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       Artículo de literatura

Fantasymundo entrevista a José María Faraldo, traductor


 Historia
Joaquín Torán   24/01/2010
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     José María Faraldo, traductor habitual de Sapkowski en Alamut y Bibliópolis, conversa con nosotros sobre el mundo editorial, sobre la educación y la Historia.
José María Faraldo, durante la entrevista con FantasymundoJosé María Faraldo no necesita presentación: es el traductor de los libros de Andrzej Sapkowski. En circunstancias normales, su labor pasaría desapercibida, engullida por el estilo del autor de turno. Pero las circunstancias que rodean a uno de los mejores escritores de fantasía de la actualidad son excepcionales, de tal suerte que, gracias a Faraldo, podemos disfrutar de una traducción de su obra a la altura del original.

En la presente y muy extensa entrevista, Faraldo va a revelarse como un conversador nato, un tipo inquieto y comprometido que tan pronto es capaz de rememorar sus viejas lecturas de infancia como de lanzarse al ruedo del juicio político. Dado que sus apariciones públicas son muy escasas, ésta es una buena ocasión para conocer al hombre que se oculta tras el éxito de Andrzej Sapkowski en España.

Fantasymundo: Ante todo, querría empezar esta entrevista agradeciéndote tu enorme e impagable trabajo de traducción de la obra de Andrzej Sapkowki. Gracias a ti, los lectores españoles podemos disfrutarle en todo su esplendor, algo de lo que no pueden presumir los lectores ingleses o alemanes. Dime, ¿cómo es posible que industrias literarias tan grandes y desarrolladas, como la inglesa o la alemana, por ejemplo, traduzcan tan mal a Sapkowski?

José María Faraldo: Bueno, tan mal… Todo es relativo. Es verdad que de la traducción inglesa, por ejemplo, Sapkowski se ha quejado mucho. Debo decir que yo no la he leído, así que no sé qué tal está. El caso de esta traducción es particularmente dramático, y demuestra que los anglosajones están poco acostumbrados a traducir, porque se tomó una mala decisión al elegir como traductora a una mujer de origen polaco que llevaba viviendo mucho tiempo en Inglaterra, dando por sentado que es igual de fácil traducir a otra lengua distinta de la tuya propia. Influyó mucho, también, la visión que la editorial tenía sobre la manera en que pretendía sacar los libros de Sapkowski: sabiendo que estaban ante una saga que iba a tener un cierto éxito, se limitaron a hacerla traducir, y eso es todo. Creo que aquí reside la principal diferencia con nosotros [Bibliópolis y Alamut], puesto que ya desde “El último deseo” nos propusimos hacer un tipo de literatura distinta, en la que se cuidase mucho la traducción. Andrzej es un literato de primera, por lo que la traducción de sus libros debe trabajarse bastante.

"Nosotros trabajamos desde el principio con Sapkowski con el objetivo fundamental de que los lectores españoles experimentasen las mismas sensaciones que habían sentido en su momento los lectores polacos".

El caso de la traducción al alemán es distinto. Los derechos sobre Sapkowski los tenía inicialmente Heyne, una editorial que publica libros baratos. En su nómina de traductores figura Erik Simon, un famoso escritor de Ciencia Ficción que dirigió una colección especializada en la RDA, y que ha traducido muy bien del ruso a los hermanos Strugastky, pero al que se le nota que el polaco no es su fuerte. Su traducción de los dos primeros libros es correcta, pero un tanto incomprensible. El problema es que luego ha seguido traduciendo la saga, incluso cuando Sapkowski se ha pasado a DTV, la otra editorial de “libros populares”, de gran tirada y muy comprados. En esa editorial, la trilogía de las Guerras Husitas ha sido traducida espléndidamente por Barbara Samborska, una traductora muy inteligente que ha conseguido dejar a Sapkowski a la altura que se merece. No sé cómo está ahora la traducción, quizás Simon ha terminado por cogerle el truco, y puede que haya aprendido de Samborska, pero desde luego los dos primeros libros de la serie, que son los que yo he leído, estaban bastante lejos de ser “Sapkowski en alemán”. Creo que nosotros sí que hemos conseguido hacer “Sapkowski en castellano”.

