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       Artículo de literatura

Peter S. Beagle, Mucho Más Que Monoceros


Gonzalo Morán y Yadira Alvarez   17/05/2008
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     El artículo sobre el autor de El Último Unicornio incluye una entrevista, en la que cuenta su vida y la génesis de su carrera literaria.
El Mundo Real de un Creador

Peter S. Beagle con el premio Inkpot a su labor literariaCorrían lo primeros años de la década de los 80 del siglo XX. En ese momento casi todos los que hoy ya comenzamos a preocuparnos por las canas que nos van apareciendo, éramos unos chicos que solían ir al cine en busca de “muñequitos”; y un buen día las carteleras de las principales salas oscuras vieron la llegada de un título que marcaría a toda una generación. Se trataba de la película animada “El Último Unicornio”, penúltima producción para cine del dueto Rankin-Bass, con una historia llena de magia y un diseño muy cercano a las animaciones japonesas pues, de hecho, la cinta fue en gran parte realizada por el estudio japonés Topcraft.

Una de las cosas que más se recuerdan de la cinta, además de su historia y de su banda sonora, es que al principio y en letras bastante grandes en el centro de la pantalla se lee: “Guión de Peter S. Beagle, basado en su novela”. Aquello fue un punto de partida para que muchos se volcaran en busca del mencionado texto y de su autor. Para nosotros durante muchos años fue una interrogante insalvable si la película era tan fiel al libro como lo era la realización de “El Hobbit” por las manos de los mismos directores… hasta que llegó la era digital e Internet nos proveyó de una copia digital del clásico. El impacto fue instantáneo… pero no queremos adelantarles mucho de lo que estaremos comentando más adelante… A estas alturas ya deben estarse preguntando quién es en realidad Peter Beagle y aquí estamos para presentarlo.

Peter Soyer Beagle nació en Mahanttan el 20 de Abril de 1939 y pasó la mayor parte de su niñez en el Bronx neoyorquino, viviendo a solo un par de manzanas del extenso Cementerio Woodlawn. Siendo un voraz lector desde una temprana edad, sus padres lo incentivaron para que se dedicara al arte literario, llegando éste a proclamar con tan solo 6 años que quería ser escritor, lo cual en parte se materializó en frecuentes contribuciones para la revista literaria de su escuela. No puede recordar algún momento de su juventud en que no estuvieran presentes las historias de fantasía que imaginaba, muchas de las que terminaron en publicaciones escolares. Ya en años posteriores logró incluir un poema y un cuento en la Competencia por los Premios para Escritores Estudiantiles del año 1955 sin siquiera saber que el primer premio era una beca escolar en la Universidad de Pittsburg, donde pasó los próximos cuatro años al obtener su poema el primer lugar en este acápite.

Durante sus años en la institución siguió escribiendo y publicando sus historias en la Revista Diecisiete cosechando lauros que le impulsaron a contratar a un agente literario, y a escribir su primera novela "Un Lugar Agradable y Tranquilo" contando tan sólo con 19 años de edad. Esta novela, claramente inspirada por sus experiencias infantiles jugando a los escondidos entre los muros del cementerio cercano a su casa, trata sobre el romance de dos fantasmas que deben luchar para mantenerse conscientes de lo que significaron para ellos alguna vez el amor y la vida. No se llegó a publicar hasta 1960, pero tras su lanzamiento le produjo una gran fama al autor al llegar tanto al público joven como al adulto. Tras su graduación decidió irse a recorrer mundo durante un año y cuando regresó a casa ya su agente lo había enrolado en un taller de escritura en la Universidad de Standford donde, además de pulir sus habilidades como escritor, conoció a Enid la que se convertiría en su primera esposa tiempo después. Ahora, no bien hubo terminado su etapa en Standford y antes de su matrimonio, Beagle y un amigo realizaron un viaje a campo traviesa por los EUA en motocicletas que poco después sería la base para su libro "Viendo a Través De Mi Equipaje" (1965).

