El Imperio del Sol, de J.G. Ballard: la II Guerra Mundial vista por un niñoJ.G. Ballard es un escritor británico más conocido probablemente por sus obras de ciencia ficción. En “El Imperio del Sol” (reeditada por Alianza en su colección 13/20), sin embargo, nos cuenta una historia que nada tiene que ver con apocalipsis, ni con distopías, ni con la perversidad de la tecnología.

El Imperio del Sol” son las memorias noveladas de su infancia en Shanghai y su paso por el campo de prisioneros de Lunghua tras el ataque de Japón a Pearl Harbour, que supuso la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

La novela comienza en 1941 los días previos al ataque de Pearl Harbour en una Shanghai, que aunque bajo el dominio japonés, goza de una zona franca internacional que cuenta con cierta libertad y se considera una zona neutral respecto al conflicto mundial. Cabe recordar que Japón llevaba ocupando partes de China desde 1937.

En esa Shanghai ha nacido y crecido Jim, de diez años cuando comienza la narración, hijo de una pareja de británicos de clase acomodada, pues su padre posee una hilandería en la ciudad. Jim es un chico despierto, inocente del que se nos traslada su visión de ese mundo tan tenso en el que vive, únicamente preocupado de sus juegos infantiles y de sus travesuras, desconocedor de la magnitud que alcanzan los acontecimientos. Desde luego, alejado de la preocupación constante de su padre por el desarrollo de la guerra, y de la relativa paz a punto de estallar por los aires en una Shanghai muy militarizada, con presencia de soldados de Reino Unido, Italia, Japón, Estados Unidos, China y Alemania.

Al día siguiente del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbour, el mundo en el vive Jim, o Jamie, como lo llama su padre, comenzará a cambiar de forma brutal cuando la tropas japonesas se hagan con el control de Shanghai por la fuerza. Tras el caos producido durante la toma del poder de los japoneses, Jim queda separado de sus padres para terminar en un hospital y más tarde en un campo de prisioneros europeos en Lunghua. El protagonista se queda atrapado en un mundo de adultos que no comprende, pues lo que quiere es poder reunirse con sus padres y regresar a su casa.

El Imperio del Sol, de J.G. Ballard: la II Guerra Mundial vista por un niño Ballard nos cuenta como su álter ego Jim vive emocionado por los aviones japoneses y siente fascinación por las piscinas sin agua, las pistas de aterrizaje vacías, además de otros objetos destrozados y sin vida. El Imperio del Sol, de J.G. Ballard: la II Guerra Mundial vista por un niño

El uso de la elipsis está presente en varias ocasiones a lo largo de la historia, en especial del final de la primera parte al comienzo de la segunda, entre las que transcurren tres años. A veces en esta segunda parte sorprende que un Jim de catorce años se muestre tan entero y sereno, a pesar de encontrarse preso y de no saber mucho del paradero de sus padres. 

La distancia que impone Ballard con un narrador en tercera persona, en lugar de contarnos la historia desde su punto de vista en una primera persona mucho más cercana, ya nos indica que, aunque basado en su historia personal, parte de lo que nos quiere contar es ficción. Se nota cómo el narrador se aleja de la historia, de las emociones de un chiquillo y de esos primeros años en el campo, que debieron resultar bastante dolorosos para un Jim que ya no recuerda cómo era su familia.

Al mismo tiempo, nos traslada la tensión y la incertidumbre que supone entender que el fin de la guerra se encuentra próximo, pero que los prisioneros temen cuál será su fin, pues no son más que marionetas en las manos de los japoneses. Aunque que el campo de prisioneros no es lo peor que le podría ocurrir a Jim. Pues la rendición de los japoneses tras las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki van a dejar toda la zona de Shanghai sin control, al capricho de los grupos de saqueadores, las milicias chinas y los campesinos. Una situación en la que nadie es amigo o conocido de nadie, salvo de sí mismo. Porque no hay bandos, tan solo se pertenece al propio, el de salvar la vida y sobrevivir un día más.

Esta nueva edición de Alianza en su colección 13/20 que está a medio camino del libro de bolsillo y la rústica con solapas, mantiene la misma traducción de Carlos Peralta de la publicación original en Minotauro en 1984. Y ese es uno de los grandes peros, que la traducción se ha quedado obsoleta y que habría estado bien encargar una nueva, más acorde con nuestros tiempos, o revisar de manera más concienzuda el trabajo previo del traductor.

El Imperio del Sol, de J.G. Ballard: la II Guerra Mundial vista por un niño

El Imperio del Sol” es una magnífica novela sobre la Segunda Guerra Mundial y en especial del escenario oriental del conflicto. Ballard nos cuenta como su álter ego Jim vive emocionado por los aviones japoneses y siente fascinación por las piscinas sin agua, las pistas de aterrizaje vacías, además de otros objetos destrozados y sin vida. Por no hablar de los cadáveres que encuentra a su paso durante toda su aventura más cercana a la pesadilla. Es una narración emocionante, con momentos que transmiten una tensión y una inquietud enorme que nos trasladan a aquella oscura y turbulenta época. También nos habla de la naturaleza de los hombres, de la miseria del ser humano, de la lucha por la supervivencia a cualquier costa, del infierno de tener que dejar atrás a amigos y compañeros para conseguir salir adelante. ¿Cuánto de ficción y cuánto de real hay en lo que nos cuenta Ballard? Pues no lo sabemos con certeza, pero sí que en algún momento de su vida el autor fue el Jim que jugaba con un modelo de caza Spitfire de madera, cerca de la pista del aeródromo de Lunghua.

Os recomiendo que la leáis si no la conocíais, o solo sabéis de ella por la adaptación al cine que hizo Steven Spielberg en 1987.

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