Posiblemente, nada en la mitología europea ha atraído tanto al lector contemporáneo como el Santo Grial. Popularizado en los ochenta por la saga de Indiana Jones, el interés por él, sin embargo, ya estaba ahí, por todo lo que representa para el mundo occidental. Primero, el Santo Grial es la sagrada copa que Jesucristo habría utilizado en la última cena, retrotrayéndonos con su referencia a un cristianismo originario, primitivo, que sigue atrayendo los ojos de todos aquellos interesados en la espiritualidad, en la religión o en la historia.
Después, la búsqueda del Grial nos lleva a la Europa medieval, a la búsqueda de las reliquias y a la época de las cruzadas. Una época dónde la religiosidad movilizó ejércitos, causó guerras y, además, generó un mercado de ideas y de materiales asociados de los que las reliquias (como lo es, de hecho, el Santo Grial) es uno de los que más se ha sostenido a lo largo del tiempo. De hecho, sobre el cristianismo originario tenemos no solo el Santo Grial sino también otros como el sagrado sudario (la Sábana Santa), maderos vinculados con la cruz dónde Jesucristo fue crucificado o incluso supuestos pelos de Cristo.
Para los interesados, la lista de reliquias es casi tan extensa como lo es su inmensa variedad. Como curiosidad, hay registradas más de cincuenta pretendidas reliquias distintas asociadas a la madera de la cruz; ahí es nada.
En todo caso, el Grial ha sostenido el interés en el tiempo. Más si cabe por toda la inmensa y maravillosa literatura que, a su alrededor, ha contribuido a configurar una leyenda, un imaginario y un contexto mitológico tan amplio y complejo como pocos lo son. Porque, además de lo dicho, el cáliz también nos conecta con la figura del Rey Arturo, de la Tabla Redonda, de Camelot, de Lanzarote, Ginebra y Galahad… Una literatura misteriosa, construida alrededor de autores anónimos, a cuyos hombros ha sabido (muy inteligentemente) subirse Chrétien de Troyes para, a partir de él, darle una nueva vida al Grial.
En esta nueva vida, además de la mucha literatura peninsular inspirada directa o indirectamente en el sagrado cáliz, cobra una especial relevancia la obra, en cinco partes, conocida como “la vulgata”. Posterior a Chrétien de Troyes en un siglo (del s. XIII, aproximadamente) y escrita en francés, la obra profundiza todavía más en esta mitología, aportando nuevos elementos, pero, sobre todo, ahondando más en el paralelismo entre la mitología cristiana (en su forma católica occidental) y la figura de Galahad (Galaz, en el libro).
De las cinco obras que configuran el conjunto, la que más claramente establece la pasarela entre ambas realidades (religión-mito) es, justamente, la que os traemos hoy aquí, la cuarta parte original: ‘La búsqueda del Santo Grial’ (Alianza bolsillo, 2021; 3ª ed.). En una maravillosa edición de Carlos Alvar (Granada, 1951) que, por sí sola, justifica ya su lectura.
Porque, más allá de la trama y el argumento, como buen relato de mitología cristiana que es, tiene en su fondo unos valores claramente vinculados a la pureza, a la belleza (interior y exterior), al honor… Todos ellos intencionalmente coherentes también con la caballería y, sobre todo, con lo que la nobleza quería representar de cara al vulgo. Esta literatura cumplía, por tanto, una doble función: al equiparar los valores religiosos, divinos, con aquellos de la nobleza, se intentaba legitimar a la una a través de la otra. La superioridad de “lo divino” representada en la superioridad de “lo social”. Galaz como reflejo de Jesucristo.
A la luz de esto, conviene hacerse alguna pregunta relevante. Entonces, ¿estamos viviendo actualmente un proceso similar?, ¿es la “extracción de capital” el nuevo mecanismo “divino” de “legitimación” del “rico” sobre el “pobre”? ¿Funciona hoy, por tanto, el “éxito” como antaño funcionaba el Grial, en cuanto instrumento legitimador del orden social? Porque Galaz es, al fin y el cabo, justo la representación de ese éxito si bien a través no de una vía moral (los valores religiosos) sino ante una vía económico (conseguir más dinero que los demás, sin tener en cuenta el cómo).
Estas y otras cuestiones de actualidad tienen su conveniente reflejo en ‘La búsqueda del Santo Grial’ (Alianza, 2021). Una lectura con múltiples capas que nos podrá transportar a los valores del cristianismo primitivo, a los mecanismos de poder de la Europa medieval, a una de las historias míticas del viejo continente más impresionante y, de paso, a su posible reflejo en nuestros días como mecanismo ideológico de control y de poder social que en su día fue. Un texto con fuerza, que todavía resuena en los ecos de nuestra memoria colectiva y que sigue, siglos después de su escritura, siendo tan disfrutable como entonces.
¿Qué más se le podría pedir? No se nos ocurre.
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