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       Artículo de literatura

El bazar de los sueños rotos, de Stephen King: la enésima decepción


 Terror / Suspense
Alejandro Guardiola   25/05/2017
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     Última recopilación de relatos del autor estadounidense que no da lo que promete en su título.
Portada de El bazar de los sueños rotos, de Stephen KingEl bazar de los malos sueños” (PRHM-Plaza & Janés 2017) es la más reciente antología de cuentos publicada por Stephen King después de “22/11/63”, “Mr. Mercedes”, “Joyland” y “Revival”. En esta ocasión encontramos relatos publicados anteriormente como “Área 81” o “Billy Bloqueo” y alguno más como “Ur” que solo había aparecido en formato electrónico. “El bazar de los malos sueños” está compuesto por una veintena de historias.

La primera de todas es “Área 81”. Una historia que ya nos ha contado mil veces. Objeto raro, con el aliciente de niños por en medio. Tiene una larga introducción, en especial teniendo en cuenta que cada sección del relato es un personaje o personajes nuevos que se presentan. Mantiene el interés hasta que me aburre por repetición, los que lo leáis, sabréis de qué hablo. Para llegar a un final a lo King, que por cierto, él mismo arruina en cierta parte en la introducción al cuento.

En “Premium Harmony” encontramos a una pareja en crisis con una relación difícil y un acontecimiento que lo cambiará todo, que tiene que ver con la marca de tabaco que le da título. No es que emocione y no me dijo mucho, la verdad.

“Batman y Robin tienen un altercado” nos habla de cómo un hijo lleva a comer cada domingo a su padre con un Alzheimer bastante avanzado. Pues resulta tierno, pero nada más que eso.

“La duna” está ambientado en Florida y tiene todos los ingredientes del mejor King, a priori. Nos cuenta la historia del juez Beecher, quien a sus noventa años ve acercarse el final de su vida y decide contar una historia que le ha acompañado desde su infancia. Como decía, en principio puede tener todo aquello que me gustaba de King, podría ser el típico relato suyo, tiene la longitud, el ritmo perfecto y resulta equilibrado. Este sí.

“Niño malo”, George Hallas es un preso en el Corredor de la Muerte, esperando su hora. Cuando apenas le quedan unos días antes de su ejecución por inyección letal, le pide a su abogado que no siga recurriendo y le cuenta por qué mató a aquel niño. Este cuento nos plantea si es posible encontrar la maldad absoluta encarnada en la figura de una persona, de un niño y reflexiona sobre sus actos. Aunque me recordó a partes de “Insomnia”, también entra dentro del saco de los que sí me han gustado.

“Una muerte” trata sobre Jim Trusdale, que es acusado de violar y matar a una niña. Pero él se declara inocente y lo único que le preocupa es encontrar su sombrero. No me termina de convencer ni me emociona lo que me cuenta.

Stephen King

“La iglesia de los huesos” es uno de los dos poemas narrativos que están incluidos en el volumen. Trata sobre la huida de una expedición. Como dice el propio autor en la introducción no es un buen poeta, además que tendríamos que contar con la versión original del poema.

“La moral” nos cuenta sobre un antiguo pastor con enormes secuelas físicas por un ataque de ictus, que le pide a su cuidadora que haga algo por él a cambio de pagarle 200.000 dólares. Nora, la cuidadora se lo cuenta a su marido. Ambos no están atravesando una buena racha y el dinero les vendría muy bien. A partir de ahí se pone en marcha una reacción en cadena que resultará imparable para los protagonistas. Me gusta el dilema moral en el que pone a Nora y a su marido, pero creo que solo se queda en eso y no explora más allá, que habría resultado más interesante.

“Más allá”, es un relato que me aburrió soberanamente. En él King reflexiona al sentir la incertidumbre ante la muerte. Habla de experiencias cercanas a la muerte y vida después de la muerte. Si os interesan estos temas, es vuestro cuento. Si no, como es mi caso, pues no os aportará mucho.

“Ur” es un relato para promocionar el Kindle. En principio no esperaba más que un publirreportaje del aparato de Amazon, pero se transforma en un buen relato. En una pequeña universidad un profesor del departamento de literatura acaba de romper su relación amorosa con otra de las docentes. Nos cuenta el miedo al cambio personal, ejemplificado en el cambio del formato papel al digital. Para luego convertirse en una entretenida historia de ciencia ficción. Es el mejor relato de la compilación con diferencia. Pero King comete un error muy gordo en la premisa del cuento, que todo aquel que posea un Kindle, o cualquier otro e-reader, se dará cuenta enseguida. Apunta una conexión con el universo de la Torre Oscura, al igual que, para mí “Niño malo”.

“Herman Wouk todavía vive”, son dos historias: por un lado, una pareja de poetas ancianos que vuelven a conectar después de muchos años para un acto literario; por otro, dos madres solteras, el típico ejemplo de perdedoras (y qué obsesión la de este hombre por equiparar eso con el sobrepeso, me remito a anteriores cuentos), que tras ganar un poco de dinero en la lotería, deciden pasar un par de días juntas y con sus hijos por todo lo alto. Las dos historias conectarán más tarde. Sin más.

