Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseosoRecuerdo aquél capítulo en el que Brandon Stark, le pedía a la vieja Tata que le contara una de sus historias de Más Allá del  Muro. «Cuentos de miedo» pedía el pequeño Bran, a lo que la anciana le contestaba: «¿Miedo?, tú no sabes lo que es el miedo». Recuerdo que cuando léi la escena, me quedé pensando en ello, pero fue sin duda cuando la visualizé -gracias a la HBO- a esa vieja Tata remendando un calcetín, un fuego crepitando en la chimenea y a Bran (aún con todas la extremidades intactas) medio enterrado entre las mantas de la cama, cuando me dije: Tata se equivoca, no puede saber a qué le teme a Bran.  Por ejemplo, a uno le pueden aterrar las abejas, sin embargo a mi me aterra más, que la avispa africana acabe con la vida de 10.000 de ellas en poco más de una semana, con los posibles efectos que eso puede ocasionar.

Y es que no hay dos miedos iguales, sólo similares, porque el mal, tiene muchas caras, 16 en concreto, según las cuentas de Cid Hermoso. 16 caras de un dado que nunca cae dos veces del mismo lado, por mucha técnica de muñeca que tengamos o imanes o contrapesos que le pongamos para intentar trucarlo. Recuerda: la banca, SIEMPRE gana.

Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseoso En esta antología me atrevo a ofreceros lo más genuino y también lo más bisoño, pero sin duda lo más enérgico, puro y primerizo de mi cosecha.Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseoso

¿Pero que demonios es el miedo? Quizá es la pregunta que más acepciones puede tomar, tantas como personas habitan el planeta, ya que para cada una de ellas, el miedo tiene una forma concreta y definida, que cambia al tacto de quien lo sostiene entre las manos.  Pero si algo podemos coincidir, es en el hecho de que tenemos miedo de lo cotidiano: ¿llegaré a fin de mes? ¿podré pagar la hipoteca? ¿llegará bien mi hijo/a a casa? ¿irá bien mi embarazo?…, y por eso estos miedos no retroceden cuando cerramos los ojos, ni se espantan cuando damos la luz.  Al contrario, si cabe se hacen más visibles, reales y palpables.

Y es lo que hizo Ignacio Cid Hermoso: explotar los miedos cotidianos a través de sus propios monstruos, en lo que supuso, hace 6 años ya, su puesta de largo en la literatura, a través de la primera edición de esta antología.  Antología que ahora se reedita, corregida, ampliada y mejorada e incluyendo para la ocasión prólogo -a cargo del editor-, prefacio, nota del autor y tres nuevos relatos inéditos: "El atardecer no se refleja en la chatarra", "Natalicismos" y "Pasión por los monstruos".

Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseosoTexturas del miedo” en Saco de Huesos ediciones, colección A Sangre, lo componen 16 texturas palpables, medibles, e identificables.  Capas de una cebolla que nos hará llorar y sobre la cual no funciona ningún truco: ni lavarla después de pelarla, ni mi preferida y más longeva: ponerte la mitad en la cabeza mientras troceas la otra mitad.  Texturas unas dulces, como las del relato "El atardecer no se refleja en la chatarra" y a su manera, "De repente, mi casa se convirtió en un árbol de llagas" o "Basilio Figueroa" y otras realmente amargas, dificiles de digerir, migosas, pastosas…brutales, como "El placer de comer", "Miedo" o "La mujer violeta".

De todas estas capas o texturas, he sacado mi propia conclusión y las he ido identificándo con mis miedos personales, desempolvando los esqueletos de mi armario, limpiado mis oídos de susurros y sacudiendo a los bichos que viven bajo mi cama.  ¿Has tocado alguna vez el miedo? ¿No? pues alarga la mano y abre bien los ojos, porque ahora es el momento.

Natalicismos” es uno de los relatos nuevos y para mí, tan contundente como breve, de hecho es el relato más breve de todos y el que explora el mayor miedo de una madre. En él se resuelve el misterio de si los niños vienen o no de París.

El placer de comer”, o como reiventar la fábula de Hansel y Gretel de los hermanos Grimm, acoplándole un final totalmente desgarrador y con tintes de crítica social.  Y es que, como reza el dicho castizo: “más cornás da el hambre”.

