Metal Gear Solid 3: Snake Eater | Fantasymundo

Metal Gear Solid 3: Snake Eater sitúa la acción en el año 1964, y nos pone en la piel de Naked Snake (el mejor soldado de occidente después de The Boss) que debe rescatar a un prestigioso científico soviético especialista en la creación de armas de destrucción masiva. Después de la II Guerra Mundial, la facción capitalista liderada por EEUU y la facción comunista liderada por la Unión Soviética empiezan a desconfiar una de la otra y a iniciar proyectos secretos y peligrosos con los que dominar el mundo…

Cuarenta años aproximadamente antes de los hechos de Shadow Moses (Metal Gear Solid), esta nueva aventura del Maestro Kojima nos adentra en la precuela de Metal Gear Solid 1 y 2, y los Metal Gear de Msx. La explicación a (casi) todo lo posterior.

Argumento

Estamos en plena Guerra Fría. El espionaje es lo más temido por ambas facciones. Snake es enviado por la unidad FOX del gobierno norte-americano en misión ultra-secreta con el objetivo de rescatar a Sokolov, un científico clave en la fabricación de armas de destrucción masiva que está escondido en un lugar remoto de la Unión Soviética, un laboratorio de investigación perdido en una densa jungla…
Snake cuenta con la ayuda por radio del Major Zero (el sitio que normalmente ocupaba Campbell) para guiarle en la misión. Una médica especializada Para-Medic, encargada de informar a Snake sobre lo que puede encontrar en la jungla (también es la encargada de guardar los datos. Y con la ayuda de The Boss, la heroína norte-americana que llevó a las tropas aliadas a ganar la II Guerra Mundial junto con su Unidad Especial de Ataque: Los Cobras.

Snake se internará en la jungla y empezará la Misión Virtuosa. Después de infiltrarse en el laboratorio escondido evitando la vigilancia de la KGB, dará con Sokolov y éste le explicará el motivo por el cual está retenido. Sokolov está siendo obligado a trabajar en un proyecto secreto, un arma bipedal capaz de lanzar armas nucleares a cualquier parte del mundo. Al salir del laboratorio, Snake y Sokolov se ven acorralados por fuerzas del GRU (Facción extremista del ejército soviético) los cuales eliminan a los soldados de la KGB, y por su líder que es, nada más y nada menos que un joven y pedante Ocelot. Después de pasar por este trance, cuando el rescate de Sokolov está a punto de ejecutarse, Snake topa con su mentora, con la persona con la cual había luchado conjuntamente durante años… Snake se encontró con The Boss. Ésta le confiesa que ha desertado en favor de la Unión Soviética y se ha aliado con las fuerzas del GRU (cuyo líder es el Comandante Volgin, hijo de un multimillonario) que tienen como objetivo cambiar el poder del Kremlin.

Al sufrir este revés moral, Snake es machacado por The Boss y lanzado al río muy malherido. Los Cobras se llevan a Sokolov. Volgin lanza una de las mini-cabezas nucleares estadounidenses regaladas por The Boss y destruye el laboratorio con la idea de comprometer a The Boss internacionalmente. Snake, desde la orilla del río, alcanza a ver cuatro helicópteros que transportan una gran pieza de metal: el arma del cual hablaba Sokolov, el Shagohod. Luego es rescatado y despierta en un hospital, en la compañía del Major Zero, que le explica la nueva misión que debe afrontar. Sus nuevos objetivos son rescatar a Sokolov de nuevo, destruir el Shagohod, matar a Volgin y…. matar a The Boss. Goza de un nuevo ayudante, Sigilint, especialista en balística. También con la ayuda del gobierno soviético, el cual quiere erradicar el GRU, y con la de dos agentes secretos de la KGB: Eva y Adam.

Después de una presentación a lo 007 empieza la misión Snake Eater.

Gráficos

Los gráficos son lo mejor que ha visto PlayStation 2. Se nota que los chicos de Konami han sabido exprimir al máximo las capacidades de la negra de Sony. Esto debería ser tomado como ejemplo por otras compañías… No hay ningún «pero» que ponerle en el apartado gráfico a este Metal Gear. Las texturas están muy suavizadas, los efectos de luz recreados perfectamente, el detalle, como siempre, muy bien cuidado. Los movimientos son muy reales y las caras están mucho mejor conseguidas que, por ejemplo, en Metal Gear Solid: Twin Snakes, el remake de MGS1 para Gamecube, una consola más potente.

Si que es verdad que la cámara limita en ocasiones la profundidad de los escenarios en los que transcurre la acción, y que en ciertos momentos molesta la imposibilidad de cambiar la cámara a placer, pero eso a veces forma parte del juego de la infiltración y la táctica.
En los niveles amplios y con grandes gamas de color y dinámicos el juego sufre unas pequeñas ralentizaciones, igual que cuando utilizas el zoom con la «sniper», pero al fin y al cabo, estamos hablando de una consola que lleva muchos años en el mercado y, aún así, es capaz de crear los mejores gráficos vistos en esta generación que ya tiene fecha final.

