de conseguir más cosas de Alex Ross, estás de enhorabuena, pues “Batman: Guerra contra el crimen” forma parte de una colección llamada “Los mejores superhéroes del mundo”,  en la que cada número estará centrado en un personaje distinto: Batman, Superman, Wonder Woman, Shazam y la JLA. Todas con Ross como dibujante y todas ellas van a ser recuperadas por ECC. Un Ross que usa fotografías de actores auténticos y esculturas moldeadas para ilustrar sus personajes, técnica que aparece reflejada en cuatro páginas de bocetos y extras al final de las 72 páginas de este tomo en cartoné.
   
Es una obra que recomendaría, por su estupenda relación calidad-precio, para aquellos jovenzuelos que no conocen a Alex Ross… ¡Y para aquellos que sí lo conocen pero quieren añadir una muesca más a su colección! Amigo neófito que igual estás leyendo esto: una obra de Alex Ross es una justificación en sí misma para considerar el cómic como un arte, así como para tener una obra de un artista que nunca pasará de moda, uno de los máximos exponentes de este noveno arte. ¡No! ¡No puede darse el caso de que no dispongas de ninguna obra de este autor en tu colección!
   
Permitíos, por favor, el disfrutar del recreo para la vista que supone el disfrutar de esta historia. Os aseguro que os quedaréis con ganas de más.

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