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Marte Rojo (Trilogía de Marte 1), de Kim Stanley Robinson |
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Marte Rojo ha despertado las más elogiosas críticas de aquellos que sólo tenían, del sueño que aún hoy es la conquista del planeta vecino y gemelo de la Tierra, una intuición de cómo sería aquel momento histórico. |
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Advertencia: sepa el lector que Marte Rojo es uno de los más claros y legendarios ejemplos (como toda la Trilogía de Marte) de la ciencia ficción ‘hard’ o ‘dura’, donde la ciencia toma los controles de mando de la historia, y donde la curiosidad, el ansia de conocimiento, y la base científica son un requisito previo imprescindible para poder, tan siquiera, desentrañar los argumentos de esta(s) obra(s). Una advertencia a navegantes que, aunque pueda resultar obvia a más de uno, puede librar de un susto, también, a bastante gente. No se diga, por tanto, que el que avisa es traidor.
Ahora sí, vamos con la crítica:
Kim Stanley Robinson (USA, 1952) es autor de una obra bastante irregular, que pega bandazos desde lo mejor hasta lo peor, y de la que destaca, como faro en la niebla, esta multipremiada trilogía (ganadora, en distintos años, de los tres premios más prestigiosos de la ciencia ficción, como son el Nébula, Hugo y Locus), compuesta por los libros: Marte Rojo (1993), Marte Verde (1994), y Marte Azul (1996). La editorial Minotauro, responsable de su edición en España, estrena en este 2008 nueva presentación de las tres obras, con pocos pero notorios cambios respecto a su edición anterior, y que actualiza la cara de la serie a las necesidades actuales del mercado editorial. Fantasymundo, precisamente, aprovechando la puesta en blanco de esta nueva edición, os presentará en los próximos meses –y según vayan apareciendo- las críticas de estos libros.
Marte Rojo es el primer volumen y, como tal, comienza en la etapa de formación, viaje y asentamiento de la primera colonia humana en el cuarto planeta de nuestro sistema solar. La colonia la forman 100 personas, 50 hombres y 50 mujeres, con dos grandes grupos, el estadounidense y el ruso, y un tercero que no es otra cosa que una escasa miscelánea de países (entre los que está España). Esas personas pasarán un duro proceso de selección en la Antártida, un viaje de nueve meses en una nave (Ares) en la que vivirán hacinados, y un largo proceso de colonización en el que sus diferentes caracteres, disciplinas científicas, intereses y actitudes, deberán convivir si quieren que su misión tenga éxito.
La diferencia respecto a los otros libros de Marte Rojo es que aquí se narra, entonces, este primer intento, esta primera generación de colonos y de todos los debates lógicos que, este carácter primigenio, justifica: la relación de las potencias y las naciones en la conquista de nuevos territorios, la pugna entre el enfoque que desea ‘adaptarse al’ planeta y aquel que intenta ‘adaptar el’ planeta a las necesidades humanas (su terraformación), las discusiones metodológicas sobre cómo afrontar –por lo menos- la habitabilidad de los lugares, etc.
Para narrar esta historia, así como en el conjunto de la trilogía, Kim Stanley Robinson hace uso de cuatro niveles de lectura claramente diferenciados, si bien muy relacionados, y que de más general a más concreto podemos decir que son: el del más puro y abstracto conocimiento científico, construido a lo largo de los alrededor de veinte años de investigación previa que dedicó el autor a esta producción; el de la especulación científica, en el que el autor debe ir más allá de estos conocimientos y darles forma, en un mundo tan científicamente posible como coherente con los hilos narrativos que sujetan a sus personajes; el de la ingeniería social, en el que la comunidad coral de personal investigador debe definirse, también, de forma creíble, a partir de sus acciones y relaciones; y, finalmente, el de la psicología interior de unos personajes que deben ir más allá de una robótica racionalista exclusivamente centrada en su función y trabajo científicos (¿quién se creería a unos personajes así?), para ser capaces de tomar un lado humano, un fondo caracterizado, distintivo y definidor de su ser y personalidad propios –una misión realmente compleja si tenemos en cuenta lo coral del libro.
