Cuando Monster Hunter World llegó a las tiendas a principios de 2018, la saga abandonó rápidamente su definición de “juego de nicho” para convertirse por derecho propio en el mayor éxito de la historia de Capcom al vender más de 13 millones de unidades. Sin embargo, pese a que Capcom puso toda la carne en el asador para renovar mecánicas, añadir otras nuevas y adaptar por completo su apartado gráfico, los jugadores que venían de entregas previas no pudieron obviar que World era mucho más sencillo que otras entregas y su catálogo de monstruos era tremendamente reducido.

Con esos comentarios en mente, Capcom se puso manos a la obra para dar forma a Iceborne, una expansión para Monster Hunter World que podría haber tenido la etiqueta de Ultimate sin ningún problema. Y, es que, como viene siendo habitual en la saga, Iceborne redefine, mejora y añade muchísimos monstruos, mecánicas y mapas a la entrega original.

Más allá del hielo

La primera impresión que tuvimos cuando Capcom presentó Monster Hunter World: Iceborne era la de que nos encontrábamos ante una expansión que se limitaba a añadir un nuevo mapa helado junto a un par de monstruos extras, pero la realidad es totalmente diferente. Para empezar, Iceborne hace las veces de expansión tradicional, por lo que no podremos jugarla hasta que no hallamos completado la campaña original y alcanzado el Rango 16 de cazador. Esta limitación esta marcada por la dificultad de las nuevas misiones y, es que, todas ellas se engloban dentro del rango de Cazador Maestro, lo que en entregas anteriores se conocía como Rango G.

Combatir con cualquiera de los monstruos de esta expansión es un reto considerablemente mayor que hacerlo con los del juego original y, por eso, el juego nos pide que tengamos un buen equipo y experiencia antes de comenzar este reto. Y, aquí es donde se añade la primera novedad: ahora la dificultad es totalmente dinámica. Hasta ahora, la dificultad solo se dividía entre “Individual” o “Multijugador” sin importar el número de jugadores que nos acompañaran en la cacería. Desde ahora, la dificultad aumentará progresivamente en función del número de jugadores y, aunque un jugador entre o salga de la misión a medias, la dificultad se adaptará automáticamente. Esto acaba de un plumazo con el problema del original en el que muchas misiones eran demasiado complicadas a dos jugadores y excesivamente fáciles a cuatro.

Pero, antes de seguir hablando de novedades, hay que hablar de que Iceborne añade una nueva trama argumental en la cual, un nuevo Dragón Anciano envuelto en una capa de hielo, amenaza con destruir todo el ecosistema de la zona y, por supuesto, nuestra tarea será detenerlo antes de que sea demasiado tarde. Por suerte, estas nuevas 30 horas de historia están mucho mejor narradas que las del juego original y, ahora, podremos ver cómo afectan nuestros actos al resto de personajes del Gremio de Cazadores. Además, conoceremos mucho más a personajes como el Comandante.

El regreso de los clásicos

Gran parte de las misiones de esta nueva historia las completaremos en el nuevo mapa helado, pero, por suerte, en Capcom han decidido añadir también nuevos monstruos a las zonas clásicas por lo que ahora tendremos que revisitar todos los mapas del juego para dar caza a las nuevas criaturas. Y ahora sí, en esta ocasión por fin tendremos la oportunidad de enfrentarnos a bestias tan terribles como el Brachydios, el Zinogre o el Nargacuga. En total, son casi 20 las incorporaciones nuevas a las que podremos dar caza. Muchos de los monstruos más temibles de otras entregas de la saga han vuelto ahora en su mejor versión, manteniendo muchos de sus ataques clásicos y añadiendo otros nuevos para hacer los combates aún más épicos. Además, también hay una selección de monstruos totalmente nuevos que se añaden la expansión para ofrecernos retos que no conocíamos hasta ahora. Por supuesto, los monstruos del original que encontraremos en las misiones de la expansión han visto aumentada su dificultad, por lo que ahora cualquier combate será un reto mucho más exigente que antes.

Una de las cosas que hizo muy bien en su momento Monster Hunter World fue la gestión de los materiales para la fabricación de equipo. La obtención de materiales para fabricar armas y armaduras dio un salto de calidad respecto a entregas anteriores y, ahora, vuelve a refinarse en Iceborne añadiendo nuevos materiales, piezas y opciones de personalización de cada una de ellas. Por ejemplo, ahora, las piezas que tengan una rareza de 9 o más – el limite ha aumentado hasta 12 – pueden tener unos huecos especiales para adornos. Hasta ahora, un adorno añadía puntos con los que mejorar una habilidad para nuestro personaje, pero los adornos de los huecos especiales nos permiten, por ejemplo, aportar muchos más puntos a una habilidad o incluso dar puntos a dos habilidades a la vez.

Las armas también cambian

Ahora también armas nuevas de Rango Maestro que podremos forjar una vez que consigamos los materiales adecuados. Eso sí, para llegar hasta ellas tendremos que seguir el clásico árbol de mejoras que nos llevará a tener que forjar armas previas y a visitar misiones de Rangos algo más bajo para conseguir los materiales.

Independientemente del nivel de arma que usemos, todas cuentan ahora con nuevos golpes básicos y combos que podremos aprovechar para hacer los combates mucho más variados. Por ejemplo, la espada y escudo a añadido un par de combos básicos que podremos encajar con facilidad y que nos permiten atacar tras rodar con mucho menos margen de reacción. La eslinga también ha sufrido cambios, como el hecho de poder disparar rápidamente, aunque tengamos el arma desenfundada o el añadido de la garra, que nos permite agarrar a lo monstruos para que suelten munición o subirnos a ellos para golpearlos cuerpo a cuerpo.

Por último, destacar que el juego cuenta con muchísimo contenido endgame del que no podemos hablar demasiado para no caer en el terreno del spoiler. Solo añadiremos que se han añadido nuevas mecánicas para los mapas de caza libre haciendo que ahora sea mucho más divertido y funcional pasar las horas cazando monstruos en estos mapas. Además, la cantidad de contenido que podremos completar después de la campaña puede disparar la duración de esta expansión por encima de las 100 horas sin ningún problema.

Visualmente nos encontramos ante el mismo juego que ya vimos en 2018 sin ningún cambio aparente salvo el de la ambientación del nuevo mapa y el añadido de los 20 monstruos que comentábamos anteriormente. En el apartado sonoro si que se han incorporado nuevos temas de los que podremos disfrutar tanto en la nueva aldea como en varios mapas y misiones del juego.

Conclusiones sobre Monster Hunter World: Iceborne

Capcom ha tocado la tecla exacta con esta expansión. Si de algo adolecía la entrega original era de falta de contenido si se comparaba con las entregas de Nintendo 3DS y, ahora, con Iceborne no solo se pone a la par de muchas de esas entregas si no que las nuevas mecánicas, y la revisión de otras tantas convierten a Monster Hunter World en el título más completo de toda la franquicia.

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