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Pensad en Flebas (La Cultura 1), de Iain M. Banks |
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La saga de ciencia ficción de La Cultura, es una muestra de la mejor space opera de los últimos años, con una profundidad argumental que lleva al lector a la reflexión. |
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La Factoría de Ideas presentó en marzo, en el número 87 de su Colección Solaris, la novela con la que el escocés Iain M. Banks (1954) inauguró una de las sagas más influyentes, y con mayor capacidad de renovación, en el género de la Ciencia Ficción, y el subgénero de la Space Opera, de los últimos años: Pensad en Flebas (publicada en inglés en 1987, y en España, por primera vez, en Martínez Roca en 1991).
Esta novela se viene a sumar a las ya aparecidas en La Factoría de Ideas con anterioridad: ‘Excesión’ (Solaris nº 44, 2004), e ‘Inversiones’ (Solaris nº 98, 2006). E inaugura un nuevo impulso de La Factoría para tener disponible el conjunto de la obra novelística de ‘La Cultura’, que incorporará ‘Look to windward’ (anunciada xa para finais deste 2007), ‘The player of games’ y ‘Use of Weapons’. De lado parecen dejarse ‘The state of art’, una compilación de relatos inscritos en el universo de ‘La Cultura’ que publicó Banks en medio de su producción novelística, corriendo el año 1989.
El innovador esquema narrativo de Banks es el que aplican otros autores que, en los tiempos recientes, han querido tocar, sin hundir, el por muchos desacreditado (por poco imaginativo y ya improductivo) subgénero de la space opera o aventura espacial: el dotar a la historia de un motor narrativo lo suficientemente potente como para sostener una trama fundamentada en las batallas espaciales.
Lois McMaster Bujold, otra gran figura, eligió la vida, obra y milagros de un personaje carismático: Miles Vorkosigan; donde la calidad de la novela dependía de la riqueza e interés del personaje principal (de ahí la debilidad e irregularidad de la que padece la saga). Banks elige un motor de mayor profundidad, la guerra entre una Cultura impersonal y tecnificada, y unos Idiranos moralizadores cuya vida está fundamentada en los principios de su Dios y su religión. Un motor, por tanto, más complejo, con muchas más aristas, y que permiten una mayor variedad y flexibilidad en los temas y las tramas.
Es por esto que podemos afirmar que ‘La Cultura’ es, por muchos motivos, una muestra de la mejor y más original space opera de los últimos tiempos. Y que todas las novelas que las componen, de lectura independiente aunque engarzadas en el mismo Universo, son perlas perfectamente engarzadas en un conjunto coherente, con un profundo potencial evocador, y que llevan al lector a través de interesantes y muy ricos caminos de autorreflexión. ‘Pensad en Flebas’, además, al ser la novela inaugural, tiene la virtud de ser una perfecta carta de navegación del motor narrativo, y del posterior transcurso de la saga. Lo que es efecto o síntoma de una trama coherente y de unos personajes fieles a su forma de ser y de pensar.
Así, el argumento de ‘Pensad en Flebas’ parte de Horza Gobachul, un ‘cambiante’ (de forma) ajeno a los dos mundos en guerra pero que, tras una reflexión íntima y objetiva sobre cual es la propuesta ética de cada mundo, decide tomar parte por los Idiranos y contra la cultura. Su misión aquí es el rescate de la ‘Mente’ de una nave de La Cultura, perdida por el inhóspito y hostil ‘Mundo de Sarch’, y a la que se la deduce una enorme capacidad estratégico-militar que, en última instancia, podría ser desequilibrante en una guerra ahora enquistada entre los dos rivales. Obviamente, este rescate también interesa a La Cultura, que envía a una de sus mejores agentes, Perosteck Balveda. Ambos, con el mismo objetivo, deberán recorrer el espacio, pasando distintas peripecias, antes de llegar a Sarch y afrontar una captura que se presenta, cuanto menos, complicada para ambos bandos.
Recorrerán el espacio –y este es otro de los elementos más originales de Banks- en naves de nombre característico e ilustrativo de las aventuras que se vivirán a borde de cada una de ellas. Nombres como La mano de Dios 137 o Turbulencia en cielo despejado hacen de estas localizaciones, por tanto, elementos con vida propia (narrativa, se entiende). Las naves pueden servir, entonces, de un ‘aviso a navegantes’ para el lector, como una boya salvavidas a cuya explicación aferrarse en los momentos de más intensa aventura y confusión. Un factor explicativo, además, que tiene que resultar coherente –y lo es- con el lugar de la trama que ocupan cada una de las naves. Muestra de la calidad narrativa desplegada por Banks.
Los personajes secundarios son otro de los mejores logros de Banks. Tanto aquellos directamente vinculados a la guerra, como Balveda, o aquellos que se ven inmersos sin quererlo en su devenir, como Yalson o Kraiklyn, tienen perfecta coherencia en la historia. Incluso, considerando lo complicado que puede resultar introducir por la puerta de atrás elementos ajenos a un motor tan absorbente como el que usa Banks.
La saga de ‘La Cultura’, por tanto, es una muestra de la mejor space opera de los últimos años. Tiene todo eso que una gran novela debería tener: una profundidad argumentativa que lleva al lector a la reflexión, unos personajes perfectamente trazados y atrayentes, una trama con una complejidad a la altura del motor narrativo que se emplea y, por supuesto, originales e intensas aventuras espaciales. ‘Pensad en Flebas’ tiene la virtud de poder identificarse como space opera y, al mismo tiempo, poseer las virtudes literarias suficientes como para trascender el subgénero. Dando como resultado Ciencia Ficción en mayúsculas.
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