Peter S. BeagleDespués de esto sale al mercado en 1968 "El Último Unicornio" que significó un rotundo éxito de público y crítica. A pesar de esto Beagle siguió trabajando como escritor independiente lo cual era su fuente principal de ingresos económicos. Ya en los 70 comenzó a incursionar en el campo de los guiones para la televisión y el cine, a la vez que hacía algunas presentaciones como cantante cautivando al público con interpretaciones en inglés, judío, alemán y francés, llegando a grabar un álbum. En 1978 colabora en la realización del filme de Ralph Bakshi “El Señor de los Anillos”, haciendo el guión, basado en la obra de J.R.R. Tolkien. Como Tolkiendil declarado, Beagle quiso que se respetara al máximo la historia del libro pero al final la producción resultó un fracaso financiero, y el propio escritor ha dicho que ha llegado a lamentarse por haberse enrolado en tal empresa. Unos años después volvió a tomar las riendas del guión pero esta vez fue para su propio libro "El Último Unicornio" el cual fue llevado al cine animado en 1982. Su etapa como guionista también lo llevó a escribir para la TV cuando en 1990 la trama del episodio 71 de Star Trek: La Próxima Generación titulado “Sarek” salió al aire con su firma.

Esta incursión como guionista no lo apartó completamente de su afición principal de escritor, aunque sí provocó largos períodos de silencio literario. Durante todo ese tiempo se mantuvo produciendo fundamentalmente historias cortas que aparecieron publicadas en varias recopilaciones de cuentos fantásticos. Pero no sólo en el género de la ficción fantástica ha incursionado este novelista, sino que también ha escrito obras de otros géneros que le han hecho ganar un espacio entre los que conocen su obra completa, así como ha dirigido los talleres para escritores de instituciones tales como la Universidad de Washington y la Clarion West. Además su fama como compositor y cantante ha ido en aumento durante todos estos años lo que a estas alturas lo ha convertido en un personaje muy solicitado en convenciones y encuentros. Ya en los años más cercanos ha vuelto a la producción de obras literarias y se ha volcado al rescate y reimpresión de algunos de sus libros, y de las obras del autor de ciencia ficción Edgar Pangborn, de quien es heredero de sus bienes literarios. Actualmente Peter S. Beagle vive en Oakland, California, desde donde nos ha ofrecido la oportunidad de responder a algunas preguntas. Así que ahora demos la bienvenida en sus propias palabras a…


El “Señor de los Unicornios”

El Último Unicornio, de Mel GrantCuando ideamos realizar este número, siempre pensamos que sería excelente que nos sucediera lo mismo que nos ha pasado con otros escritores: un contacto directo para hacerle una pequeña entrevista a Peter Beagle… y una vez más la vida —y también la insistencia y el no cejar en el empeño— nos ha recompensado con la posibilidad de tener al autor en sus propias palabras, para compartirlas con ustedes. Debemos agradecer en primer lugar al Sr. Connor Cochran que ha sido el puente para llegar a Beagle, y al propio autor por las extensas respuestas que nos envió, las que incluso han aportado muchísimos datos que desconocíamos. Entre estos está el hecho de que Beagle podrá leer este texto en nuestro propio idioma porque…

«No entraré en detalles, pero mi querida Tía Rosa —a quién siempre llamé “Tía”— se casó con un pintor mexicano al que nunca conocí, pero que siempre imaginé como el “Raro Tío Luis”. El era primo de David Alfaro Siqueiros, y un excelente pintor por derecho propio; fue a través de él que mis padres conocieron a Diego Rivera y Frida Kahlo. También era, más o menos simultáneamente, un fervoroso revolucionario comunista y un devoto perseguidor de mujeres. Siempre he pensado que la única razón por la que México no es un país comunista hoy en día es porque el Raro Tío Luís se distraía demasiado con las mujeres. La Tía Rosa podía aceptar el comunismo, pero no a las mujeres; finalmente ella se mudó a Nueva York con sus dos hijas, mis primas Electa y Julie. No creo que dejara de amar al Raro Tío Luis, pues nunca se volvió a casar, a pesar de que era una mujer notablemente atractiva. Electa se hizo profesora de literatura medieval española (ella fue la primera que tradujo y publicó (en inglés) los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz), mientras Julie se hizo coreógrafa de famosos musicales como “Hair” (Pelo)

