Spiderman: Leyendas del Clan ArañaBienvenidos de nuevo a nuestro repaso a la selección de novedades del mes. En esta ocasión Panini, recopila un interesante proyecto, el “Mangaverso”, una iniciativa surgida en el año 2002, y en la que mediante una serie de números one-shot, Marvel planteaba un universo en el que héroes de sus franquicias como Hulk, o los 4 Fantásticos eran reescritos en clave Manga. Sin duda el más exitoso de esos especiales fue el que llevó a cabo el canadiense Kaare Andrews, responsable de obras como “Spiderman: Reino” o “Puño de Hierro: Arma Viviente” Debido al éxito de las aventuras de un joven Peter ninja enfrentado a Veneno y entrenado por un tio Ben muy deudor del señor Miyagi de Karate Kid, Marvel encarga, a un por entonces desconocido Scottie Young (Mapache Cohete, Peque Vengadores contra Peque Patrulla-X) una miniserie de 5 números que continúa la obra de Andrews.

Pues bien, Panini recopila en uno de sus magníficos tomos de rústica 100% tanto el especial como la miniserie completa.

El especial es una delicia para todos aquellos a los que les encante el estilo “amerimanga”, vemos a gente muy desproporcionada de cabeza, manos y pies con enormes y expresivos ojos. Peter va a un instituto dirigido por J.J. Jameson y que tiene por profesor de biología al Doctor Otto Octavius. Tenemos toda la fauna estudiantil habitual, las buenas de Gwen Stacy y Mary Jane Watson, el abusón de Flash Thompson y el atormentado Harry Osborn. Dando un giro a la historia de siempre, resulta que el Sensei Benjamin, lider del Clan Araña, muere a manos de su antiguo discípulo, Veneno, y por supuesto antes de expirar recordará a Peter que

Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Peter para no dañar a May, aquí una tierna ancianita en kimono, bebedora de té, asume la identidad de Spiderman. Tras ello grandes batallas, enseñanzas en flashbacks, homenajes como “el sentido arácnido” y un final de cómic aplastante con cierto coloso esmeralda como colofón. Andrews hace un gran trabajo de narrativa dinámica, jugando con los estereotipos de ambos mundos y unos rediseños que hacen las delicias de los lectores de gusto por el genero shonen. No por ello falto de la violencia e impacto de la que suele hacer gala este tipo de historia.

Spiderman: Leyendas del Clan Araña

Scottie Young retoma la labor de seguir extendiendo este mangaverso arácnido, aunque su dibujo sea mucho menos expresivo y plano que el de Andrews y el coloreado digital sea realmente estridente, el guión de Andrews sigue siendo todo un cóctel de referencias a personajes y momentos clave en la vida de Spiderman con los mayores tópicos del manga. Así tendremos a un Harry Osborn que dirige una secta portando una túnica morada y una máscara verde, en busca del poder de un “demonio duende”. Cierta chica de pelo blanco y agilidad felina llamada Felicia. Un trastornado ciego, Matt Murdock, que por las noches sale con su traje ceremonial de “Cazador de Demonios”, para dar fin a los seres que acabaron con su amada Elektra. Sorpresas, amuletos místicos y un gran homenaje a la saga del traje alienígena.

Andrews y Scott juegan todo el rato con nuestros sentimientos al parecer mostrar que Octavis se convertirá en una suerte de hombre pulpo mutante. También dan un giro al cortante final de Felicia, con un más que evidente homenaje a “Alita, ángel de combate” y a “Ghost in the shell”. La caída en las tinieblas de Peter, es de las mejores que se ha narrado desde los tiempos del Spiderman negro de Mcfarlane.

El Sensei Benjamin aparece poco, pero nos deja unas geniales gotas de humor, como su explicación sobre los palos y el sentido común. Quizás a nivel de guión la serie peca de ser demasiado corta e intentar contar mucho en muy poco espacio. Mientras que la trama del Clan Araña, Veneno y el secreto de Peter y su familia están muy bien hilados, al final el personaje de Norman se diluye, es un montón de explosiones y ruido para la traca final de la serie, aunque su conmovedor a la par que inesperado cambio de actitud sin duda sorprende.

Spiderman: Leyendas del Clan Araña

Aunque sin duda lo más notable de esta obra es su estética, diseño y dibujo. Los personajes funcionan, como si fuera un buen cóctel, son reconocibles la estética manga de estereotipos ninja, demonios, kimonos, o las situaciones típicas de instituto con elementos Marvel. La composición de las páginas es una maravilla, todo muy dinámico y cinemátografico, muy carente de fondos, o de intrincados esfuerzos visuales.

Sin duda es una obra diferente que nos acerca a conocer más de dos artistas superventas actuales, otro enfoque a las historias de siempre que permitirá a los adolescentes de la casa conocer a nuestros querido trepamuros.

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