Sonido

Este apartado merece mención especial (en realidad todos) porque la calidad de sonido que han conseguido con esta precuela de la saga es espectacular. Los efectos sonoros harán que el jugador se sienta perfectamente en la piel de Snake. Las hojas, los pájaros, los ruidos de los animales al desplazarse, los pasos de los enemigos, los ruidos de los casquillos de bala… Todo. No hay ninguna acción que no tenga su ruido pertinente. Además, en ciertas partes del juego, el sonido representa algo muy útil para eliminar a ciertos jefes finales como The End. Existe un ítem, el «micrófono direccional» que, como en anteriores entregas, amplificará la señal de sonido con una calidad magnífica.

La BSO es brutal. Todos los temas son pegadizos y épicos, y están perfectamente fundidos con el argumento y los escenarios. La combinación de sonido y los hechos que vayan sucediendo con el argumento del videojuego harán llorar a más de uno…

Jugabilidad

Este apartado junto con el gráfico es el que goza de mayores novedades. Para los antiguos de la saga que sepan que… no hay radar. No. No sabrás donde te esperan los enemigos hasta que no los veas con tus propios ojos ni el radio de visión de las cámaras de vigilancia…. espera un momento ¡Si en 1964 no había cámaras! Efectivamente, no hay cámaras de vigilancia ni radar, pero el radar ha sido sustituido por un elemento mucho más interesante: el camuflaje. En todo momento se nos mostrará un tanto por cierto en la parte superior derecha de la pantalla. Este tanto por cierto indicará la capacidad de fundición con el entorno de Snake según el traje y la pintura que lleve en ese momento. Cuanto más alto sea este tanto por ciento más difícil será para el enemigo descubrirte.

Otra importante novedad es la barra de resistencia que se encontrará debajo de la de vida, en la parte superior izquierda del monitor. Esta barra marcará todas las acciones de Snake durante el juego, hay que procurar tenerla siempre al máximo, ¿y cómo? pues recogiendo todos los alimentos que puedas durante tu travesía por la jungla, cuidando que no se pudran, e ingeriéndolos cuando el estómago de Snake ruja.

El otro elemento determinante del juego en cuanto a novedades es la salud. Snake recibirá heridas distintas dependiendo del arma con el que es atacado y el lugar, y deberá curarse utilizando el submenú de supervivencia.
El juego está repleto de novedades y mientras escribo estas líneas me he acordado de el incremento espectacular de la inteligencia artificial de los enemigos. Ésta irá en aumento dependiendo del nivel de dificultad en el que se juegue, pero mantiene una constante muy elevada en comparación a las otras sagas.
Las alertas también se han mejorado. Por ejemplo: el contador de «precaución» dura 100 segundos, hasta pasado ese tiempo Snake no estará a salvo del todo, y es conveniente, en muchos lugares, esperar a agotar el tiempo antes que apresurarse y salir. Repito, la IA es elevada.

En resumen

La elevada IA y la no posesión de radar junto con las leyes de supervivencia puede hacer que el juego parezca difícil. Evidentemente es un juego difícil para aquel que no se ha mentalizado y no se lo toma como un juego de infiltración, espionaje, táctica y supervivencia misma, y lo hace como si fuera un shooter. Si te gusta ir a por todas, Metal Gear Solid 3: Snake Eater no es tu juego. Si te gusta saborear hasta el último detalle de esta obra maestra, si te gusta ir pausadamente, intentar pasar desapercibido lo más posible, y, en definitiva, sentirte Snake, vas a disfrutar mucho con la calidad de este juego.

Es nada más y nada menos, en opinión del que esto suscribe claro está, el mejor juego de la historia de los videojuegos.

A favor
– Todo, todo, todo. Todo él es perfección. Todos los detalles han sido pulidos y bien pulidos y se nota que ha sido un juego bien trabajado.
– La BSO, la jugabilidad y el argumento son de calidad suprema. Nunca vistos.
En contra
– La carátula del juego… es lo más spoiler que se ha visto. Los fans de la saga lo pueden adivinar perfectamente.
– Que se acabe. Si bien la duración ha mejorado mucho (dura alrededor de 20 horas) aun sabe a poco, como todos los Metals.

Puntuación:
– Argumento: 10
– Gráficos: 9,8
– Sonido: 9,9
– Jugabilidad: 10

NOTA FINAL 9,9

Luis Collado
Director de la sección de videojuegos. Economista especializado en marketing. Hablo de videojuegos, cine y libros siempre que puedo.

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