Roma es, sin duda, la patria de los descubrimientos arqueológicos. No es extraño que, al intentar construir cualquier infraestructura nueva, o reformar alguna de las existentes, aparezcan vestigios de la Ciudad Eterna. Cómo conservarlos y hacer que los romanos valoren su historia y la defiendan, es un reto que, en Roma, más que en otros lugares, afecta al día a día de la convivencia en la ciudad.

La tercera línea de metro de Roma es reciente y San Giovanni es una de sus estaciones, que se abrirá al público a finales de este año, cuando concluyan los trabajos para convertirla en una original estación-museo. No será la única, puesto que se prevé que los trabajos que se están realizando en Amba Aradam saquen a la luz los restos de un cuartel pretoriano. Amba Aradam se abrirá al tráfico en 2021.

En San Giovanni, los descubrimientos arqueológicos van desde la Roma republicana hasta la Edad Media. Cada vez que se desciende un nivel en la estación de metro, se desciende una era, a través de los cristales y los carteles explicativos de todo lo que se encontró realizando la excavación. Y es que en San Giovanni hay para todos los gustos: ánforas gigantes, anzuelos de bronce, los restos de una cesta tejida del siglo I antes de nuestra era, más de 2000 huesos de melocotón, botes de perfume de cristal turquesa, monedas de todas las épocas o estatuas de mármol representando ninfas.

Los muros de la estación están sustentados en las murallas de Aurelio, del siglo III, pero también en el saqueo de la ciudad por los vándalos en 455 y la destrucción de la ciudad en 476. Cuando descendemos al nivel de circulación de los trenes, nos encontramos ya en el Pleistoceno, a 100 metros bajo tierra, lo que convierte a San Giovanni, según Francesco Prosperetti, el superintendente del departamento arqueológico en “una máquina del tiempo”.

La musealización de los restos in situ para la construcción de San Giovanni es una idea novedosa que se ha puesto en práctica en algunos otros lugares. No sólo ayuda y obliga a los viajeros apáticos a descubrir la historia de su ciudad, sino que preserva la misma y ofrece un reclamo turístico a la zona. Con la segunda estación en 2021, se abrirá una forma de hacer historia que puede recuperar la profesión y el interés de la gente para el futuro, porque la incomodidad de los hallazgos y los retrasos en las obras, revierten directamente en beneficio público.

Fuente: The Telegraph.

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