Diablo

2026 no es un año cualquiera para Blizzard. La saga Diablo celebra tres décadas desde que abrió las puertas del Infierno por primera vez, y la compañía ha decidido conmemorarlo con una batería de contenidos que afectará a tres de sus pilares actuales: Diablo II: Resurrected, Diablo Immortal y Diablo IV.

Cada uno recibirá novedades propias, pero hay un elemento común que conecta las tres propuestas: una clase inédita en la franquicia. El Brujo.

Una incorporación histórica que redefine el meta en todas las entregas… aunque con matices distintos según el juego.

Diablo II: Resurrected

Veinticinco años después del lanzamiento original, Diablo II vuelve a expandirse. Reign of the Warlock es el nombre de la nueva expansión para Diablo II: Resurrected, y supone la primera clase nueva en un cuarto de siglo.

El Brujo puede especializarse en tres ramas:

  • Demonio: esclaviza criaturas para que combatan bajo sus órdenes.
  • Sobrenatural: imbuye armas con magia prohibida para potenciar su daño.
  • Caos: combina fuego y sombras en ataques devastadores a distancia.

Pero no llega solo.

La expansión permite “corromper” actos concretos de la campaña, aumentando su dificultad y las recompensas. Superar estos desafíos otorga estatuas místicas que, al reunirse, desbloquean una batalla inédita contra los Antiguos.

Además, se incorporan mejoras de calidad de vida muy esperadas:

  • Filtros avanzados de botín.
  • Alijo con pestañas optimizadas.
  • Apilamiento automático de objetos idénticos.
  • Sistema de seguimiento de colección y recompensas.

La expansión ya está disponible por 24,99 €, mientras que la edición completa Infernal Edition asciende a 39,99 €.

Diablo Inmortal

En junio, el Brujo llegará también a Diablo Immortal, pero aquí adopta un enfoque distinto.

Practica el arte antiguo de los Vizjerei, invoca portales infernales y extrae armas demoníacas. Además, combate acompañado de una bestia llamada Comealmas, que incrementa su poder al devorar demonios.

Su llegada coincide con una gran actualización que recupera Lut Gholein, ahora ampliada, más majestuosa… y más infestada.

Entre las novedades:

  • Nuevos distritos y expansión narrativa.
  • Regreso de Andariel con rediseño completo.
  • Subzonas trimestrales.
  • Nuevos eventos PvP.
  • Más misiones y criaturas.

Blizzard quiere que el cuarto año no sea una celebración simbólica, sino un nuevo punto de partida.

Diablo IV: Lord of Hatred

La gran apuesta para Diablo IV es su segunda expansión: Lord of Hatred, que llegará el 28 de abril por 39,99 €.

El Brujo será la segunda clase nueva de esta expansión (tras el Paladín), aunque sus mecánicas completas se revelarán en marzo.

La historia se trasladará a Skovos, la llamada “cuna de la humanidad”, una región inspirada en paisajes mediterráneos antiguos. Habrá nuevas criaturas, más variedad de enemigos y una ciudad central llamada Temis.

En el endgame llegan los Planes de Guerra, un sistema que permite generar listas personalizadas de actividades con progresión propia y árbol de mejoras específico.

También se introduce el evento Eco del Odio, un desafío de oleadas infinitas donde la dificultad escala constantemente, obligando a adaptar builds sobre la marcha.

En cuanto a sistemas:

  • Llegan los Talismanes y Dijes, que amplían la personalización del equipo.
  • Regresa el Cubo Horádrico, ahora enfocado en la creación de objetos más poderosos.
  • Se rediseñan y amplían todos los árboles de habilidades.

Treinta años después, Diablo no vive de la nostalgia. Vive de reinventarse.

El Brujo actúa como símbolo de esa renovación: una clase que conecta pasado, presente y futuro en tres juegos distintos.

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