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       Artículo de literatura

Tigana, de Guy Gavriel Kay


Alejandro Serrano   13/05/2010
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     Esta novela podría ser considerada como una de las obras cumbre de la fantasía moderna, no sólo por sus virtudes como historia, sino por la habilidad narrativa de Guy Gavriel Kay.
Portada de Tigana, de Guy Gavriel KayEl canadiense Guy Gavriel Kay no es demasiado conocido en nuestro país. A muchos su nombre les suena como un eco, pero la mayoría no podría mencionar más de tres obras salidas de su mano. Posee un estilo preciosista, y a la vez concreto, que hace memorables sus frases, cuando es necesario, y una tremenda habilidad para transmitir y elevar la categoría de verdad universal cosas que la sabiduría popular ha transmitido para bien y para mal durante siglos.

Su bibliografía no es demasiado extensa pero sí remarcable, nueve novelas y un libro de poemas. Es autor de la saga El tapiz de Fionnavar ("El árbol del verano", "Fuego errante" y "Sendero de tinieblas"), de Los mosaicos de Sarantium ("Los mosaicos de Sarantium" y "Reino de luz y tinieblas"), y las novelas independientes "Tigana", "A Song for Arbonne", "Los leones de Al-Rassan", "La última luz del sol" e "Ysabel", esta última Premio Mundial de Fantasía, próximamente en el catálogo de La Factoría de Ideas. Guy Gavriel Kay utiliza frecuentes recursos históricos en la elaboración de sus novelas, y no resulta extraño encontrar elementos auténticos en sus ficciones. Aparte de su producción literaria como autor, traducida a múltiples lenguas, ha sido guionista y productor de radio y colaboró con Christopher Tolkien en la publicación de "El Silmarillion", redactado a partir de escritos, notas y cartas del propio J.R.R. Tolkien.

Alejado de todo prejuicio previo y más cercano a la sinceridad y al humor que a la épica clásica, Kay disecciona estos complejos conceptos a través de unos personajes atrayentes, carismáticos, valientes, pero a la vez humanos y sensibles al dolor, falibles y multifacéticos. En definitiva, realistas.

"Tigana", la novela que nos ocupa, fue publicada recientemente por La Factoría de Ideas (disponible en FantasyTienda), tras permanecer descatalogada durante años en España, y constituye la prueba palmaria de su talento. Tras una portada atroz, todo hay que decirlo, se esconde una historia autoconclusiva cuyos ingredientes no difieren demasiado de otras recetas del género fantástico, dentro del cual parece que quepan cada vez menos sorpresas. Con frecuencia, los argumentos se alargan artificialmente, y lo que debería haber sido un solo tomo, muta de repente a una saga de dos, tres o más libros, que termina exasperando al lector. No ocurre así con "Tigana", Guy Gavriel Kay sabe en todo momento a donde quiere llegar y no toma desvíos, dirige la atención del lector sin permitirle desasirse de su abrazo.

La acción se sitúa en la Península de la Palma, territorio dividido originariamente en varios reinos y en disputa por dos tiranos, Brandin, Rey de Ygrath, y Alberico, un general del Imperio de Barbadior con aspiraciones. El territorio de la Palma, dividido en varias regiones, Certando, Asoli, Chiara, Senzio, Corte, Astibar, Ferraut, Tigana y Tregea, fue invadido por estos dos señores y hechiceros, no sin resistencia, pero de forma inmisericorde.

La historia se centra en un grupo de valientes tiganeses en su mayoría, que intentan liberar a la Península de la Palma del yugo de Brandin y Alberico. Precisamente Tigana fue la región que más sufrió con la guerra. Orgullosos y poderosos, los tiganeses plantaron cara a Brandin más que ningún otro reino, e incluso consiguieron arrebatarle aquello que era más querido para él, su hijo menor Stevan, en la última batalla ganada por el Príncipe Valentín de Tigana: la del río Deisa. Tras arrasar a la última resistencia, Brandin planeó una feroz represalia: usó su magia para borrar de las mentes de los habitantes de la Palma a Tigana y a su nombre. De entonces en adelante, sólo los nativos de esta zona, rebautizada como Corte la Baja, podrían oír su nombre y recordar su historia, pero nadie más. La tierra será esquilmada y sus habitantes maltratados y vilipendiados, hasta que la muerte se los lleve y no quede nadie en la Palma que recuerde a la orgullosa Tigana.

