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El detective moribundo, de Leif G.W. Persson: el ocaso del investigador veterano


 Terror / Suspense
Alejandro Guardiola   13/12/2013
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     «Los jueces y sus verdugos. Ojo por ojo, diente por diente».
Portada de El detective moribundo, de Leif G.W. PerssonEl detective moribundo” (Grijalbo, 2013, disponible en FantasyTienda) es una novela policíaca del sueco Leif GW Persson (1945), criminólogo y escritor, autor de novelas de crimen y misterio, como su serie del detective Evert Bäckström. Está protagonizada por Lars Martin Johansson, otro personaje habitual en sus obras anteriores. La novela, publicada en 2010, ha recibido varios premios en Suecia, Dinamarca y Finlandia.

Lars Martin Johansson antiguo jefe de la policía judicial y de los servicios secretos lleva un par de años jubilado. A los sesenta y siete años, el retiro de su faena habitual le ha permitido descansar, pasar más tiempo con su mujer y cazar con su hermano. Cuando regresa de comprar una salchicha en su puesto favorito de Estocolmo, sufre una embolia cerebral.

Johansson se despierta en el hospital, entumecido, con medio cuerpo paralizado, el brazo derecho sin sensibilidad y dolor de cabeza. A partir de ese momento su vida se pondrá patas arriba y deberá tomarse las cosas con mucha más calma. Necesitará mejorar su dieta, comer sano, olvidarse del alcohol, realizar más ejercicio, además de sesiones de fisioterapia para ir recuperándose de las secuelas físicas que le ha dejado la embolia. En un primer momento se resiste a cambiar, como si nada hubiera sucedido y aparenta una fortaleza tanto mental como física que no es real, pero tan solo trata de no preocupar demasiado a su mujer Pia. Sin embargo, en su interior, y muy a su pesar, sabe que, o se cuida, o lo enterrarán. Su fuerte personalidad va a chocar de forma constante con cada nuevo intento de que trate de seguir los consejos de los médicos. Sobre todo, porque Johansson que está acostumbrado a dar órdenes a sus subordinados, no soporta tener que obedecerlas él como si se tratara de un niño al que riñen porque ha hecho alguna travesura.

Mientras todavía se encuentra ingresado y aceptando los cambios que necesita hacer para continuar con vida, su doctora le comenta el asesinato de una niña de nueve años, Yasmine, ocurrido veinticinco años atrás. Según le cuenta su doctora Ulrika Stenholm, nunca se consiguió averiguar quién fue el responsable del crimen.

Johansson, que no tiene otra cosa en la que ocuparse, aparte de su recuperación, se va a embarcar en una investigación para conseguir hallar al culpable. La investigación del crimen supone el único alivio que puede tomarse el expolicía y lo que le anima a continuar cada día.

Los diferentes pasos que va a dar Johansson para obtener información sobre un caso que lleva veinticinco años archivado y que ha prescrito, impedido como está, son los mejores momentos de la novela. El policía jubilado va a cobrarse todos los favores debidos durante su carrera y solicitará la ayuda de antiguos compañeros, viejos subordinados que continúan en activo, así como de amigos y familiares para que le consigan cualquier archivo, papel o informe que pueda contener una pista sobre el asesinato de Yasmine.

Una novela negra que trata unos temas duros y complejos como son la decadencia del ser humano y la pederastia.

La investigación del caso va a discurrir paralela con la recuperación de Johansson, y como esta, en ocasiones realizará avances y a veces se estancará. De esa forma el lento ritmo de la historia se va a asemejar a las dificultades que atraviesa el personaje.

Como resulta evidente el protagonista absoluto es Lars Martin Johansson, aunque hay un gran elenco de secundarios que giran a su alrededor: su mujer Pia; Matilda, la auxiliar que va a cuidar de Lars en su casa; Bo Jarnebring, el mejor amigo de Johansson y policía retirado igual que él; Ulrika Stenholm, la doctora que lo atiende; su hermano mayor Evert; Max, el chico para todo que contrata Evert para ayudarlo… Todos ellos de una manera u otra, van a constituir un equipo poco ortodoxo de investigadores a las órdenes del convaleciente Johansson. Al mismo tiempo que ayudan a Johansson con su «proyecto», los personajes secundarios van a preocuparse de cuidar al protagonista y de mantenerlo vigilado para que siga la dieta impuesta por los médicos, vaya a las sesiones de fisioterapia y cumpla con el ejercicio que debe hacer. Porque la figura principal es un hombre gruñón, obstinado e incluso un poco huraño que no para hasta que consigue lo que quiere. Aunque no le queda más remedio que aceptar que no está en las mejores condiciones, que ya no es un jovencito y que se enfrenta a la última etapa de su vida. Fue un buen detective y policía, pero en la actualidad es un mal paciente para sus familiares y allegados.

Johansson es un individuo muy reflexivo que se esfuerza por hacer lo correcto, aunque esa decisión no sea la mejor para él. Siempre aparenta fortaleza ante los demás y oculta sus padecimientos, pero se derrumba en varios momentos y tan solo su mujer asiste a uno de esas escenas, donde el autor nos revela al verdadero Lars Martin Johansson.

Cada uno de los secundarios cuenta con su propio trasfondo, son interesantes en especial Matilda y Max, aunque sus historias personales interrumpan la trama principal. Esas pausas en la acción para introducir un elemento nuevo o contarnos la vida de esos personajes son uno de los mayores inconvenientes que se le pueden atribuir al libro.

Otro punto que no ha terminado de convencerme es cómo un policía retirado, por muy jefazo que haya sido y muchos contactos que mantenga entre las fuerzas del orden, obtiene pruebas y documentos que, tratándose de un tema tan delicado, deberían estar guardados bajo siete llaves y manteniendo una cadena de custodia que solo la autoridad de un juez podría romper. Esas complicaciones solo se dejan ver cuando la resolución de la investigación de encuentra próxima y se barrunta el final.

Leif G.W. Persson

La conclusión del libro es que el sistema no funciona, que tomarse unas licencias de vez en cuando para hacer cumplir la ley y tapar esos agujeros, debería estar permitido y aceptado. «Ojo por ojo, diente por diente», como nos recuerda el autor en cada una de las partes en las que está dividida la novela.

Una novela negra que trata unos temas duros y complejos como son la decadencia del ser humano y la pederastia. Aunque también tiene momentos de humor y otros muy humanos. Cuenta con unos personajes carismáticos y creíbles que van entrando y saliendo de escena mientras el foco principal permanece centrado sobre Johansson.

El detective moribundo” es una historia que se lee de forma muy fluida, resulta entretenida, es de las novelas que deja mal cuerpo al lector en varios pasajes y que también invita a la reflexión.

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