Mercury Steam nos brinda un nuevo trabajo en solitario con este shooter multijugador en tercera persona, diseñado para ser adquirido por partes, y con ideas muy prometedoras bajo la manga.

El jugador está hoy más que nunca dentro del desarrollo del videojuego. Hace 20 años o más, la gran mayoría de los jugadores comprábamos los juegos por lo chula que fuera la carátula (y ahí tenemos a Alfonso Azpiri de ejemplo), o la recomendación de los amigos cercanos, mientras que algunos, más bien pocos, seguían revistas de videojuegos donde leían reviews para guiarse antes de elegir. Pero Internet lo ha cambiado todo y ahora cualquiera puede twittear directamente al equipo de desarrollo de un juego para quejarse, alabar o incluso recomendar mejoras. Claros ejemplos de esto son los juegos «Early Access», juegos que con contenidos aún en pañales, se lanzan al mercado con el objetivo de que los jugadores los prueben y colaboren en su desarrollo con sus opiniones: «me gusta este modo de juego», «esta arma hay que equilibrarla», «este personaje no aporta nada», por poner algunos ejemplos.

Con esta idea en mente, los chicos de Mercury Steam, que nos han deleitado recientemente con Metroid: Samus Returns, han querido crear un nuevo título en el que, en lugar de comprarse como una aventura al completo, lo adquirimos por partes, similar a los juegos de formato episódico pero con un punto de vista distinto. Raiders of the Broken Planet, un shooter en tercera persona con énfasis en el multijugador cooperativo online, hace gala de distribuir sus campañas en formato individual. Prueba el juego gratis y si quieres más, compra más campañas, así de sencillo. Parece arriesgado, pero a la vez es justo y permite a los desarrolladores aplicar el feedback de los jugadores en las siguientes campañas.

Este análisis se centrará por tanto en los contenidos actualmente disponibles: El Prólogo y la primera campaña, Mitos Alien, que cuentan con un total de seis misiones.

Aunque es beneficioso en muchos aspectos, el asunto de los contenidos por goteo puede perjudicar en algunos temas, como la narrativa: existe y está ahí, pero al final solo sirve para dar un objetivo a los Raiders, el grupo de antihéroes que manejamos. Esta motivación no es otra que salvar su planeta de los malos que codician el Aleph, una sustancia utilizada para obtener energía. Para ello, tendremos que unir a unos cuantos gamberros y delincuentes con el mismo fin para que de esta forma se unan a nuestras filas. El argumento lo iremos descubriendo mediante las secuencias de vídeo que nos presentan antes y después de cada misión, las cuales suelen estar aderezadas de momentos de humor gamberro. Esto hace recordar a Borderlands enormemente, ya no solo por su estética cartoon post-apocalíptica, sino por esas rupturas de la seriedad tan repentinas que tiene a veces. El problema de todo esto es que en un juego multijugador es muy probable que algún jugador no quiera ver la secuencia de vídeo (puede que porque ya la ha visto o simplemente no le interesa), y acabará saltándola, así que todos los jugadores la saltarán simultáneamente. Por ello, si queremos entender algo de la historia más nos vale jugar en modo individual. Sea como sea, al completar algunas de las misiones se unirán al pelotón nuevos personajes, que pasarán a ser controlables.

Como en Borderlands u Overwatch, cada personaje tiene unos atributos y habilidades, y están diseñados para asumir un papel y una forma de jugar diferente, algo indispensable para un título centrado en el cooperativo. Nos uniremos a otros tres jugadores de forma online para completar misiones con diversos objetivos, como defender puntos, proteger aliados o simplemente cargarnos todo lo que se mueva. Además, en algunos niveles encontraremos jefes, los cuales habrá que derrotar buscando sus puntos débiles mientras aguantamos oleadas de enemigos.
Como guinda, también cabe la posibilidad de que nos invada un espectro enemigo, que no es otra cosa que otro jugador en el bando contrario con el objetivo de mandar al traste nuestra misión.

Raiders of the Broken Planet puede ser disfrutado también en solitario, y aunque pierde un poco la gracia, sigue siendo bastante entretenido. Viene de perlas cuando quieres probar un personaje sin tener que poner en un apuro a tus compañeros online.

Los de Mercury definen el juego como shooter y brawler, y esto se debe a que hay una importante dosis de cuerpo a cuerpo en el juego. Además de liarnos a tiros con el arma y usar las habilidades únicas de cada personaje, en las distancias cortas podremos utilizar dos botones para atacar a los enemigos: con uno realizaremos un combo de patadas y puñetazos, mientras que con el otro haremos una especie de llave, algo más lenta pero más letal que el combo. Esto, junto a el botón de evadir crea un triángulo al estilo piedra-papel-tijeras en el que uno supera al siguiente y será indispensable tenerlo en cuenta a la hora de zurrar a los enemigos más duros o los jugadores antagonistas que invadan nuestra partida.
El juego está diseñado para que mantengamos el equilibrio entre los tiroteos y los puños, ya que la única forma en la que obtenemos la munición es acabando con los enemigos a puñetazos, creando un sistema de combate dinámico que se aleja de la clásica estrategia de mantenerse atrincherado en un punto fijo para ir despachando a los enemigos.