Fantasymundo: O sea, que para traducir a Sapkowski no basta con ser literal, hay que entenderle principalmente.

José María Faraldo: Nosotros trabajamos desde el principio con Sapkowski con el objetivo fundamental de que los lectores españoles experimentasen las mismas sensaciones que habían sentido en su momento los lectores polacos. Había que conseguir reproducir el efecto sorpresa de esa fantasía con una enorme carga literaria y divertida que escribe Andrzej, algo que no era nada fácil y que exigía bastante trabajo.

Fantasymundo: ¿Cómo está traducido Sapkowski en otros países?

José María Faraldo: En los países eslavos muy bien, porque tienen un idioma muy parecido al polaco. El traductor ruso, que se murió hace poco (no sé quién traducirá ahora los demás libros), era el típico ruso cabezón que traducía como él creía que tenía que ser, y daba igual lo que le dijeran, pero lo hizo muy bien. Para darte una idea de cómo trabajaba, te diré que hay una página en Internet, hecha por fans, que se dedica a recoger todos los fallos que cometió; si los imprimes, lo mismo te salen treinta páginas. Bien, yo no creo que todos sean errores, sino que él quiso hacerlo así para hacer un poco lo mismo que hice yo: interpretar a Sapkowski para que los rusos pudieran aceptarlo. Tanto lo consiguió que ahora Sapkowski está considerado, en Rusia, como un autor nacional.

Y en la República Checa el traductor, también recientemente fallecido, era muy bueno y muy majo. La traducción al checo era la que más le gustaba a Sapkowski, aunque es verdad que plantea menos problemas, por su afinidad con el polaco, que otros idiomas.

Fantasymundo: ¿Qué es para ti traducir?

José María Faraldo: (Medita la respuesta) Es un mundo interesante, el de la traducción. Llevo muchos años traduciendo, por varias razones, muchas casuales, sobre todo Historia. Empecé traduciendo del inglés a Charles Tilly; a Kropotkin del ruso para el CSIC [Centro Superior de Investigaciones Científicas] y documentos que luego utilizó Antonio Elorza para su proyecto del Komitern. Cuando empecé con la traducción literaria, por el interés que me despertaba la nueva literatura polaca, que consideraba atractiva para el lector español (ahí fue donde propuse a Sapkowski y a Olga Tokarczuk, a la que finalmente no traduje), me di cuenta de que traducir era lo que llevaba haciendo en mi carrera profesional todo el tiempo, sólo que a distintos niveles. Yo soy historiador de profesión, y como historiador soy poco ortodoxo; mi visión de la profesión es la de alguien que traduce el mundo del pasado para que lo pueda comprender el mundo del presente. De hecho, algunas de las cosas que he escrito son muy experimentales y pretenden introducir al lector dentro de ese mundo, para que comprenda cómo funcionaba. Me di cuenta de que traducir era básicamente lo que he hecho con Sapkoswski: intentar meter al lector en ese mundo por medios que no son siempre ortodoxos. De hecho, estoy seguro de que un filólogo no le traduciría como yo lo he hecho.

Fantasymundo: Hablando de filólogos, creo que vas a colaborar con uno, Fernando Otero Macías, en la traducción de los siguientes libros de las Guerras Husitas. ¿En qué va a consistir la traducción de cada uno, qué va a haber de Faraldo, qué de Otero Macías?

José María Faraldo: Fernando no es sólo un filólogo, es también uno de los mejores poetas que conozco y un escritor muy bueno, dotado de un estilo literario estupendo. Si te digo la verdad, no sé cómo va a funcionar. Es más, voy a darte una pequeña pista, aunque no sé si debiera hacerlo: la segunda parte de “La dama del lago” va a ser principalmente obra suya. En la primera ya ha colaborado, junto con otro amigo mío filólogo eslavista. La verdad es que creo que va a ser responsable de todo, porque yo voy a intentar quedarme atrás, dado que la única razón por la que “La dama del lago” ha salido tan tarde es por mis muchísimas obligaciones, por mi ingente trabajo, que me impedían cumplir adecuadamente con los plazos.