El quimérico autoestopista”, o ver la muerte de cerca. Tanto que uno mismo la planea, la revisa, la detalla y la imagina como verdadera en su imaginación.  El hombre frente al espejo, el reflejo de alguien que ha dejado ya de conocer. Un sinfín de ideas de dudosa reputación que te envenenan la mente, y quizás la falta de valor para llevarlas a cabo.
El miedo puede ser como un coche sin control que te arrolla y despedaza. Relato originalmente publicado en la antología del I Certamen Ovelles Elèctriques

Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseoso

La clase de las tres” es un homenaje a los Mitos de Cthulhu, y uno de los relatos más surrealistas de la antología, tanto por su contenido como por el poso que deja. Tras su lectura, no podrás evitar girarte al escuchar una tos cerca.

La mujer violeta” no es ningún juego de niños. Jugar con las muñecas y los ritos vudús toman otra dimensión en este relato. Malcriar a un hijo también.  Dicen que para gustos, los colores, aunque como podréis comprobar, hay colores más neutros que otros, y otros, que directamente matan.  Relato originalmente publicado en la antología del II Certamen de relatos de terror de la Editorial Círculo Rojo.

Alma de cereal” es sin duda uno de mis relatos preferidos, quizás el que más por las sensaciones que me ha despertado. Es, según confiesa el autor, el relato que marcó un antes y un después. En él, Cid Hermoso explora ese extraño y malsano efecto, manía, actitud, de no hacer nada, de estar totalmente impasibles mientras somos testigos de una injusticia, de una agresión, de un acto totalmente reprobable y cobarde.  

De como nos invade una parálisis total que nos convierte en mitad León, mitad Hombre de hojalata y mitad Espantapájaros: ausencia de cerebro para pensar, corazón para sentir  y valor para actuar. A veces, y en más ocasiones de las que creemos, no somos más que estatuas, vulgares espantajos.   Sin duda, su relato más reconocido: segundo clasificado del I Certamen El Espejo Maldito  y del premio del público en la categoría de terror del II Certamen Monstruos de la Razón y por fin, relato ganador del premio del jurado del II Certamen Monstruos de la Razón.

De repente, mi casa se convirtió en un árbol de llagas”, es uno de los relatos más extensos y elaborados, junto a “Lejano, salvaje Oeste” y “Basilio Figueroa”, y también otro de los que me ha hecho erizar el bello de la nuca.

No importa lo jodido que estés o te sientas, siempre se puede estar peor. Cuando crees que has tocado fondo, se abre una trampilla y caes un poco más y descubres pinchos al final. A veces se sale de una crisis, sobreviviendo a otra mucho, mucho peor.  Sangre, pólvora, sexo y una sandía se dan cita en esta crisis de pareja. Una orgía de muerte y tensión extrema.

Cuando nos quedamos solos" o “un, dos, tres… al escondite inglés”, un juego de niños que resulta inquietante, una amistad entre hermanos que desafía tiempo, lugar y estados de la carne. Relato finalista del I Certamen El Abismo del Fénix y ganador del IV Premio Liter de literatura fantástica

Feel the Horror Experience” es el relato, finalista del II Certamen Ovelles Elèctriques, que demuestra que Cid Hermoso, era un visionario, un adelantado a su tiempo.  El miedo tambiés es disfrute, adrenalina al punto de ebullición. No pierdas tiempo y hazte con unas gafas de realidad aumentada.

Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseoso

Lejano, salvaje Oeste” es otro de los relatos más extensosy hasta incluye una  ilustración infantil. Mezcla de género fantástico y Western que sinceramente no me ha terminado de convencer. Me da la impresión de ser uno de los primeros relatos que escribió el autor. 

Una cuadrilla de bandidos de lo más pintoresca, un plan perfecto de pingües beneficios y un vagón de tercipelo de negro con más de  un as en la manga.  A veces, el tesoro yace a tus pies y pasas de largo sin verlo y otras veces, el mayor tesoro es conservar tu vida.

Miedo”, originalmente publicado en la antología del I Certamen HellInFilm, narra el oscuro secreto de un niño de 8 años algo “extraño” que se comporta como adulto. Un niño de 8 años con ojeras arraigadas desde hace dos meses. Un niño de 8 años con un motivo, más que de peso, para mojar las sábanas: el miedo. 

Otro de los relatos nuevos lo encontramos en “El atardecer no se refleja en la chatarra”.  La naturaleza es sabia y es capaz de enjendrar vida casi de cualquier cosa, incluso de un trozo olvidado de titanio: la chatarra puede tener una segunda vida.  Un romance cibernético unido por la chispa de la vida. Una vida que quiere apagarse, por otra a punto de encenderse.

Nueva carne” será un relato que unos lo verán como una reinterpretación del mito de Frankestein y otros, como el diario de un zombie en ciernes.  Lo que sí es una certeza, es que resultó ser el relato ganador del II Premio de relato fantástico "El Caldero Mágico” 2009.

