Continuamos con las reseñas de los “Relatos terroríficos” de Junji Ito, una serie que recopila historias breves del maestro japonés del manga de terror, y cuyo tomo número trece ya hemos leído. Un tomo magnífico, de esos que te hacen temblar… y no precisamente de gusto. Veamos los cuatro relatos que lo componen.

El primero es “La ventana de la casa de al lado”, donde una familia se muda a una casa que ha comprado a precio de ganga. Muy pronto el hijo descubrirá la razón: porque de noche, la vecina se asoma a la ventana de enfrente y parece empeñada en conocerlo mejor.

Un relato muy corto y sencillo pero que, gracias a la habilidad de Ito para crear criaturas terroríficas y a ese miedo primigenio a que lo desconocido nos alcance, hace sentir verdaderos escalofríos.

Lo que el mar arrastró a la playa” empieza con un animal gigantesco y extraño varado en la costa. Este desconocido pez abisal pronto es rodeado por curiosos y equipos de científicos, que no tardarán en comprender la razón de su muerte.

No voy a decir más por no spoilear una historia con doble lectura y mensaje final, de clara inspiración lovecraftiana. Que, aunque no da miedo de por sí, sus implicaciones sí que resultan aterradoras.

Los dos últimos cuentos de este tomo son también los más largos. En “Esporas flotantes”, una pareja de adolescentes encuentra una pequeña bola negra y peluda flotando en el aire. Cuando la tocan, la pelusa se pone a hablar con la voz de su amigo Masao, revelando un secreto que él jamás habría confesado. Pronto, la ciudad se llenará de estas bolas que pregonan los pensamientos más ocultos de sus habitantes, y de coleccionistas cuya obsesión raya en lo insano.

Un relato que, aunque no calificaría como de terror, ahonda en lo extraño y en esa cara oculta del ser humano que tanto le gusta explorar a Junji Ito. Original, sorprendente y hasta cierto punto, incluso poético. ¿Qué secretos ocultamos todos? ¿Hasta dónde seríamos capaces de llegar por averiguarlos?

Finalmente, “Historia de la sangre del pueblo de Arenas Blancas” nos traslada a un pueblo aislado y que parece permanecer en el pasado. Hasta Arenas Blancas se traslada un médico para estudiar la enfermedad que hace que todos sus habitantes sean anémicos y tengan un aspecto demacrado. Lo que en principio se achaca a la mezcla sanguínea entre parientes, resulta en algo mucho más oscuro… y sanguinolento.

Una obra de arte en formato breve que reúne lo mejor de Junji Ito: originalidad macabra, potencia, grafismo, misterio y horrorosa belleza. Sin duda el mejor relato del tomo y toda una demostración de la maestría del mangaka.

En este volumen nos encontramos con un Ito visualmente muy evolucionado, con un muy buen control de la narrativa y con unas imágenes que te dejan sin aliento, y maldiciendo la estúpida idea de ponerte a leer por la noche.

Relatos terroríficos 13” es sin duda uno de los mejores tomos de la colección publicada por ECC Ediciones, que vale la pena adquirir aunque no la estés siguiendo. Contiene cuentos muy buenos, que todo amante del terror disfrutará, y nos trae de nuevo al mejor Junji Ito, ese al que echábamos de menos en anteriores entregas.

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