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       Artículo de literatura

Kraken, de China Miéville: una buena idea pero decepcionante resultado final


Francisco Javier Illescas   24/02/2014
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     El múltiple ganador de reconocidos premios de fantasía y ciencia-ficción llega a nosotros de la mano de La factoría de ideas. ¿Qué nos aportará esta novela?
Portada de Kraken, de China MiévilleSe me ha hecho llegar esta novela en la que he depositado muchas expectativas: el currículo del autor es impresionante: premio Arthur C. Clarke en el 2001, premio Hugo en el 2010 y dos veces ganador del premio Locus, en el 2010 y el 2011. Además, este profesor y activista político británico pretende revolucionar el género fantástico intentando alejar el modelo típico de la ya clásica obra de Tolkien.

Un esfuerzo titánico que lleva con cierto éxito: “El rey rata”, “El azogue”, “La ciudad y la ciudad”… Y se dice, a tenor de su obra, que bebe directamente de la influencia de M.J. Harrison, Moorcock, Thomas M. Dirch y Ballard. Ciertamente, estaba deseoso de averiguarlo.

No obstante, después de leer "Kraken" (La Factoría de Ideas, disponible en FantasyTienda) sólo puedo calificar mi estado como tremendamente frustrado. He leído críticas y reseñas positivísimas sobre esta obra, y no es plato de gusto el suponer una voz discordante… Me considero alguien bastante ecuánime, y con un bagaje más que curioso para poder hacerme cargo de su reseña, pero el ser el pez que nada contracorriente sólo puede implicar tres cosas: o no he llegado a comprender la obra, o hay medios que se han convertido en estómagos agradecidos, o lo que han hecho en esas reseñas ha sido limitarse a hacer un publirreportaje sin leerse el libro. En todo caso, en una reseña hay que procurar dejar de lado en la medida de lo posible los gustos personales, así que vamos a ver qué puede salir de eso.

Como de costumbre, comenzaremos echando un vistazo al libro: 448 páginas, en rústica, formato visible con el título y el autor escrito en tipografía de gran tamaño que guardan un buen contraste con el tono verdoso de la portada sin dejar de estar correctamente integradas en el conjunto. No obstante, debido a las siete partes de las que consta el libro, habría sido conveniente el proporcionar un índice. Habría sido una herramienta útil para avanzar y retroceder en el libro buscando información complementaria o ubicar o recordar algún hecho determinado para hacer más nítida la lectura.

El hojear el libro supone un cierto desaliento: poco margen, letra bastante junta y apariencia un tanto densa. Eso no supone una mala valoración a priori, pero desluce el aspecto de la obra, echando atrás a posibles compradores. Pero vamos a darle al libro los primeros bocados para su valoración.

Comencemos su lectura: Billy Harrow trabaja en el Museo de Ciencias Naturales de Londres como conservador de ejemplares en el edificio Darwin y como guía ocasional. Su obra maestra es la conservación de un calamar gigante, un Architheutis dux, conocido dentro del museo con el “originalísimo” nombre de “Archie”. Este kraken está expuesto en un tanque de más de ocho metros de altura sumergido en una solución conservante especial. Billy se encargó personalmente de este ejemplar, y en su labor de conservación tuvo curiosas sensaciones que lo llevaron a hacer de la conservación de “Archie” una obra maestra.

No obstante, al día siguiente… El calamar gigante ha desaparecido. No hay huellas, ni señales de arrastre, ni indicios de uso de maquinaria pesada. La policía no encuentra ninguna pista que poder seguir para resolver el caso: ¿Quién puede estar tan interesado en robar un ejemplar de calamar gigante? ¿Cómo han podido llevárselo sin dejar ni rastro? Obviamente, no es algo que pueda llevarse en un bolsillo… Pero no hay señales de uso de la infraestructura necesaria…

Pero eso es algo que no pasa desapercibido a la UDFS, una unidad especial de la policía metropolitana contra la delincuencia fundamentalista y sectaria compuesta por los pintorescos oficiales Baron y Collingswood y Patrick Vardy, una suerte de asesor asociado. Baron es un oficial de policía de excéntricas tendencias, Collingswood es una policía de peculiares modales con el aspecto y los modos de una “choni” –en un momento se la describe como una joven indolente con un aspecto similar a Amy Winehouse-, pero con un talento innato para las nuevas tecnologías y unos talentos de lo más curiosos. Y Vardy es un coleccionista de cultos, alguien que ha probado absolutamente todos esos cultos esotéricos que la UDFS investiga.

No puedo estar contento con el resultado final. Insisto en que el libro se hace lento y pesado, y el terminarlo acaba siendo más una cuestión de principios que de buena manipulación de los suspenses.

Paralelamente a ello, consideran a Dane Parnell, un empleado del museo que ha desaparecido misteriosamente también, como principal sospechoso del robo. Ofrecen a Billy el incorporarse como asesor de esta unidad de investigación paranormal de la policía metropolitana, pero rechaza la oferta.

Posteriormente a este intento de reclutamiento y el interrogatorio conveniente visto el trabajo que se traen entre manos, Harrow recibe la instrucción de no hablar con nadie, pero no resiste la tentación de llamar a su amigo Leon, al que le cuenta los pormenores del caso. Craso error.

Dane Parnell, el desaparecido empleado del museo “secuestra” a Billy por su propia seguridad y se lo lleva a un espacio insospechado: un Londres transdimensional habitado por todo tipo de seres mágicos y sobrenaturales que no tienen cabida normal en nuestro mundo. Parece ser que el calamar ha sido trasladado a este extraño lugar, y Parnell es miembro de la Iglesia del Kraken, una especie de soldado juramentado de esa congregación. Y de ahí comprende el significado de un símbolo: una especie de asterisco de diez brazos, siendo dos de ellos más largos y curvados.

Leon es visitado por dos extraños seres: Goss y Subby. Unos extraños homúnculos de habla extraña que acaban con su vida y hacen desaparecer su cuerpo de forma antinatural, dejando “viuda” a su pareja, Marge, que hará gala de una gran tozudez en su empeño de saber qué pasó con su novio.

Este “Londres paralelo” es un recurso recurrente en la obra del autor, que suele trabaja con estas ideas de espacios transdimensionales y “ciudades espejos”, como podemos atestiguar en “La ciudad y la ciudad” o los relatos “Jack” y “Go between”, de la antología “Looking for Jake”. Casi apostaría que esta obra ha sido la preparación de la historia que tenemos entre manos.

Descubriremos, de la mano de Billy y Dane un espacio de lo más curioso: una ciudad paralela en la que encontraremos cultos de los más curiosos: londromantes, que son magos que manipulan la energía de la ciudad para conseguir los más variopintos efectos, magos más convencionales, familiares -en el sentido de compañeros de brujos- huelguistas, cultos religiosos como la Iglesia del Kraken, cuyos sacerdotes son denominados “Theutex”, una especie de hampa sobrenatural liderada por una figura denominada “el tatuaje”… Y un halo de misterio que acompaña a la figura de un mago desaparecido: Grisamentum, cuya desaparición ha dejado este Londres de otra dimensión patas arriba.

Allí descubrirán que la desaparición del calamar es un indicador de que alguien dentro de esta ciudad mágica busca provocar el fin del mundo. Y Billy y Dane habrá de moverse para impedirlo: para ello contarán con la ayuda de una galería de tremendamente pintorescos personajes, tales como Wati, un ushabti –pequeña estatua dejada en la tumba de un difunto del antiguo Egipto cuyos espíritus trabajarían para el finado en su otra vida- sindicalista; Simon, un mago trekkie; un camaleón humano llamado Jason, Saira, una líder dentro del colectivo de londromantes, Paul, es soporte donde cierto siniestro tatuaje está grabado… Una “parada de los monstruos” compuesta de múltiples secundarios que salen y entran de la trama continuamente.

Debo reconocer que, efectivamente, el planteamiento de la trama es original, y que la idea es muy buena. Bueno… dentro de lo original, observamos elementos que hemos visto ya en series de televisión como "Fringe" o "Expediente X", así como apreciamos elementos más propios de cómics como "Hellblazer", del que ha escrito algunos guiones. Todos esos reconocibles elementos son apreciables dentro de esta obra clasificable como dentro del género que se ha venido a llamar como “Fantasía Urbana”.

China Mieville

Sin embargo, su lectura no ha supuesto una grata experiencia para mí: su lectura no es fluida, es un libro lento, denso y farragoso. La trama salta de un punto a otro de manera un tanto confusa. De hecho, hay momentos en los que el lector no aprecia si la acción transcurre en el Londres auténtico, o en su reflejo sobrenatural; y los personajes saltan entre dimensiones con una facilidad pasmosa, difícil de creer.

Por lo demás, hay secundarios que surgen en la trama como setas en el bosque, sin una apropiada presentación y, en ocasiones, mediante recursos muy próximos al Deus ex machina, suponiendo una feliz idea que guía a los protagonistas a lo largo de la trama. La aparición de los “mnemophylax” –ángeles de la memoria-, o el pub The old queen son ejemplos de ello.

El libro tampoco deja clara la solución a muchos interrogantes: ¿Qué es exactamente la agente Collingwood? ¿Una maga policía? ¿La descendiente de una bruja? ¿Cómo es posible que alguien como Marge entre en contacto con ese mundo transdimensional con tanta facilidad? ¿Por qué el resto de “mortales” no pueden ser capaces de hacer lo mismo? ¿Cómo es posible que la alternativa de la “embajada del mar” no se le ocurriese a ningún contendiente? ¿Qué demontres son Goss y Subby? ¿Magos caóticos? ¿Homúnculos? ¿Familiares venidos a más? ¿Por qué Vardy hace lo que hace? ¿Cuáles son las razones reales de buscar el apocalipsis? ¿Por qué la policía no actúa contra ese hampa sobrenatural? ¿Quién es “el tatuaje” y para qué escogió su forma? ¿Cuáles eran las motivaciones de Grisamentum? ¿Qué congregaciones forman cada bando? Y, sobre todo… ¿Qué papel juega el calamar exactamente? La trama queda un poco suelta, sin cerrar completamente.

Con respecto a la edición… Tampoco he quedado muy satisfecho: se observan algunas pequeñas erratas sin demasiada importancia (se le han debido escapar al corrector), y en ocasiones podemos llegar a dudar si la incorrección observada es realmente una errata o una falta, o si forma parte de las características de los personajes. Sí, el libro está plagado de coloquialismos y expresiones urbanas y extrañas que no siempre resultan justificables pese al perfil de los personajes, suponiendo el ejemplo más claro un “ola que ase” que es observable en la página 185: de acuerdo, lo dice una persona de modales barriobajeros que es una especie de gurú tecnológico adicta a las redes y al entorno virtual, pero… ¿No podría haberse escogido otra expresión? También son observables algunas incongruencias de género y número.

Ignoro el porqué de estos feos recursos, y no quiero apuntar a la labor del corrector ni de la traductora, Beatriz Ruiz Jara, de valía probada a través de más de una decena de títulos, pero quizás, teniendo el original en su lengua podríamos apreciar qué es lo que haya pasado, o si quizás hubiese sido más apropiado el contar con otros recursos. Probablemente se haya optado por el economizar páginas o, incluso, dentro de la adaptación de los modismos se podría haber optado por otras opciones… No lo sé.

Lo que sí sé es que no ha sido un libro agradable de leer… Y os aseguro que me he encomendado al kraken, a los cristianos budistas, al espíritu de Londres… Y hasta a la Virgen de la Candelaria, pero no soy capaz de ver eso que han visto los defensores de esta obra. No ha resultado de mi gusto y, desde luego, no justifico su relación calidad-precio. Insisto: quizás no he entendido el libro, pero si he sido capaz de comprender la mitología subyacente y, más o menos, la trama… No creo que mi capacidad cognitiva esté tocada.

En fin, sé que este autor tiene su público, y que el género de “fantasía urbana” tiene sus incondicionales, lo que me hace ser consciente de que este título se venderá bien y contribuirá al éxito del autor. Como comenté en un principio, la idea me parece buena, y la trama novedosa. Pero no puedo estar contento con el resultado final. Insisto en que el libro se hace lento y pesado, y el terminarlo acaba siendo más una cuestión de principios que de buena manipulación de los suspenses.

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