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El templo de la luna, de Fernando J. López del Oso (Premio Minotauro 2009) |
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Es una buena novela con una aventura con toques sutiles de ciencia-ficción, atrayente para el público que disfruta de las novelas de aventuras simples y sencillas. |
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"El Templo de la Luna" (Minotauro, disponible en FantasyTienda) es, a mi parecer sorprendentemente, la novela ganadora del Premio Minotauro de 2009 y ha sido escrita por el madrileño Fernando Jiménez López del Oso. El galardón de fantasía Minotauro, con la mayor cantidad de premio en metálico (10.000 €) actualmente en España, es un certamen literario organizado por la editorial Minotauro y de cuyos ganadores de los anteriores certámenes destacan: Javier Negrete por "Señores del Olimpo", León Arsenal por "Máscaras de Matar", Rodolfo Martínez por "Los Sicarios del Cielo", Federico Fernández Giordano por "El Libro de Nobac", y Clara Tahoces por "Gothika".
Por más que los personajes están bien desarrollados y se ven claras las personalidades de cada uno, son típicos tópicos en muchas ocasiones.
La sinopsis del libro nos declara lo siguiente: Un templo que no debería existir se derrumba en un remoto lugar de los desiertos egipcios y todas las alarmas saltan dentro de La Corporación, una siniestra organización que opera entre las bambalinas del poder internacional. Así que cuando el joven arqueólogo Julián Curto recibe el encargo de ir a Perú para localizar la corona real de una civilización de leyenda, la seductora Ilse Skorzery, una de las directoras de La Corporación, ya se encuentra tras su pista. A partir de ese momento comienza una despiadada carrera, repleta de engaños y enfrentamientos, donde nadie dudará en emplear los métodos más contundentes para encontrar ese objeto y hacerse con su control. Y no es para menos, pues de él depende el futuro de la humanidad...
"El Templo de la Luna" es, sinceramente, una copia mala de una historia cualquiera que pueda servir como típica película de aventura en una excavación arqueológica. Trillado a más no poder el tema, con pocas innovaciones que aporten algo interesante y con una pésima imaginación, el autor nos adentra en una novela que nos habla de civilizaciones antiguas, con mayor o menor acierto, de la América precolombina, transcurriendo los hechos de la novela en la época actual y con flashbacks hasta hace cuatro siglos atrás.
Como digo, la trama y argumento se basan en el ya explotado recurso literario del descubrimiento de un misterio en las ruinas de un templo antiguo y olvidado, esta vez en Qattara, que alteran las creencias que se tienen sobre los verdaderos hechos acontecidos en Egipto y el imperio Inca, y el cual la Fundación Milodonte tratará de descubrir.
El protagonista de la historia, Julián Curto, convertido en caza tesoros, que bien pudiera llamarse Indiana Jones, o incluso Sidney Fox (Relic Hunter), se desplaza hasta América del Sur para descubrir en el templo el misterio que nos ocupa (y que no revelo para no estropear más si cabe el poco interés que causa la lectura de la novela) y abrir así una serie de sucesos, que implican a diversas organizaciones interesadas en el proyecto.
Con tan poca base argumental y con más de media novela prácticamente sin dejar de leer lo mismo (quizás sea porque el autor ha querido explotar demasiado la curiosidad en el lector), nos salva del tedio y el aburrimiento absoluto el hecho de que los personajes estén bien trazados y el modo de escritura de Fernando J. López del Oso sea con todo lo mejor de la novela, con unas explicaciones y descripciones muy logradas y una narrativa verdaderamente trabajada.
Aparte de nuestro arqueólogo madrileño protagonista, Julián Curto, hay otra serie de personajes con relevancia como pudieran ser: Alfredo Peralta, un empresario multimillonario que financia las expediciones arqueológicas, que destaca por sus lujos y sus excentricidades; también Félix Curto, padre del protagonista y famoso catedrático, que hace las veces de arqueólogo experto; también destacan los miembros de la Fundación Milodonte, que se dedican a utilizar la tecnología para hacer descubrimientos y proveer a Julián Curto de algo más que piolet y linterna; y La Corporación, miembros de una organización nazi que veremos convertidos en los "malos" de la historia y que cuenta con toda una suerte de sicarios en su haber.
Las alusiones y parecidos con películas de corte aventurero como lo son las de Indiana Jones, concretamente "La última Cruzada" de la que se copian algunas escenas, la ubicación en el mismo escenario que "El Reino de la Calavera de Cristal" y el uso de los extraterrestres como recurso, o como la misma Lara Croft en algunas situaciones, o de series como "Caza Tesoros" donde aparecía como buscadora de reliquias muy logradamente Tia Carrere en papel protagonista con más fortuna que Julián Curto en esta obra que nos ocupa, marcan claramente unos paralelismos que no indican precisamente que Fernando J. López del Oso sea un virtuoso de utilizar la imaginación. Para no ver solamente la parte mala, diré que pudiera ser interesante el hecho de explorar estas similitudes, e ir descubriendo comparaciones y referencias.
Por más que los personajes están bien desarrollados y se ven claras las personalidades de cada uno, son típicos tópicos la rubia exuberante de cadera sexies llamada Ilse Skorzery, o que el pasado de Julián Curto haya sido como militar experto, que el padre del protagonista sea un erudito arqueólogo que sirve como consultor y, así mismo, el padre de la chica mala sea el jefe de la organización nazi,... por lo tanto todas las acciones de los personajes, posibles formas de pensar y actuar, las adivinamos sin demasiados esfuerzos, cosa que resta emoción y elimina cualquier rastro de intriga. Por su parte tampoco quedan bien definidos los fundamentos ni los propósitos de La Corporación, que se supone una organización nazi evolucionada o ramificada del Reich alemán de Hitler pero de la que no se nos amplia detalles.
Sobre los tiempos de ejecución de la novela diré que en la introducción, la presentación de personajes y situaciones en sí mismos, es buena y está bien construida; el desarrollo nos va desvelando luego rasgos y características poco a poco y tan despacio, que a esta parte le encuentro la mayor pega, ya que se hace demasiado larga la espera para encontrar las respuestas a los misterios que el autor deja en el aire y que se supone buscan nuestra curiosidad; y ya en la conclusión, se esperaba un final menos atolondrado y de mejor contenido (no revelaré detalles por motivos obvios) acorde con el resto de la obra, y sin embargo, se denota precipitado y con peor desarrollo.
Teniendo en cuenta que la novela es Premio Minotauro, debo recalcar que personalmente no me parece la mejor elección para dicho reconocimiento. Desconozco los motivos por los cuales la editorial Minotauro ha decidido conceder el galardón a esta obra, pero para mí gusto y apreciación (que no tienen porque compartir los demás lectores) entiendo que carece de la aventura propiamente dicha y escrita con mayúsculas que si tienen otras obras ganadoras en los anteriores premios Minotauro. Realmente sería una lástima que este reconocimiento a la literatura se viese perjudicado.
En resumidas cuentas, "El Templo de la Luna" es una buena novela con una aventura con toques sutiles de ciencia-ficción un poco desagradecida, aunque fluida de leer, excelentemente documentada para con las localizaciones y la historia, y aunque queden ciertas cosas sin explicación, algunos personajes demasiado misteriosos, o el final no sea del todo ni mucho menos digno en comparación con el resto de la obra, da la impresión de que si fuera continuada no daría pie a quejas y muchos gustarían de seguir futuras aventuras de Julián Curto. Una novela atrayente para el público que disfruta de las novelas de aventuras simples y sencillas.
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