Y todo esto es para que sepan el porqué me será posible leer vuestro Informativo cuando lo publiquen, y estoy ansioso por hacerlo. Me siento muy emocionado por la idea de que una publicación cubana esté dedicando una edición a mi obra, y estoy muy contento de servir de ayuda. Sinceramente: Peter S. Beagle» (Abril 15, 2008)

Cada vez que alguien menciona su nombre, lo primero que viene a la mente de un seguidor de lo fantástico es “ese es el autor de El Último Unicornio”.


¿Cómo se siente por el hecho de que este es el libro suyo que más se conoce, a pesar de que tiene otras maravillosas novelas? ¿Alguna vez pensó que esa historia se convertiría en uno de los clásicos de la fantasía moderna?

Una anécdota que suelo contar es que cuando terminé “El Último Unicornio” y se lo envié a la persona a quien iba dedicado, el escritor norteamericano Robert Nathan, Robert —que ni siquiera se dio cuenta de la dedicatoria la primera vez— me llamó para decirme «Este libro le va a marcar para toda su vida de la misma forma en que “Portrait Of Jennie” (El Retrato de Jennie, 1940) ha marcado la mía. He escrito tantos otro libros, y sin embargo cuando muera seré recordado como el autor de ese único libro. Ya fue llevado al cine y se ha vuelto conocido; y ha permanecido en las librerías, lo cual es lo más importante. He escrito libros mejores que Jennie y absolutamente nadie los conoce. Y usted hará otros libros, diferentes y mejores que “El Último Unicornio”, y puede que esos se agoten también, como los míos. A menudo he pensado que odié “El Retrato de Jennie” porque eclipsó un buen número de libros que me gustaban más… y entonces me he puesto a pensar en todas las cosas hermosas que me han ocurrido por causa de Jennie, y he sabido que no podía odiarlo. A usted le sucederá exactamente lo mismo con “El Último Unicornio”.»

Él me dijo esto en 1968, y vivió hasta 1985, para recordarme que me lo había dicho. Así que es cierto… tengo sentimientos mezclados al respecto. Siempre. Pero también me siento muy agradecido por ello. Como dijo Robert es mejor ser recordado por algo, incluso un único libro, que por nada en lo absoluto. Y no, nunca imaginé que sería alrededor de 40 años después. Fue extremadamente difícil de escribir y no hay otro libro que haya escrito, antes o después, que no fuera más fácil y entretenido de producir. Y aún así “El Último Unicornio” es el que la gente más conoce. En las inmortales palabras de mi jazzista favorito, Fats Waller, «Uno nunca sabe… ¿no es así?»

Toda historia tiene un comienzo (un sueño, un pensamiento, un evento en la vida…) así que, ¿cómo surgió ese maravilloso y mágico relato? ¿Cómo comenzó todo?