"No puedo comprometerme a que pase lo mismo que ha pasado con “La dama del lago” con la trilogía de los husitas, porque la gente no se lo merece, ni puedo permitir que una editorial, que siempre se ha distinguido por intentar dar una calidad a sus productos, tenga mala fama y pierda dinero".

Por esa misma razón, como ya dije en aquella famosa carta que yo llamo “la autocrítica del Comité Central”, se retrasó la traducción. El editor quería contar con ella, y yo no podía llegar, de forma que el libro ha tardado tanto por mi culpa. Así que tomé una decisión, determinante para la división en dos tomos de “La dama del lago”: los lectores ya no podían seguir esperando más, por lo que saqué la traducción del primer volumen con distintas ayudas, y confié más en Fernando para el segundo, que, estoy seguro, traducirá estupendamente. Ahora, yo estaré supervisando el resultando, para que el estilo sea homogéneo, como es normal.

Y sobre los restantes libros de las Guerras Husitas, si queremos sacarlos en un tiempo razonable, no me puedo comprometer: lo hemos hablado los dos, y hemos llegado a un entendimiento. Los próximos libros van a tener más de Fernando que de mí.

Fantasymundo: ¿Significa eso que tiras la toalla, por ahora, como traductor?

José María Faraldo: La expresión no es exactamente “tirar la toalla”. Simplemente, no puedo comprometerme a que pase lo mismo que ha pasado con “La dama del lago” con la trilogía de los husitas, porque la gente no se lo merece. Hay muchos lectores a los que les debemos todo, y no sólo porque han comprado la saga, sino también porque nos han apoyado todo el tiempo. Y eso no puedo permitirlo. Como tampoco puedo permitir que una editorial, que siempre se ha distinguido por intentar dar una calidad a sus productos, tenga mala fama y pierda dinero. He leído cosas increíbles en Internet, como que se retrasaba “La dama del lago” para intentar sacar más dinero a la gente. ¡Pero si es lo contrario! ¡Cuánto más tiempo pasa, más dinero pierde la editorial! Tal y como está el mercado editorial en los últimos tres o cuatro años, es una verdadera estupidez no sacar un libro tan rentable como “La dama del lago”.

Fantasymundo: Acabas de reconocer que has leído comentarios en la red. Como bien sabrás, esa “autocrítica del Comité Central”, como la has llamado, generó mucha controversia y fue incomprendida, desde el momento en que no se entendió cómo era posible que un traductor pudiese tener un “bloqueo creativo”. Se llegó a decir que dichos bloqueos son más propios de “creadores” que de “traductores”. ¿Y sin embargo, os bloqueáis?

Joaquín Torán junto a José María Faraldo en la entrevista con Fantasymundo

José María Faraldo: Por supuesto. Andrzej ha dicho muchas veces que un traductor es un creador también. Quien haya dicho eso que comentas lo único que demuestra es que no tiene ni idea de nada, y mucho menos de escribir.

Traducir es un trabajo muy duro, sobre todo si te pones con un escritor tan complicado y complejo como Sapkowski, que vuelve el trabajo todavía más duro. Con “La dama del lago” tuve la sensación de que no podía llegar hasta el final y me hizo dejarlo durante un tiempo. Funcionó porque eso me hizo de nuevo entrar en el personaje de Geralt, al que no podía ni ver, te lo aseguro. Pero lo superé, y ahora estoy muy contento de la parte que se ha publicado de “La dama del lago”.

Ésa es otra, “La dama del lago” se ha partido en dos tomos como se podría haber partido cualquier otro de los libros de la saga, porque, y eso lo hemos hablado muchas veces con Andrzej, la saga de Geralt no es una trilogía o una pentalogía: es una sola novela. Se podía haber publicado perfectamente en un solo tomo, desde el principio hasta el final. Se publicó en varios tomos [en Polonia] no por necesidad comercial, sino porque se iba publicando al ritmo en que se escribía. La saga en sí, que no son los dos primeros libros de cuentos, puede considerarse una única novela.

