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Drama romántico basado en las novelas de Jane Austen a través de reflexiones cargadas de ironía que exploran las complejidades del amor. |
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Jane Austen considera que la falta de sensatez conlleva un gran riesgo para la vida social, para la elección de un futuro favorable y para la convivencia conyugal. Suele centrarse en aspectos cotidianos y, por tanto, afines a la vida real. La variedad, el entretenimiento y el camino incierto del protagonista son temas que la autora aborda en la casi totalidad de sus obras
En Conociendo a Jane Austen, que marca el debut como directora de Robin Swicord, guionista de Mujercitas y Memorias de una geisha, cinco mujeres y un joven realizan encuentros literarios a partir de la lectura de obras de la autora de Orgullo y prejuicio.
Se trata de un club de lectura, en el que sus miembros exponen sus vivencias personales a la vez que revisan las obras de Jane Austen para encajar las piezas de su desorientada vida sentimental, ya sea para apaciguar su angustia, inseguridad, desencanto… y cobrar así una mayor convicción para guiar su propio comportamiento. De hecho, intentan dar con las claves que responden a muchos desencuentros, frustraciones y situaciones que, si bien son inesperadas, ellos mismos conciben que se vienen repitiendo en las parejas de forma habitual y constante. Es por ello que dirigen su atención al marco social en el que se encuentran inmersos, tan repleto de presiones, costumbres y prejuicios que, en el fondo, no dista tanto de la sociedad del siglo XIX a la que se refiere la autora de las novelas, Jane Austen, una de las grandes damas de la literatura clásica inglesa.
A través de sus conversaciones cada uno mostrará las heridas de su alma y las dificultades de su vida familiar, y la literatura de Austen les permitirá conocerse y comprenderse mejor, algo con lo que esperan afrontar esa frecuente y errante conducta irracional y puramente pasional que suele conllevar el enamoramiento en sus estadios más incipientes, así como el desamor en sus fases más críticas.
Aunque las historias contemporáneas no siguen ciegamente los guiones de Austen, los seis personajes encuentran reminiscencias, predicciones, advertencias y sabiduría sobre su propia trayectoria en las adoradas narraciones de la autora.
Durante los seis meses siguientes sus matrimonios serán puestos a prueba, surgirán aventuras amorosas y llegará el amor.
Se trata de una apuesta por sopesar más las decisiones sentimentales en base a la razón y no tanto por la inducción de impulsos que suelen llevar al arrepentimiento.
Fantasías y amores encontrados, celos e infidelidades bordan una trama con humor y mucha sensibilidad.
La película sigue seis historias entrelazadas que se suceden en la moderna y bulliciosa Sacramento, donde la ciudad y la expansión de los barrios residenciales se mezclan con la belleza natural del entorno. Los personajes seguirían líneas paralelas a las tramas de las novelas de Austen.
Así, lo más destacable del film es precisamente el guión: la dificultad de sintetizar el análisis de seis novelas encarnadas en seis personajes contemporáneos sin que se pierda la unidad, esa visión global que se pretende y que invita a la reflexión. Y lo más importante es que, contra todo pronóstico, la narración no resulta árida y pedante, sino más bien fresca, incluso cómica por momentos, aunque siempre dentro de los límites del género romántico, donde también tiene cabida el melodrama y la insistencia en el sentimentalismo…
Lo que en un principio era un recurso narrativo muy original, la alternancia de distintas historias, es cada vez más frecuente desde que Vidas Cruzadas lo puso de moda, y cuyo ejemplo fue seguido de forma magistral por otros títulos como Magnolia o, más recientemente Crash. Esto agiliza sobremanera el ritmo de la película y evita que sea tediosa. También se agradece la vivacidad de los personajes y la ironía con la que abordan sus conflictos interiores, las segundas oportunidades…
El ritmo de la película transcurre de forma solemne, sin grandes giros argumentales. La fotografía y la ambientación no son especialmente llamativas. En cuanto a los actores, aun estando todos bastante bien, da la sensación de que, siendo personajes tan profundos, se requeriría que la película tuviera una mayor duración para que el reparto tuviese la posibilidad de imprimir la complejidad que se presupone de cada uno de los papeles.
Ha habido ya varias películas referidas a Jane Austen como Jane Austen in Manhattan, sobre dos compañías de teatro rivales que desean llevar a escena la única obra de teatro completa que escribió Jane Austen, Sir Charles Grandison; La joven Jane Austen, pseudobiografía de 2007, con Anne Hathaway como Jane Austen que ofrece una versión de su breve relación con Tom Lefroy, la cual ha sido ficcionalizada para simular el propio estilo de la autora; Sentido y Sensibilidad, basada en la novela de la autora que da nombre al film y acompañada por la brillante banda sonora de Dario Marianelli; y Orgullo y Prejuicio, la que ha tenido una mejor acogida por la crítica y de la que son memorables las brillantes interpretaciones de Donald Sutherland y Keira Knightley.
Probablemente Conociendo a Jane Austen pasará a ser recordada como una película menor que Orgullo y Prejuicio, tal vez porque se echa en falta algún momento de genialidad, de impacto, de verdadera emotividad más allá de esas conversaciones acerca del sentido del amor, que a más de uno le pueden parecer monótonas, previsibles, distantes… Y es que el director Joe Wright, por ejemplo, hizo un mayor esfuerzo que Robin Swiicord por cautivar al público, por alienar al espectador, con escenas propicias para el lucimiento de los actores y una fotografía y ambientación más impactantes. No en vano, siendo más larga, se hace más corta.
Conociendo Jane Austen está especialmente dirigida a un público adulto y femenino, así como a parejas y, más concretamente a los amantes del cine independiente y de las obras de Jane Austen. Este tipo de películas tan poco comerciales suelen ser infravaloradas… No hay que olvidar que, si bien la película no destaca por su emotividad o fotografía, por ejemplo, si lo hace por su logrado guión.
En este sentido tal vez no llegue a convertirse nunca en un clásico del género como lo han hecho otras películas como Memorias de África, precisamente porque es la otra cara de la moneda y, al fin al cabo, los espectadores aficionados al cine romántico suelen dar un mayor valor a las imágenes bellas, al carisma de los personajes, a la fotografía, a la emoción… que a un guión interesante que invita a la reflexión y a replantearse los baches sentimentales.
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