Comenzó conmigo varado en una cabaña en el campo —en realidad más una choza que una casa de huéspedes— que estaba compartiendo con mi mejor amigo, allá por el verano de 1962. Él era pintor, y salía todos los días a trabajar en un enorme paisaje al estilo de El Greco, regresando al caer la noche con más pintura en el lienzo. A las claras estaba logrando algo. Y yo quería mostrarle que mientras él estaba fuera yo no estaba perdiendo el tiempo, que yo también era un artista serio, y que estaba trabajando en este nuevo libro. Tenía 23 años en ese momento. Comencé un par de historias que se disiparon porque no sabía hacia dónde me dirigía. Por supuesto, tampoco sabía hacia dónde iba cuando comencé a escribir “El Último Unicornio”. Sólo tenía una imagen de un unicornio yendo hacia algún lado, en busca de algo, con un acompañante que todavía no podía ver o imaginar. Alcancé a escribir 85 páginas durante ese verano (ese fragmento inconcluso, con una nueva introducción y epílogo, ha sido publicado en una edición limitada llamada “El Último Unicornio: La Versión Perdida”, y será reeditado más adelante este año como parte de la colección titulada “El Primer Último Unicornio y Otros Comienzos”) Como dije, no sabía lo que estaba haciendo, y simplemente me quedé sin ideas en el invierno de ese mismo año cuando regresamos a casa en Nueva York. Así que abandoné la historia por completo. En su lugar escribí un libro diferente, un libro de no ficción titulado “Mirando a Través de mi Traje”, que trata sobre el viaje que realicé con ese mismo artista amigo mío, a través de los Estados Unidos, en un par de motocicletas ligeras.

Collage de imágenes de la película El Último Unicornio Y quizás no hubiera rescatado nunca “El Último Unicornio” de no haber sido por que mi esposa en ese momento me empujó a que lo intentara. A ella le gustaba la primera versión y quería saber qué más sucedía. Así que remonté todo el camino hasta el principio, o casi, y comencé de nuevo. Esto debe haber sido en 1966. Por supuesto, hay un poco más que ese incentivo. Los personajes llegaron de diferentes lugares. Schmendrick salió de unos cuentos infantiles que solía contarle a mi hija mayor antes de ir a dormir, y que trataban acerca de las aventuras del peor mago del mundo. Y el Toro Rojo salió, curiosamente, de una pintura realizada por el pintor español Marcial Rodríguez, que estaba casado con mi prima Electa Arenal. Ella tenía 18 años y él no era mucho mayor. Me pasé un verano —yo tenía 17 en ese momento— ayudando a Marcial a armar una presentación de modas. Él no pudo pagarme, pero al final del verano me regaló una de sus pinturas, la que todavía conservo, más de 50 años después… y es una pintura con unicornios peleando contra toros. Estoy seguro que mi Toro Rojo salió de allí tanto como cualquier otra cosa, porque uno de los toros del cuadro es rojo.

Lo más gracioso es que, el año pasado me reuní de nuevo con mi amigo Phil, el pintor, y cuando le mencioné que sólo había comenzado a escribir “El Último Unicornio” con el único interés de tener algo que mostrarle cuando regresara de su pintura diaria, comenzó a reír a carcajadas y me soltó «¡¡La única razón por la que yo estaba allá afuera poniéndole pintura a un lienzo, era demostrarte que YO estaba trabajando!!»

Hasta donde sabemos usted fue el guionista de la cinta animada. ¿Fue un desafío? ¿Cuál es su opinión acerca de esa versión animada? ¿Había visto son anterioridad otras películas de Rankin-Bass antes de dar su aprobación para “El Último Unicornio”?

Por extraño que parezca, no particularmente. Para ese entonces ya había tenido alguna experiencia como guionista, y sabía más o menos lo que era ser dejado afuera. También sabía en dónde la animación se sentaría a esperar —literalmente— y en dónde no. En general la filmaron tal y como la escribí. El desafío real, si se quiere, fue convencerlos que escribir el guión era parte del trato; que yo tenía que escribirlo. Porque conocía a la compañía, y de otra forma el guión hubiera terminado en manos del tipo que siempre les escribía los guiones, y cuyo trabajo no daba mucho que pensar…, para decirlo galantemente. Así que ése fue el desafío real; asegurarme que nadie iba a echar a perder todo eso, excepto yo mismo.