Partir “La dama del lago” fue algo que nos sugirió el propio Sapkowski hace años, si se daba el caso de que yo no podía llegar a terminarla dentro de los plazos marcados. Además, nos indicó que tenía un punto idóneo donde cortarse, que no nos quiso decir, y que, curiosamente, encontré, gracias a mi conocimiento de la estructura de sus novelas. Y no lo digo por “echarme el pisto” sino por todo el tiempo que les he dedicado. Quizás Luis [García Prado, editor de Bibliópolis y Alamut] se las conozca igual de bien, porque se las ha leído muchas veces. Así que encontramos el punto en el que podía cerrarse con un perfecto “cliffhanger” [suspensión de la narración en un punto álgido de la trama]. Ya lo veréis.

Fantasymundo: Entonces, ¿la partición de “La dama del lago” se produce a propuesta tuya y es aceptada a regañadientes por el editor?

José María Faraldo: No, en verdad es un poco al revés. El editor y yo estuvimos hablando de los plazos, y yo le dije que en tal fecha iba a tener tanto traducido. Él me preguntó por la viabilidad de publicar la novela en dos partes y yo le respondí que no me parecía una buena solución, dado que todos están esperando un solo tomo, pero que no era la peor, porque así conseguimos publicar algo para que los lectores tengan qué leer por Navidades, y luego, en la primera mitad del año que viene se publica la segunda parte y queda completa “La dama del lago”. De esta manera, los lectores van a tener que esperar menos.

He leído por ahí que esta solución era una estratagema para ganar más dinero. ¡Eso es absurdo! “La dama del lago” completa costaría prácticamente lo mismo que su versión fragmentada, euro por encima, euro por abajo, pero no se va a vender más. Se van a vender igual. Y eso lo tenemos clarísimo.

Fantasymundo: Otra realidad incontestable, que te he oído decir y que me has comentado, es que “La dama del lago” es lo mejor que has leído dentro de la fantasía en mucho tiempo. ¿Por qué? ¿Qué se va a encontrar el lector en esta novela?

"Actualmente, existen figuras como la de Sapkowski, uno de los culpables –junto con Lem- del estatus de que gozan la fantasía y la ciencia ficción en Polonia. Si en España hubiéramos tenido a alguien así durante los setenta y ochenta, nuestra literatura fantástica sería muy distinta a como es ahora. Estoy seguro".

José María Faraldo: Pues con la sublimación de toda la fantasía. Es una absoluta reelaboración de los mitos clásicos fantásticos, incluyendo los medievales, mezclada con esa revisión tan heterodoxa que caracteriza la obra de Andrzej. Es verdaderamente increíble, y espero que la gente lo sepa ver, porque además hay en ella muchas cosas que no se aprecian ni a primera ni a segunda vista; hay que leerla varias veces, junto con el resto de la saga, para descubrir su riqueza. Al intentar traducirla, igual se han perdido muchas cosas, pero no me cabe duda de que si se lee con cuidado, o con un cierto conocimiento del contexto o de la literatura, el lector va a quedar fascinado. Y no me refiero sólo a las pequeñas bromitas o cameos, que conste.

Fantasymundo: Según he comprobado, la literatura de género en la Europa Oriental está muy en boga y es muy predominante. ¿Qué tal la ves, en tu calidad de crítico-articulista y aficionado?

José María Faraldo: En Polonia, la literatura fantástica es increíble. Vas al equivalente a la Fnac en Varsovia y te topas con estantes llenos de centenares de libros sólo de polacos. Tienes a Sapkowski, que cuenta con un armario entero para él solo; a Feliks W. Kres [autor de la saga “El códice absoluto”, de la que se ha publicado en castellano su primer volumen, “La frontera del Norte”, Bibliópolis Fantástica, número 38]; a Thomas Gilovich… Tienes a auténticos superventas, que se cuentan entre los más vendidos de Europa, que sin embargo no son muy allá, conviviendo con otros autores muy buenos, en la agenda de Alamut, pero que, por secreto profesional, no voy a comentarte cuáles son (risilla traviesa). Polonia es un caso excepcional. Casi como Rusia, país dotado de una literatura fantástica propia muy rica y amplia.

Creo que precisamente estos dos países son los dos principales de la Europa del Este en lo que atañe al género.

Fantasymundo: ¿La cantidad y la calidad de los autores y de la literatura de género depende del acervo de cada país?