Guy Gavriel KayComo última resistencia, varios tiganeses se unen para terminar con la amenaza de Brandin y Alberico, haciendo uso de todas las estrategias posibles para terminar con ambos. Pero esta trama es tan sólo una excusa usada por Guy Gavriel Kay para hablarnos en "Tigana" de lo que significan la guerra, el valor, la moralidad y el poder. Alejado de todo prejuicio previo y más cercano a la sinceridad y al humor que a la épica clásica, Kay disecciona estos complejos conceptos a través de unos personajes atrayentes, carismáticos, valientes, pero a la vez humanos y sensibles al dolor, falibles y multifacéticos. En definitiva, realistas.

A pesar de su extensión -500 páginas- y su diminuta letra, "Tigana" se disfruta desde el principio hasta el final, sin que la densidad de la lectura o los conceptos que se desgranan nos abrume en ningún momento. Sin altibajos y con una trama bien urdida y finalizada, esta novela podría ser considerada como una de las obras cumbre de la fantasía moderna, no sólo por sus virtudes como historia, sino por la habilidad narrativa de Guy Gavriel Kay.

Como decíamos, los personajes son el punto fuerte de esta novela, todos ellos con un transfondo y un carácter detrás, bien contado y trazado. Sólo uno de ellos es arquetípico y todos resisten un escrutinio realista, pero algunos merecen ser destacados. De entre estos, Brandin ocupa sin lugar a dudas el primer lugar. Un tirano contra el que luchan los personajes de una novela suele ser maléfico sin ambages, identificado por el lector sin lugar a dudas como el enemigo a batir, y estar el más alejado de su empatía. Pues no, Guy Gavriel Kay nos obliga a conocer el origen de su dolor y comportamiento, a asistir a sus momentos de flaqueza, de duda, de compasión por aquellos que le arrebataron a su hijo. Nos cuenta parte de su historia y cómo ha llegado a ser lo que es.

Todo lo contrario que su inmediato rival por el poder, Alberico, que se nos presenta como un personaje monolítico, con pocas motivaciones y sagacidad en la mayoría de ocasiones, una amenaza pero menor de la que representa Brandin. Quizás el autor no quiso dotar a este personaje de mayor profundidad, para no robar protagonismo a otra de las figuras principales del relato: Alessan, líder de los insurgentes, y del que prefiero no decir demasiado para no romper la magia que debe sentir el lector al acercarse a una maravilla como "Tigana", pero realmente es uno de los peores "malos" que he visto en mucho tiempo...

A través de varios personajes, como los mencionados Brandin, Alberico, Alessan, y otros como Dianora, Devin, Baerd, Erlein, Sandre,... Guy Gavriel Kay nos transmite una historia de honor, valor, amor, sensualidad, pérdida y compasión, situada en un mundo inventado pero al mismo tiempo cercano, en el que la mayoría de nombres, incluida su ortografía y fonética, están inspirados en el italiano (o directamente extraídos de él) y que en realidad podría estar enclavada en nuestro mundo, con la salvedad de la magia, por supuesto, omnipresente en toda la novela. Los diálogos, a veces memorables y otras soeces como conversaciones etílicas de taberna, son magníficos, y contribuyen a transmitirnos una sensación de realidad que pocas veces he visto en una historia fantástica, tal vez porque no pretende serlo. Hay muy poco de relleno en esta obra, algo que es de agradecer.

La traducción, según La Factoría de Ideas, corresponde a la hecha por Teófilo de Lozoya para Timun mas, revisada para esta edición de febrero de 2010, y que casa muy bien con la calidad de la novela, excelente y sin apenas tacha.


Un hombre ve a la riselka: su vida ha de cambiar.
Dos hombres ven a la riselka: uno debe morir.
Tres hombres ven a la riselka: la vida de uno cambia, la de otro acaba, bendito es el tercero.
Una mujer ve a la riselka: claro está su destino.
Dos mujeres ven a la riselka: una parirá un hijo.
Tres mujeres ven a la riselka: claro está el destino de una, otra parirá un hijo, bendita es la tercera.

"Tigana", de Guy Gavriel Kay


“Todo lo que amas, sin tardanza has de dejar; y es esta la primera flecha que el arco del destierro lanza. Tú probarás cuán amargo es el pan de otros, y cuán duro es el arte de subir y bajar por su escalera.”


"Paraíso", Dante.

"¿Qué puede recordar una llama? Si recuerda un poco menos de lo necesario, se apaga. Si recuerda un poco más de lo necesario, se apaga. ¡Si pudiera enseñarnos, cuando arde, a recordar con precisión!"

El marinero Stratis define al hombre, Yorgos Seferis.

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