En cuanto a mi opinión acerca del resultado final, mi respuesta clásica solía ser «Puedo vivir con ella; es mejor de lo que pensé que sería», lo que es perfectamente cierto. Esto es lo mejor que Rankin-Bass hizo nunca, y ellos lo saben también. Sin embargo ahora, realmente me gusta. Hay un par de pasajes con los que no me siento particularmente feliz, y probablemente no hubiera importado quién los hizo, pero me siento apenado por cosas que tuve que dejar fuera. Pero el trabajo vocal es muy bueno… aunque nunca fui muy adicto al trabajo de Alan Arkin como Schmendrick, el cual me sorprendió, ya que solía gustarme mucho como actor. Pero excepto él me gustan todos en el reparto, y la experiencia en sí misma fue muy placentera en general.

Sí había visto otros filmes de Rankin-Bass con anterioridad… sí, pero de todas formas di mi aprobación. No es que mi aprobación realmente importara mucho. Yo le había dado la opción de mi libro a un productor llamado Michael Chase Walter, y no tenía control sobre dónde él trataría de colocarlo. Sé que Michael estaba muy preocupado acerca de decirme que había hecho el trato con Rankin-Bass, porque él sabía lo que ambos pensábamos de ellos. Cuando me lo dijo de hecho le grité: «¡¡Rankin-Bass!! ¿¡Por qué no fuiste directamente a vendérselo a Hanna-Barbera!?», y Michael respondió, con una inmensa tristeza «Ellos eran la segunda opción» Realmente, si R-B no hubiera aceptado entonces H-B sí lo hubiera hecho. Porque nadie más hubiera querido arriesgarse con la historia. Hubo un ejecutivo de Disney al que le encantó, pero no lograron que la aceptaran allí. Así que realmente Rankin-Bass fue lo mejor que podíamos tener.

¿La inclusión del Tapiz del Unicornio al comienzo de la cinta fue idea suya?

No, no lo fue. Eso fue idea de uno de los diseñadores americanos de la cinta. Lo que más me place es que el comienzo de la historia en el filme, siendo dibujada gradualmente hacia dentro del bosque de la unicornio, fue dibujada exactamente como yo la escribí.

La banda Sonora de “El Último Unicornio” es una de nuestras favoritas. ¿Estuvo su lado musical involucrado de alguna forma en su concepción? ¿Cuál es su opinión de la interpretación de America?

Dos Corazones, continuación de El Último Unicornio, de Peter S. BeagleNo tuve nada que ver con la música en lo absoluto. Estoy enormemente satisfecho porque Jimmy Webb fuera escogido para hacer la música, porque me gustaban muchas de sus canciones y él era un músico serio. No soportaba al grupo America que fue seleccionado para cantarlas, porque ellos tenían una canción muy popular titulada “The Horse With No Name” (El Caballo sin Nombre) la que aún estimo que es una de las peores canciones que haya escalado en las listas de éxitos; y especialmente porque a mis hijas les encantaba, y la ponían todo el tiempo en el verano en que salió. Pero a pesar de mis recelos iniciales, creo que realizaron un excelente trabajo interpretando las canciones de Webb. Y el propio Webb escribió en “Tunesmith”, un libro sobre la composición de canciones, que la experiencia más agradable que haya tenido escribiendo canciones para una película, fue la realización de la partitura para “El Último Unicornio”.

Hemos leído que “Dos Corazones” será la segunda parte de “El Último Unicornio” o un puente para una futura novela. ¿Puede aclararnos esta información?

No sé si esa sea mi intención. Mi encargado de negocios, Connor Cochran, me incitó a hacerlo. E irónicamente salió de un único plumazo, contrariamente a lo ocurrido con “El Último Unicornio” tantos años antes. Me gusta mucho y estoy muy orgulloso de esa historia. Lo que ocurrió es que esa pequeña niña, Sooz, justamente explotó dentro de mi cabeza y comenzó a contarme su historia. Ahora voy a retomar su historia cuando ya tiene 17 años y suele silbar la melodía que Molly Grue le enseñó. Veremos qué le ocurre entonces. No es una cuestión de que sea muy parecida a “El Último Unicornio” —aunque acontecerá en ese mundo, y estoy seguro que los elementos del primer libro figurarán en él—; es sólo que para mí la propia Sooz es un personaje tan interesante que se merece su propia historia.

¿Por qué, después de más de 20 años, decidió escribir una secuela de su novela más conocida?

Realmente ya hace más de 38 años, y no tenía en lo absoluto la intención de hacerla. Pero como dije, Connor me hizo entrar en razón sin realmente tratar de hacerme entrar en razón. Él nunca me sugirió que escribiera una secuela, o incluso utilizar alguno de los mismos personajes. Él sólo me propuso que escribiera una historia ubicada en el mismo mundo de fantasías, para ser publicada en una impresión especial limitada en forma de libro de tapa dura que se regalaría a los primeros 3000 clientes que compraran el audiolibro de “El Último Unicornio” que recientemente grabé. Y yo me fui a dormir… y Sooz se me apareció. Lo que sucedió después, sucedió; pero ninguno de los dos nunca lo planeó.

¿El texto de “Dos Corazones” publicado en su página no oficial (www.peterbeagle.com) es el texto final de la secuela o solo un extracto?

Es la primera historia de Sooz, y en sí misma es autoconclusiva. Pero habrá vínculos y ecos de “El Último Unicornio” y de “Dos Corazones” en el próximo libro, cuando Sooz se vaya de casa en una búsqueda diferente.

Ahora usted tiene una nueva edición en tapa dura de “El Último Unicornio” con una maravillosa ilustración en la portada. También hay una edición de bolsillo del libro con varias ilustraciones. ¿Cómo se siente con el tema de los ilustradores? ¿Finalmente logró escoger los artistas “de su propia elección” para estas nuevas ediciones?

El Último Unicornio, de Peter S. Beagle (Martínez Roca)Estoy inmensamente orgulloso de haber podido al final sentarme a trabajar con Leo y Diane Dillon, quienes hicieron la portada para la nueva edición, porque se encuentran entre mis ilustradores favoritos y los conozco desde hace mucho tiempo. Pero hasta hace muy poco nunca había estado particularmente interesado en quién ilustraba mis personajes, mis historias… hasta que, después de todos esos años con personas enviándome sus propias ilustraciones, sus propios unicornios, sus propias ideas acerca de los eventos de “El Último Unicornio”, y siendo conmovido por el hecho de que la historia había dado lugar a ese tipo de fantasías artísticas, pero que muchas de ellas no me gustaban, de buenas a primeras apareció una chica de 17 años, muy extraña y tímida, llamada Rebekah Naomi Cox, con unas ilustraciones que eran casi de manera chocante lo que yo tenía en mente en primer lugar. Y esto lo digo literalmente. Era casi como si ella se hubiera metido dentro de mi cabeza, y hubiera visto los personajes y la trama justo como yo les vi en mi imaginación por primera vez, muchos años antes de que ella hubiera nacido. No sé cómo sucedió, y todavía estoy desconcertado e incluso un poco receloso de la forma en que lo hizo… pero lo hizo muy bien. Ella lo hizo tan bien como yo nunca esperé que lo hiciera alguien, incluyendo a los Dillons. Es algo único. Su arte estará en la portada de la nueva edición de bolsillo, celebrando el 40 aniversario, que editará Roc, y también en la edición italiana; y estoy ansioso por ver cualquier otra cosa que ella realice inspirada en mis escritos.

¿Cuál sería su respuesta si uno de los “tres grandes” ilustradores de Tolkien (Howe, Lee & Nasmith) alguna vez viene con la idea de ilustrar uno de sus libros… “El Último Unicornio, por ejemplo? ¿Alguna vez ha pensado en eso?

Conozco a uno de esos tres, Alan Lee, quien es un alma muy buena y gentil y un artista muy talentoso. Estaría muy complacido si alguna vez Alan lo intentara.


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