José María Faraldo: No sé muy bien a qué se debe. Supongo que tiene que ver con el hecho de que, durante las dictaduras comunistas en estos países, se utilizó la literatura fantástica como una forma de hablar de otros temas que no se podían tratar en otro tipo de literatura. En España pasó algo parecido durante los setenta, con el pequeño boom del fantástico, en el que algunos autores, caso por ejemplo de José Luis Garci, utilizaron la fantasía y el surrealismo para criticar, hasta un cierto punto, lo que pasaba. Para posicionarse ideológicamente.

En la Unión Soviética, la crítica velada fue muy bien utilizada por los hermanos Strugatsky; mientras que en Polonia, ese práctica fue seguida por Janusz Zajdel, el escritor que ha legado su nombre al mayor premio de literatura fantástica en Polonia, ganado por Sapkowski en numerosas ocasiones. Zajdel escribió muchas anti-utopías en los setenta, sobre todo, que hablaban en realidad del propio sistema y que eran, en verdad, literatura política. Lem hizo exactamente lo mismo.

"El buen traductor tiene que tener las condiciones adecuadas. Además de Sapkowski, traduje para Bibliópolis a Andreas Eschbach, pero no es lo mismo, porque no te permite ese nivel de complejidad. Además tiene necesariamente que haber una editorial que te deje hacer y también unas dosis de suerte".

Precisamente, las literaturas en Chequia, o Rumanía, abordaron el género con un enfoque similar, pero sin contar con personalidades como Lem, es decir, con escritores consagrados y de un gran estilo que arrastraban a una gran masa de lectores, deseosos de disfrutar de crítica política y buena literatura.

Actualmente, existen figuras como la de Sapkowski, uno de los culpables –junto con Lem- del estatus de que gozan la fantasía y la ciencia ficción en Polonia. Si en España hubiéramos tenido a alguien así durante los setenta y ochenta, nuestra literatura fantástica sería muy distinta a como es ahora. Estoy seguro.

Fantasymundo: ¿Tú crees que realmente la literatura fantástica hubiese encontrado “abono” en España?

José María Faraldo: No tenía más “abono” allí. Ten en cuenta que eran sociedades y literaturas muy realistas. De modo que, ¿por qué no aquí? Simplemente, faltó una personalidad con carácter, una casualidad histórica, por así decirlo. Un autor que además supiese interpretar las demandas de un público necesitado.

Fantasymundo: Acabas de hablar de personalidades; eres uno de los pocos ejemplos que conozco de traductor estrella, junto a, quizás, Ramón Sánchez Lizarralde, el responsable de verter al español la obra de Ismaíl Kadaré, o a Mauro Armiño, de ésos que se asocian con una obra al mismo nivel que su autor. ¿Para que un traductor triunfe tiene que tener el don de la oportunidad? ¿Es cuestión de suerte?

José María Faraldo: El buen traductor tiene que tener las condiciones adecuadas. Fíjate, yo además de Sapkowski, traduje para Bibliópolis a Andreas Eschbach (“Los tejedores de cabellos”), pero no es lo mismo, porque no te permite ese nivel de complejidad, a pesar de que su primer libro sí que requirió un cierto trabajo. No así el segundo, que tenía la estructura de un best-seller y no te permitía grandes florituras. Además de estas condiciones, tiene necesariamente que haber una editorial que te deje hacer y también unas dosis de suerte, qué duda cabe.

Ahora que hablas de los traductores asociados con la obra, siempre asociaré a Lovecraft con Francisco Torres Oliver. En mi opinión, sus traducciones me parecen literariamente superiores a la obra de Lovecraft, y son la razón del enorme éxito que tuvo este autor en España. Torres Oliver consiguió depurar el estilo de Lovecraft, quitándole toda la retórica que tenía, sin traicionarlo del todo, como sí pasaba con ediciones de otras editoriales que no eran Alianza (donde publicaba Torres Oliver). Logró “vender” a Lovecraft.

Fantasymundo: ¿Crees que la traducción en España ha mejorado respecto de los años setenta, en los que se traducía como se podía?