Las habilidades de cada personaje van acorde a su aspecto físico y personalidad, y pueden ser muy útiles en ciertas situaciones: por ejemplo tenemos a Alicia, armada con una buena escopeta y con la habilidad de saltar apoyándose en paredes para llegar más alto. Perfecto para flanquear enemigos y atacarlos de cerca. Por otro lado tenemos a Harec, el ninja-francotirador que puede teletransportarse a paredes y techos y disparar desde su potente rifle francotirador. Konstantin en cambio es el tanque del grupo, armado con una especie de ametralladora gatling que destroza a distancias medias. Su habilidad crea un campo de fuerza que aleja a los enemigos, muy útil para defender puntos o aliados.

La pega de todo esto es que las habilidades de algunos personajes son útiles en pocas situaciones, de forma que las acabaremos utilizando poco o incluso olvidando que existen.
Eso sí, aunque cada personaje es único en armas y habilidades, en el cuerpo a cuerpo son todos idénticos y ninguno es más fuerte o más rápido que otro, haciendo así los combates melee justos para todos.

Un elemento interesante de Raiders es el sistema de aggro o atracción de los enemigos que posee. En lugar de ser un proceso interno del juego, mediante una serie de indicadores sabremos en todo momento si los enemigos saben de nuestra presencia o están completamente centrados en acabar con nosotros. Similar a lo visto en Army of Two, cuanta más «guerra» demos y más acciones realizamos (denominado como estrés en el juego), más atraeremos la atención de los enemigos y más crudo lo tendremos. Para que nos den algo de aire bastará con cubrirnos detrás de algún elemento del escenario (utilizando un sistema de coberturas sencillo y que funciona bastante bien) y esperar a que el medidor de estrés baje. De esta manera, los enemigos nos perderán de vista e incluso posiblemente se centrarán en otros jugadores.

El juego cuenta también con un sistema similar a las lootboxes, en el que al final de cada misión, tendremos por un lado la posibilidad de conseguir directamente un ítem, que parece difícil de conseguir (a mi solo me ha salido un par de veces). Por otro, tendremos que elegir entre dinero, puntos de facción o puntos de héroe. Los puntos de facción son algo así como puntos para un tipo de rol de personaje, mientras que los puntos de héroe es la experiencia propia del personaje que hemos usado en la misión. Todos estos puntos nos servirán para obtener nuevas armas o skins, solo que cada ítem requerirá una cifra concreta de alguna de estas unidades. Como punto negativo, se ha añadido un sistema de micropagos, que aunque no es en ningún momento obligatorio, resulta extraño en un juego que de por sí ya es de pago. En fin, Overwatch también lo tiene y parece que no le va nada mal, y tampoco llega al abuso de lo visto en Battlefront II.

Como extra, podremos echar un vistazo al lore del juego en la sección «Universo», donde se detalla información de la historia, localizaciones y Raiders, e incluso un visor de modelos y skins de los personajes.

En lo visual, Raiders of the Broken Planet es bueno, pero no alcanza las mieles del éxito en ninguno de sus aspectos. Cuenta con un diseño de personajes bastante curioso, con un rollo post-apocalíptico que se aleja un poco de lo típico y con unos personajes en su gran mayoría que destilan agresividad. Los escenarios son bastante correctos, sin ningún problema importante, y variados, algo que se agradece. Por otro lado, no hemos notado ralentizaciones en la versión de PC, un buen trabajo en ese aspecto.

En el sonido contamos con una banda sonora de acción, como no podía ser de otra forma, que se adapta perfectamente al estilo del juego. Voces en inglés tanto en las cinemáticas como en mitad de la misión, pero con textos y subtítulos en castellano. Los efectos sonoros mantienen bien el tipo, aportando un ambiente sonoro adecuado a la experiencia.

En definitiva, tenemos un buen comienzo de esta aventura, pero con algunos fallos por aquí y por allá no demasiado graves que estropean la experiencia general. Ya que la idea es precisamente la de escuchar el feedback de los jugadores y ponerlo en práctica, esperamos que Mercury Steam sepa encajar y corregir en próximas campañas y actualizaciones. Una revisión a los personajes y al sistema de combate melee estaría muy bien, mientras que el tema de recompensas y micropagos deberían replantearlo, ya que nunca ha sido muy popular entre los jugadores precisamente, y menos ahora.
Con el sistema de combate a distancia + melee y las posibilidades del multijugador asimétrico, Raiders se ve bastante prometedor. Ahora toca esperar nuevas campañas y contenidos y ver en qué queda toda esta propuesta.

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