Marte Rojo destaca como una gran obra, precisamente, por enlazar perfectamente estos cuatro niveles de lectura –lo que es, sin duda alguna, una misión de envergadura- y construir, en esta laboriosísima estructura narrativa, un homenaje colosal a uno de los sueños más recurrentes del género de la Ciencia Ficción: la conquista y colonización por la humanidad de nuevos espacios. Piénsese en las muchas obras que parten de una humanidad expandida en otros planetas, sistemas o galaxias lejanas. Pues bien, la Trilogía de Marte tiene el mérito de afrontar aquello que otras muchas obras rehúyen o dan por supuesto: la primera salida de la humanidad empós de nuevos espacios, y la narración de los retos y oportunidades, los problemas y las amenazas, que acechan a este intento.
Por ello, Marte Rojo ha despertado –con toda la razón- las más elogiosas críticas de aquellos que sólo tenían, del sueño que aún hoy es la conquista del planeta vecino y gemelo de la Tierra, una intuición de cómo sería aquel momento histórico: la voz narradora es generosa en la descripción de los más importantes procesos científicos, de los más curiosos fenómenos físicos, de los más impresionantes y gélidos parajes geográficos… Así que, los soñadores de nuevos mundos, los conquistadores de nuevos espacios, o simplemente los curiosos de estas cuestiones, tienen en Marte Rojo una obra maestra de ineludible referencia.
Soñareis que estáis en Marte, que atravesáis sus inmensos paisajes, parte de uno de los planetas que más han intrigado al hombre cada vez que ha dirigido su mirada hacia las estrellas
La excelencia con la que Kim Stanley Robinson retrata este primer intento de colonización es tanta, y tan bien rematada está la coordinación entre una narrativa fluida y una densa utilización de los conocimientos y especulaciones científicas (salvo ciertos fragmentos, especialmente hacia el final del libro), que son los personajes los que acaban ‘pagando el pato’. Pues si, como dijimos, no están exclusivamente anclados en su funcionalidad práctica, al servicio absoluto de la colonización, tampoco sus matices están lo suficientemente definidos, ni sus conflictos abarcan una alteridad suficiente, como para que podamos acercarnos a su personalidad… a su humanidad. No son robots racionalistas, pero tampoco personalidades con calor y vida interior, por lo que quedan retratados, más bien, como un conjunto caótico y poco definido de personalidades en constante colisión y enfrentamiento.
De esto es causa otro elemento de notable interés: la estructura narrativa. Ocho partes, claramente diferenciadas, son las que distinguen y definen la perspectiva de cada una de ellas: la importancia de Boone (uno de los principales cabezas visibles), el reclutamiento y el viaje, los primeros problemas con el asentamiento… En cada parte, además, capítulos menores, cuyo centro es un personaje distinto, y que busca no sólo dar una perspectiva caleidoscópica y compleja del reto colonizador, sino también el construir y definir a sus principales personajes (con poco acierto, insistimos, precisamente porque ese carácter fragmentario no permite delimitarlos suficientemente). Una estructura, entonces, que sirve al interés final de esta trilogía y de este libro: observar la colonización marciana con la mayor exhaustividad y desde el mayor número de puntos de vista posibles.
Soñadores, ¡estáis de enhorabuena! Marte Rojo, en su nueva edición de 2008, os abre las puertas a las imágenes que estabais esperando sobre aquella parte de la expansión humana al espacio que pocos, muy pocos autores, bien en la Ciencia Ficción bien en la literatura científica, se han atrevido a afrontar y contar. Kim Stanley Robinson lo hace, además, con la maestría que deja entrever una estructura narrativa sólida y bien construida, y un manejo de los niveles de lectura perfectamente definidos y entrelazados.
Soñareis que estáis allí, que atravesáis sus inmensos paisajes, que formáis parte de aquella expedición pionera, que sois parte de uno de los planetas que más han intrigado al hombre cada vez que ha dirigido su mirada hacia las estrellas. Feliz lectura… y buen viaje.
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1 Comentarios recibidos
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Usuario: Warren Keffer (12-Abril-08)
Magnífico artículo, muy descriptivo, escrito con sabiduría y amor... Me ha encantado, espero que escribas también sobre las otras dos entregas.
Sobre la novelas, más o menos coincido: son densas pero muy atractivas, pero de tramos magistrales se pasa a historias interminables y aburridas. Marte rojo es la mejor de las tres, luego se pierde bastante. El conjunto me gustó, pero es demasiado irregular. Y sí, es CF muy dura, no es apto para todos los públicos.
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