José María Faraldo: Sí, claro, por supuesto que ha mejorado. Ya no se hacen esas estupideces que se hacían entonces de traducir autores, por ejemplo eslavos, del francés o del inglés, como pasó con las primeras ediciones del “Doctor Zhivago” de Pasternak, sacadas directamente del francés.

Fantasymundo: ¿Las traducciones son ahora mejores porque ha mejorado la consideración de ciertos géneros?



José María Faraldo: No sé qué decirte. Los traductores de fantasía y ciencia ficción de los años setenta eran amateurs, aficionados con mucha pasión que hacían lo que podían. Imagino que no se podía hacer otra cosa en esa época. Domingo Santos, que tan criticado es ahora, hacía traducciones honradas, que nos marcaron mucho a todos los que leíamos fantasía y ciencia ficción. No eran de Premio Nacional de Traducción, pero cumplían su papel.

José María Faraldo en la entrevista con Fantasymundo

Pero sí, pienso que ha mejorado el nivel, entre otras cosas porque ha mejorado la población en España. Hoy en día, es verdad que hay gente que ha ido a la Universidad, estudiado Traducción y que se ha movido por países. Me gustaría puntualizar que no siempre los mejores traducen las cosas mejores, porque muchas veces las editoriales tienen a mano su cupo de traductores, que a veces son amigos suyos, a los que encargan las traducciones. Encontrar, hace unos años, a alguien que tradujera del polaco era una aventura; hoy no es tan difícil, a pesar de que muchas de las grandes editoriales siguen confiando en polacos, o más bien en polacas, para hacer ese trabajo, lo cual es más bien peligroso. Pero bueno, hay un nivel ya.

Fantasymundo: Eso que dices de las mujeres es cierto. Recuerdo el gran trabajo que ha hecho Agata Orzeszek con Kapuscinski. Pero, ¿y los demás? ¿Qué tal está llegándonos la literatura polaca?

José María Faraldo: De Szymborska y Milosz, dos de los Premios Nobel polacos [en 1996 y 1980, respectivamente] está todo traducido. Pero pasa una cosa: son poetas. Y a los poetas polacos se les ha recibido siempre muy bien aquí, por la enorme consideración de la que goza, desde hace muchísimos años, la poesía polaca en España. A Sienkiewicz [el tercer Nobel polaco, autor de “Quo Vadis?”] se le tradujo antes, incluso desde el polaco, dada su importancia como estándar de la literatura juvenil.

Y sobre el estado en que nos llega la literatura polaca a España, te puedo decir que está mejorando, aunque le queda aún un trecho, porque tiene cosas muy buenas que no podemos encontrar traducidas. Pero se hace lo que se puede: por ejemplo, se acaba de publicar una novela muy interesante, titulada “El siglo”, de Alexander Wat, que ha sido muy bien traducida por una pareja, ella española y él polaco.

Ten en cuenta que en los últimos años, el gobierno de Polonia ha hecho una inversión muy grande para subvencionar traducciones o para pagar directamente los derechos de los libros. Por lo tanto, ya hay una serie de traductores con una experiencia consolidada, que saben hacer las cosas y que tienen ganas, que llevan sus propuestas a las editoriales y que logran que se vayan publicando. Pero bueno, esto es como todo, depende de las editoriales, los intereses…

Fantasymundo: ¿Por qué te empiezas a interesar por los países de la antigua Europa Oriental? ¿Cuál es el detonante?

José María Faraldo: La explicación es bastante sencilla: por la perestroika. Por aquella época (apasionante, pues supuso un boom de la literatura rusa), yo estaba estudiando, y me interesó mucho. De hecho, mi tesis trata sobre la Unión Soviética.

Debo de confesarte que a mí lo que me gustaba era la literatura rusa; me gustaba tanto que empecé a estudiar ruso para poder leerla en su idioma original. Si me lo permites, contaré una anécdota, que suena siempre un poco a chiste pero que es así: por aquel entonces, yo estaba obsesionado con Vladimir Nabokov. Me había leído todo lo que había hecho en inglés, pero nada de lo que tenía en ruso y que él mismo tradujo al inglés. Así que empecé a estudiar ruso para poder leer a Nabokov en ruso. La realidad es que nunca lo he hecho después, y no sé bien por qué (risas).