“No anda fina”, ejemplo de que el tópico de la mujer enferma en el ático de la literatura gótica ya lo ha usado un montón de veces. Por lo tanto, el meollo y el final se ven venir a la legua. Además a este cuento, aparte de lo previsible, se le ven todos los hilos.

“Billy Bloqueo”, publicado en 2013 como “Blocade Billy” es una novela corta más que un relato. Y nos cuenta sobre una de las pasiones de King: el béisbol. A mí me aburrió. Si no sabes de béisbol, lo más probable es que te pierdas mucho de lo que te pretende transmitir.

Imagen de El bazar de los sueños rotos, de Stephen King

“Ese autobús es de otro mundo”. Un ejecutivo llega tarde a una reunión y el taxi en el que viaja se ve ralentizado por el tráfico de Manhattan. No es muy extenso y pretende ser una pieza a lo “Twilight Zone” o “Alfred Hitchcock Presenta”, pero no lo consigue. Quizá le falte que nos identifiquemos más con el personaje y con la situación que presencia.

“Pimpollo”. En una residencia de ancianos, cada uno con las taras propias de la avanzada edad, mientras esperan que les llegue el momento. Ya está. A mí me dejó bastante frío.

“Tommy” es el otro poema narrativo, en esta ocasión sobre los locos años sesenta, las drogas, etc. No hay mucho más que comentar.

“El diosecillo verde del sufrimiento”. Un rico empresario sufre un accidente y se está recuperando de las secuelas con dolorosas sesiones de rehabilitación. Pero siempre está buscando especialistas y terapias alternativas que puedan ahorrarle el dolor, llegar al fin que pretende por medio de un atajo que sus millones no tienen problemas en pagar. Y a pesar de la negativa de su fisioterapeuta, se pone en contacto con un sacerdote. En este relato vemos cómo, a veces, una premisa sencilla, pocos personajes y un desarrollo sensato y lógico consiguen un buen resultado. Con este cuento también estoy satisfecho.

“Necros”. Nos habla de periodismo, el protagonista comienza a trabajar en un periódico digital dedicado al cotilleo sobre los famosos. El personaje escribe una columna llamada “Hablando mal de los muertos”, en la que escribe una maliciosa necrológica sobre una celebridad recién fallecida. Hasta que está harto de su trabajo precario y le pide un aumento a su jefa. Al contrario que “El diosecillo verde del sufrimiento”, aquí encontramos que una atrayente premisa, que ya de por sí lo convertiría en uno de los relatos a tener en cuenta del volumen, termina por diluirse por un final que estropea el resto del cuento.

“Fuegos artificiales en estado de ebriedad”. Madre e hijo, alcohólicos profundos desde la muerte del padre entablan una competición de fuegos artificiales con sus vecinos. El final es previsible, desde luego. Lo que me interesa en este cuento es lo bien que retrata a estos rednecks protagonistas y lo divertido que resulta toda la historia.

Por último y para cerrar la antología tenemos “Trueno en verano”. Nos narra los días después de un apocalipsis nuclear. En el cuento hay un clima de la melancolía que precede a la muerte, que sobrevuela desde el principio hasta el final. Sin ser de los mejores, tampoco es de los peores.

Con la última obra de King, desde 1995 más o menos, nunca sabes qué te vas a encontrar, porque es capaz de lo mejor y de lo peor. Es como un melón, solo que en esta ocasión, al abrirlo resulta insulso y no deja ningún poso. Ese Lector Constante al que tanto hace referencia en las introducciones a los cuentos, debería ser rebautizado como Lector Sufridor. Porque King es tan prolífico como irregular, por lo menos en las últimas décadas. Desde luego, el título no resulta muy acertado y lleva al engaño. La colección es un bazar sí. Por lo diferente de las propuestas, pero de malos sueños no hay ni rastro. Sobre todo, si te acercaste pensando leer una serie de relatos en la vena del autor de terror más popular de los últimos cuarenta años. No vas a encontrar eso por aquí, alguno quizás sí recuerde a sus magníficos primeros relatos, pero solo es una impresión.

En otros cuentos usa el elemento fantástico bastante bien, pero no llega al terror. Ojo, sigue siendo un buen escritor. Perdón. Un excelente escritor. King cuenta con un talento enorme, unido a una dedicación constante a su oficio. En mi opinión es uno de los mejores autores a la hora de crear personajes, y darles credibilidad dotándoles de un trasfondo sólido y de unas motivaciones realistas. Pero, por desgracia, dejó de ser un excelente escritor de terror hace tiempo. Recapitulando: cinco de veinte totales, me han gustado y alguno con reparos. Creo que con eso está todo dicho.

Es probable que después de cuarenta y dos libros suyos leídos (los he contado antes de escribir esta reseña), no busque ni espere lo mismo del King de ahora que otro lector. Por lo tanto, esta es mi experiencia lectora con “El bazar de los malos sueños”, que no tiene porque ser la tuya. E incluso es posible que a ti te guste porque te aporte cosas o emociones que en mi lectura no ha conseguido despertar. Una lástima. Porque siempre espero lo mejor de él y últimamente me decepciona bastante. A ver si con la siguiente...

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