Que los monstruos habitan entre nosotros y forman parte de nuestro ecosistema, es cierto. Que pueden adoptar muchas formas, también lo es.  Tanto, como que solemos arremeter con furia y gratuitamente contra aquello que no entendemos o conocemos, o como que la lógica de un niño puede llegar a ser abrumadora. Abrumadora y cruel.

Eso es al menos lo que se refleja en “Pasión por los monstruros”, el último de los tres relatos inéditos.

Cayendo el cielo” nos plantea una dilema nada sencillo de resolver: morir joven, con la inocencia aún casi intacta y el recuerdo del sol calentándo tu piel, o morir de anciano, anhelando una vida que pudiste mejorar, unas descisiones que pudiste cambiar.   En tu último estertor ¿arrepentirte de una vida insulsa y anodina, previsible y cómoda, o abandonar el mundo de los vivos con el recuerdo aún presente de un primer beso adolescente?.  Bailar con La Parca nunca ha sido un buen plan, pero nadie dijo que no pudieras pisarle el dedo gordo de un pie y salir huyendo.

Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso: el miedo en estado sólido, líquido y gaseosoBasilio Figueroa” o dejar lo mejor para el final. La tarta Sacher de los postres. El relato más extenso de toda la antología, dividido a su vez en 9 actos, y en el que se dan cita, la mayor variedad de texturas, miedos o monstruos del autor.  Curioso que su protagonista, Basilio Figueroa, sea estudiante de ingeniería de día y escritor de noche. ¿Coincidencia? Noooooo. Totalmente premeditado.  Quizás es la historia del autor en forma de relato que se construye con 9 piezas. Como digo, multitud de tipos de miedos han quedado para tomar copas en este relato, he invito al lector a descubrirlos. Diría que hay uno escondido tras cada uno de los actos o cambio de escena que se dan cita en él.

Pero por encima de todo, "Basilio Figueroa" es un relato muy especial, el más importante de todos los que pueblan la antología, porque según Cid Hermoso, supuso un punto de inflexión respecto a su manera de escribir y concebir la literatura.  Así mismo, afirma que es el mejor que ha escrito nunca, el que supuso una declaracion de intenciones para lo que vendría después, y es mucho y bueno lo que ha venido. 

Sin embargo no estoy de acuerdo en que sea su mejor relato escrito. No hay más que acercarse a su más reciente antología de relatos “Grotesque”, de la extinta Dissident Tales, descatalogadísimo, aunque puede que el autor aún conserve algún ejemplar para venta (podéis pinchar aqúi para contactar con él y aquí para leer la reseña), y elegir cualquiera de los siete relatos incluidos en ella, en especial “Pierdes tu lugar”, o “Te vuelves loco de amor” o, sobre todo, “Encuentro mi camino” para observar un crecimiento literario, más que evidente, respecto a la construcción de relatos. 

Pero más allá de tratarse de la reedición de una, más que estupenda antología (compuesta a su vez por relatos que antes de esta recopilación, ya formaron parte de otras antologías independientes) que se agotó en su primera tirada, es la narración de una arriesgada apuesta: la de una pequeña editorial que apostó por un autor novel, desconocido, que empezaba a demostrar su talento en diversos certámenes pero que no encontraba donde publicar su primer “larga duración”.

Y entonces llegó en 2010, Saco de Huesos, y apostó todo al rojo: y salió rojo. Apostaron por Cid Hermoso, porque él encarnaba a la perfección los objetivos de la editorial, y el "por qué" de una editorial como esta: habia que dar escaparate, micro y voz a todos esos autores de enorme talento que dedicaban su tiempo a escarbar en el poco valorado terreno del terror y la fantasía, y entre ellos, Ignacio Cid Hermoso despuntaba como un farol en un tormenta. 

Saco de Huesos se fundó para eso: para dar voz al terror y la fantasía patria. Y de aquellos mimbres, estos cestos: "Texturas del miedo" .  Da igual que mires bajo la cama, que desarmes el armario o que llenes la casa de bombillas de bajo consumo: el miedo es esquivo, cobarde y tremendamente sinuoso pero al menos, Ignacio Cid Hermoso, nos ha dado 16 claves para poder atraparlo y ponerle cara.

Grge_dixit: Se dice, que en ocasiones, el autor novel es el que más tiene que ofrecer y el que con menos pudor se desnuda de alma.  Esta es una de esas ocasiones. Cid Hermoso se desnuda ante nosotros, al son que marcan sus monstruos particulares.

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