|
|
El fuego elemental (Historias de Ile- Rien), de Martha Wells |
|
|
|
|
|
Wells es una lectora inteligente que trasciende el mero mainstream, con una cuidada puesta en escena. |
|
Incidir en la que es la característica principal del catálogo de Bibliópolis, la publicación de un tipo de literatura de género alternativa, es, a estas alturas, improcedente; no obstante, a veces conviene repetirlo para reivindicar a autores de la talla de Martha Wells.
Wells consigue no sólo construir unas primorosas escenas de acción, sino también centrarse en la introspección de sus criaturas, obsesionadas por su futuro incierto.
Wells parece, si nos atenemos a los usos que dicta el Fantástico actual, una narradora poco interesante: no ha ganado ningún premio destacable, tampoco es una superventas, y su producción no se acerca, en reconocimiento popular, a la de los clásicos. Sin embargo, en lo que realmente importa, es decir, en su calidad objetiva como escritora, la norteamericana tiene muy poco que envidiar a muchos de los supuestos grandes del género, aquéllos que han sabido conjugar con solvencia todos los factores arbitrarios y caprichosos que mencionábamos con anterioridad.
La autora es famosa por haber creado el reino de Ile- Rien, localizado temporalmente en un periodo intermedio entre un Renacimiento hipotético y un siglo XIX mecanicista y mágico, al que ha hecho protagonista de cinco libros, ordenados en dos series distintas. Por alcance y posibilidades, a nosotros nos interesará la primera de ellas, englobada bajo el encabezado de “Historias de Ile- Rien”, y formada por el par de novelas independientes que han visto la luz, hasta la fecha, en castellano: "El fuego elemental" (1993) y "La muerte del nigromante (1996), ambas disponibles para su compra en FantasyTienda.
"El fuego elemental", volumen que hoy nos ocupa, es una historia en la que se entremezclan diversos ingredientes de muchos subgéneros y novelas. A ratos recuerda a las aventuras de Ellen Kushner (y de Alejandro Dumas) por sus duelos a espada, aunque se distancie nítidamente del almibaramiento de los tomos ambientados en La Ribera y del encorsetamiento de personajes y escenas que tan gratos le son a la compañera de Delia Sherman; otras veces, "El fuego elemental" rememora ciertos pasajes del final de "Gormenghast", la obra maestra del británico Mervyn Peake.
El parecido con el declinar de las andanzas de Titus Groan por el castillo familiar es más evidente de lo que se piensa, toda vez que "El fuego elemental" es también la crónica de un declive físico y moral. Dos tercios del libro se detienen en describir, con sumo acierto, la resistencia numantina de un cúmulo de personajes, encerrados en los muros de un castillo asediado; así, centrando su atención en esta lucha por la supervivencia, Wells consigue no sólo construir unas primorosas escenas de acción, sino también centrarse en la introspección de sus criaturas, obsesionadas por su futuro incierto.
Es verdad que la recreación de las personalidades es titubeante en ciertos momentos, como consecuencia del inevitable lugar que este libro ocupa en la bibliografía de la narradora, pero no deja de ser menos cierto que este defectillo no logra empañar la empatía que el lector suele experimentar con los actores de este drama. Hay en las páginas de "El fuego elemental" una perceptible y trabajada coherencia argumental y psicológica que no es otra cosa sino el resultado de una minuciosa tarea preparatoria previa, algo que no es ni mucho menos habitual en un género donde la improvisación o el funambulismo circense campan mayoritariamente a sus anchas.
Además de este cuidado en la puesta en escena, Wells es rigurosa en la construcción de su universo de fantasía. La manera en que transforma varios tópicos en novedades, o la perversión con la que distorsiona a personajes de los cuentos de hadas tradicionales para convertirlos en fays, los seres mágicos que forman el ejército invasor, demuestran hasta qué punto Wells es una lectora inteligente que trasciende el mero mainstream.
Queda, a pesar de todo, lejos de la escritora que encandilará en su siguiente novela, cuyo análisis esperamos tener en breve, pero ya apunta las suficientes maneras en ese buen libro titulado "El fuego elemental" como para tenerla muy en cuenta.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Version imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
 |
|
|
| Noticias Relacionadas |
Novedades de Bibliópolis/Alamut para 2010 |
Ya a la venta en FantasyTienda La Dama del Lago edición Bibliópolis |
A fuego y espada (Napoleón vs. Wellington III), de Simon Scarrow, a la venta |
The Witcher, el juego de cartas de Geralt de Rivia. |
La estación del crepúsculo, de Kate Wilhelm, en Bibliópolis |
|
| Articulos Relacionados |
Fantasymundo entrevista a José María Faraldo, traductor |
La muerte del Nigromante (Historias de Ile- Rien 2), de Martha Wells |
Siembra de Jade, de Alex Irvine |
Fantasymundo entrevista a George R.R. Martin, autor de Canción de Hielo y Fuego |
Invasión. Los ladrones de cuerpos, de Jack Finney |
|
|
 |
|
No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|