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2012, de Whitley Strieber |
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El libro es apto para todo aquel que disfrute de películas de ciencia ficción pura, sin mucho contenido o trama. |
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“Un libro de Whitley Strieber, escritor de The Grays y El día de mañana, que llega para intentar transportarnos al futuro en una máquina del tiempo algo dañada y malograda”. Un hombre alto, bastante gordo y ataviado con la más fresca vestimenta, se movía de un extremo del pizarrón al otro, mientras mis taciturnos ojos le seguían sin prestar la más mínima atención a su elaborada y preparada explicación. ¿Cuánto se puede demorar un profesor en entregar un examen? ¡Dios! Este señor ya le había arrebatado más de quince minutos a mi reloj.
La pluma de Whitley Strieber sólo consiguió desilusionarme, cada vez me convencía más de que esta era una buena, pero muy malograda idea
Al fin, su inexperto ayudante deslizó un acoplado de cinco hojas sobre mi mesa y mi mente se enfrascó con presteza en cada uno de los complicados problemas de la prueba.
Escribí mi nombre, cerré el examen y se lo entregué al profesor… Casi al instante esa sensación de recobrada libertad inundó mi cuerpo y sin esperar ni un segundo más, corrí a mi bolso, deslicé el pasador con violencia y disimulando los gritos de satisfacción atorados en mi garganta, abrí el tan anhelado libro de la cuenta atrás, tan solo esperando que sus capítulos me sacaran de la realidad.
Con delicadeza le saqué el cobertor, dejando el libro al desnudo y respirando profundamente, me preparé para leer sin descanso las páginas del fin del mundo.
Las lentes oscuras, así rezaba el prologo de un libro que a mi parecer, tenía un llamativo título y excelente portada, mas a medida que mi vista se sacudía exhausta por las aburridas hojas del inicio, me iba dando cuenta con pesar, de que se avecinaba una guerra interminable entre lo que era la responsabilidad adquirida al aceptar criticar "2012" (Minotauro) y mis truncados deseos de leer un buen libro. Y así fue, cada capítulo se convirtió en un tormento y luego, en un alivio inexplicable al saber que cada vez restaba menos. Pero no solo mi interior debatía con garras, si no que también tres mundos paralelos, encerrados en entre las letras del escrito, se agitaban agónicos en medio de un sin fin de almas destruidas.
Básicamente, la historia se centra en dos humanos, pertenecientes a dos mundos paralelos. El primero, llamado Martin Winters, es un arqueólogo no muy afamado pero bastante sabio, que debe enfrentar el dolor de perder más que a su alma y su familia, mientras que el segundo, Wylie Dale, es un escritor de escasa reputación que entra en contacto con la vida de los Winters por medio de un libro titulado "2012". Así es como Wylie comienza a enterarse de los desastres ocurridos en el otro mundo Terrestre y logra además, relatar la historia de un tercer personaje perteneciente al tercer mundo, que si bien no es humano, no tiene nada que envidiarle a nuestra especie. Al ponerse en resonancia con este individuo conocido como General Samson, llega a nosotros la explicación de porqué nuestros mundos son destrozados y quienes son aquellos que azotan a los humanos.
Todo muy interesante, sí, pero carente de información, razón de ser.
A medida que avanzaba a paso lento y agotado por el largo camino de este relato, la pluma de Whitley Strieber solo conseguía desilusionarme, cada vez me convencía más de que esta era una buena, pero muy malograda idea.
Sin ánimos de ofender a nadie, me atrevo a decir que este libro logró frustrarme más que ningún otro que haya leído jamás por mi propia voluntad, pues la confusa redacción del autor, me sabía amarga y sin sentido, por alguna razón desconocida no alcanzaba a unir estos desordenados mundos en un todo compacto y bien armado. Se confundían los personajes, las familias, los amantes, Lindy y Brooke, las respectivas esposas de nuestros protagonistas, me resultaban la misma persona; los parajes, las personalidades… Era como si Strieber intentara continuamente armar esta, de por sí complicada novela, con personajes en los que no había trabajado lo suficiente. Parecía importar más el cómo se desarrollaba el fin del mundo, que quienes lo sufrían.
De todas formas, no todo me resultó de pesadilla en este escrito y creo que por lo mismo, cabe destacar ciertas cosas que me permitieron por lo menos, llegar hasta el final de la historia.
Para trepar lo que terminó siendo una escarpada montaña, me vi obligada a aferrarme a todo lo bueno que encontrara en cada capítulo y como, debo decirlo, lo bueno escaseaba tuve que buscarlo incesantemente entre palabra y palabra. Hasta que al fin descubrí aquello que por momentos me envolvía y que residía en la capacidad del autor, de relatar momentos angustiantes y transmitir las emociones experimentadas por aquellos que están en peligro:
- Niños, venid aquí, venid con papá. ¡Es una orden! – Y a su esposa - ¡Oh Lindy, despierta, amor mío, despierta amor!
Pero no despertaron, ninguno de ellos. Un brazo le rodeó el hombro, el brazo de alguien a quien apenas conocía, pero que ahora se le antojó un salvador, y se apoyó en él y lloró, lo mismo que, en la calle, los pequeños grupos de los que habían quedado atrás lloraban, mientras los perdidos se alejaban calle abajo y desaparecían en la oscuridad.
Martin volvió a correr tras ellos, y entonces se detuvo y cayó de rodillas y gritó.
Gritó de rabia y de angustia, mientras ella se alejaba sin una triste mirada atrás, llevándose a la oscuridad a sus hijos, su amor y todo cuanto significaba algo para él.
Sinceramente sobre la historia y redacción no queda mucho más que decir, pues con esta crítica aprendí que me es más fácil hablar de aquellos libros que disfruté y a los que por ende más analicé, que de esos que pasaron sin mayor algarabía por mis manos o, como en este caso, de aquellos que me generaron más de alguna molestia o picazón imposible de rascar.
Quisiera concluir diciendo, que este libro es apto para todo aquel que disfrute de películas de ciencia ficción pura, sin mucho contenido o trama, mientras que come cabritas despreocupadamente sabiendo que no tiene nada más interesante que hacer o decir. Por otro lado, quienes deseen devorar algo con bastante más desarrollo informativo y para aquellos que buscan despegar sus pies del pavimento para luego caer abruptamente al suelo, existen otras novelas que si bien pueden ser menos soñadoras, no carecen de esa pizca de fantasía sana y bien utilizada que tanto nos deleita y emborracha.
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