Luego pasé a interesarme por Polonia porque comencé a dar clases en una universidad polaco- alemana, y entonces me diversifiqué, y leí literatura checa, aunque Capek ya había llegado a España. Si recordáis, Acervo ya trajo antologías de literatura rusa, o de novelas de anticipación, en la que siempre se incluía algún cuento checo. Uno de los que recuerdo con más cariño, y que compré luego originalmente en checo, Josef Nesvadba, lo leí precisamente en Acervo.

Supongo que este interés es fruto de la casualidad, como todo.

Fantasymundo: Me estás dejando abrumado. ¿Puedo preguntarte cuántos idiomas hablas?

José María Faraldo: Hombre, bien, bien, ni siquiera el castellano. Pero podría traducir sin ningún problema del ruso, del polaco, del alemán y del inglés.

Fantasymundo: Vayamos a temas más mundanos. En una entrevista que mantuve con Luis García Prado, me confesó que conoció a Sapkowski gracias a ti. ¿Podemos oír tu versión de la historia? ¿Cómo empieza tu flechazo con Sapkowski?

José María Faraldo: ¡Eso es una historia interesante, ciertamente! A Sapkowski le conocí nada más llegar a Polonia, en el año 95, porque estaba en todas partes. Entre 1997 y 1998 paso un año entero en el país, colaborando con una universidad de allí, y fijo mi residencia en la ciudad de Poznan, desde la que pasaba regularmente también a Alemania. En mi habitación de Poznan empecé a empaparme seriamente de cultura polaca; allí conocí, por primera vez, la obra de Sapkowski.

Y no te creas que fue fácil, porque su editorial polaca le editaba (y le sigue editando, por desgracia) en unas ediciones cutres que echaban bastante para atrás, con unas portadas que daban grima y en un papel que podía pasar por papel del váter fácilmente. No apetecía leerlo, había otras cosas más interesantes a primera vista; de hecho, me compré todo Lem y leí a otros autores que aún se cuentan entre mis favoritos.

No obstante, la fama precedía a Sapkowski, con lo cual decidí darle una oportunidad. Recuerdo haber leído el primer libro en un autobús viejo que me hizo recorrer Polonia durante la tarde del 24 de diciembre de aquel año, de camino a casa de mis suegros. En las seis o siete horas que duró el trayecto, me terminé, absolutamente fascinado, “El último deseo”.

El segundo acto de la historia sucede uno o dos años después, cuando me visita mi buen amigo y por entonces director de Gigamesh Julián Díez, a quien le hablo de Sapkowski con la esperanza de que decida sacarlo en su editorial como sea. Julián se mostró bastante interesado, y puso en marcha toda la maquinaria tradicional con la que se saca un libro al mercado. Pero, como bien sabes, Sapkowski nunca llegó a editarse en Gigamesh porque Alejo Cuervo, entonces editor, lo encargó en alemán, la única lengua occidental a la que había sido traducido, y se lo pasó a una amiga suya, traductora de alemán, con el fin de que le hiciera un informe de lectura. Y no les gustó.

Fue a partir de ese momento cuando Julián le hablará de Sapkowski a Luis, quien quería fundar una editorial empezando con algo fuerte. Realmente, Luis se convenció por un experimento que le hizo hacer Julián: éste le dijo, “pon en Google –hablamos de 1999 [a un año de terminarse la saga de Geralt de Rivia]- Sapkowski, a ver qué te sale”; Luis siempre cuenta que le salieron miles de entradas y referencias. Entonces me llamó a mí, y me preguntó si en verdad Sapkowski era tan importante e interesante como había sostenido. Hablamos de Sapkowski largo y tendido: sobre cómo debíamos sacarlo y traducirlo. Luis me apoyó en todo momento. Es verdad que contamos también con la suerte de que Andrzej tuvo una buena acogida entre los lectores, lo cual nos ayudó mucho: ten en cuenta que éramos una editorial pequeña que sacaba a un polaco de nombre impronunciable que escribía cuentos. Lo cierto es que funcionó, aunque aún no sé dónde está el secreto.

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