Fantasymundo.com : Cine - Videojuegos - Cómics - Literatura
Documento sin título
Expomanga 2008 Madrid - Fantasymundo - Fantasytienda - manga anime merchandising
Sección de Cine Fantástico y Ciencia Ficción - Noticias - Estrenos - Reportajes - Imágenes - Cinemateca Sección de Videojuegos - Noticias - Avances - Críticas - Trucos - Análisis - Jugoteca Comics y Manga - Noticias - Avances - Críticas - Comicteca Literatura Fantástica y Ciencia Ficción - Noticias -Novedades - Críticas - Biblioteca Fantasymundo Foros - Cine - Literatura - Comics - Videojuegos - Rol Chat Fantasía y Ciencia Ficción Fantasymundo Galerías de Imágenes de Fantasía y Ciencia Ficción Contacta con Fantasymundo
Artículo de comics - Fantasymundo.com
Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby
Carlos Caranci   27/02/2008 ( 554 lecturas) Escribir Comentario
     Merlín unió el alma de Jason Blood a la de su medio hermano el demonio-bardo Etrigan, uniéndolos para siempre. Conoce los orígenes de una de las creaciones del Rey Kirby para DC
Clásicos DC: Demon, de Jack KirbyLiberar al que aguarda, última acción del gran mago Merlín antes de desaparecer junto al castillo de Camelot bajo los ataques del furioso ejército espectral del Hada Morgana. Así dan comienzo las aventuras del Demonio Etrigan, el de la tez dorada, en agosto de 1972 de la mano de Jack Kirby (Nueva York, 1917–1994) durante su breve participación en la editorial DC (de 1970 a 1975) donde cuajó un brillante a la par que irregular trabajo con series como la saga El Cuarto Mundo o este Demon que ahora se reedita en un solo tomo en blanco y negro y al que acompañan en los kioscos otras versiones del personaje de autores posteriores (Wagner, Ennis & McCrea, Grant).

Si Kirby marchó a Detective Comics (antes National) fue porque Marvel (antes Timely y luego Atlas) se le hizo pequeña, demasiadas restricciones, pautas a seguir (principalmente las dictadas por Stan Lee), estatus ideológicos que defender y sostener, y sobre todo por los derechos de autor sobre sus creaciones, de los que fue privado, y por los que peleó durante el resto de su vida a través de soportes como el tebeo-manifiesto Destroyer Duck (Pacific, 1981). Y es que si hablamos de Jack Kirby estamos refiriéndonos a la mente creadora de iconos como el Capitán América (1940) o los Cuatro Fantásticos (1961), así como de Hulk, Thor, Iron Man, X-Men, Los Vengadores

Estos personajes, hoy estereotipados y edulcorados, pervertidos a lo largo de series infinitas y adaptaciones a la gran pantalla normalmente desafortunadas, surgieron de un ímpetu creativo optimista, fresco, ligeramente teñido del ingenuismo que la posguerra necesitaba, símbolos sin fisuras para esperanzar y aleccionar a una infancia en construcción. Superhéroes que eran paradigmas a seguir y que encajaban en la idiosincrasia estadounidense la cual impulsaba a la superación de los obstáculos mediante el solipsismo más radical, aquí reflejado a través del desarrollo de poderes paranormales (de toda índole); de la necesidad de ocultar la verdadera y asombrosa identidad bajo un disfraz de mediocre cotidianidad, insinuando que la posibilidad del triunfo estaba al alcance de todos (¿o de unos pocos elegidos?); de la responsabilidad de contener ese potencial y/o emplearlo con oportunidad: una alternativa a la ley ordinaria y una propuesta que mitifica la Libertad dando Clásicos DC: Demon, de Jack Kirbyla espalda a la Justicia.
Y quizá con necesidad de explotar más ese universo superheroico, Kirby entró en DC, donde no le impusieron condición alguna para escribir y dibujar historias que fueron menos comerciales, más oscuras, ambiguas, alejándose de ese modelo de tebeo que acabó siendo una pieza más del engranaje ideológico de la sociedad del bienestar norteamericana (corrupta en sus entrañas por asuntos como el maccarthysmo, contra el que el autor combatió a través del tebeo The Fighting American, 1954).

Jack Kirby nació Jacob Kurtzberg en el seno de una familia judía proveniente de Austria; al parecer fue su madre, devota practicante, quien le instruyó en la tradición y el folklore hebreos que tendrían gran peso en su producción gráfica, junto a la mitología tradicional y la ciencia ficción contemporánea. Demon en efecto es un cómic inmerso de lleno en lo sobrenatural, donde lo fantástico interactúa con la realidad empírica pero siempre en un estrato subyacente, influyendo sólo parcialmente en la existencia de los humanos a quienes espera desvelar las señales sincrónicas para alcanzar lo trascendente. En Demon las criaturas, sean espíritus, homúnculos o demonios, son de índole mágica o alquímica, siempre mediados por algún ser humano con innatas capacidades o sofisticados artilugios mecánicos, sacerdotes en cualquier caso. Y un demonio es el mismo protagonista, huésped alojado en la persona de Jason Blood, demonólogo (muy apropiado) cuya apariencia no se altera con el transcurrir de los siglos pero su memoria alcanza sólo un corto espacio de tiempo.
A lo largo de los 16 números de Demon que dibujó Kirby, Jason Blood irá desvelando el enigma que él mismo aloja, sabrá que se trata de un terrible demonio del inframundo que espera en letargo a ser invocado por el amo Merlín cuando éste le requiera, pero también aprenderá a controlar parcialmente a la criatura, a transformarse con relativa autonomía, aprenderá a temerle y a necesitarle, y a compartir el secreto con sus amigos y enemigos.

Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby Sin embargo el autor expone torpemente esta compleja evolución del personaje, sin apenas matices, demasiado precipitado en momentos que hubiesen requerido algo más de mesura y sutileza. Las historias se desenvuelven rápidamente, los instantes de suspense y tensión resultan efímeros, a las secuencias de acción parecen faltarles alguna toma, las conversaciones se resumen en unas cuantas viñetas, evidenciando el hastío que debía provocar el dibujarlas al bueno de Kirby. Los capítulos en los que se divide cada episodio no dejan respiro y someten al lector a un ritmo frenético que si bien permite consumir el producto a enorme velocidad y garantizan entretenimiento, resultan insostenibles en grandes cantidades. Además, el ojo no acostumbrado a la peculiar línea de este dibujante, desenfrenada, apabullante (las dobles páginas de Kirby son siempre un ejercicio para la vista), a sus acusadísimos escorzos, sus forzados encuadres, sus no siempre académicas anatomías (gigantescas manos e hipertrofiadas rodillas) y a sus escenas de escalas desequilibradas, en las que cada figura se injerta artificialmente, puede encontrar aún más difícil la lectura de las aventuras del de la tez dorada.

Página 1 de 2 - Siguiente Página   

No hay comentarios para este artículo, escribir un comentario (Requiere registro)
 

Version imprimible · Recomendar a un amigo

No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
Colabora con Fantasymundo
Imágenes relacionadas con el artículo
Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby
Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby
Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby
Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby
Clásicos DC: Demon, de Jack Kirby
Noticias Cine - Literatura - Comic - Videojuegos - Rol
Foro Fantasymundo: Cine - Literatura - Comic - Videojuegos - Rol
  Últimos mensajes
Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo