Promethea Libro 1Bienvenidos de nuevo a vuestro repaso a las compras imprescindibles del mes. A uno siempre se le pone un nudo en el estomago si lee ciertos nombres cuando lee el guionista del tomo que va a reseñar, como el nombre de Alan Moore. Poder decir algo del, posiblemente autor con mayor influencia en la historia del cómic es cuanto menos complicado, y más si se trata de opinar sobre uno de sus trabajos más personales. Daré por hecho que todos conocemos al Moore de “Miracleman”, “V de Vendeta”, “la Cosa del Pantano”,”Watchmen” y “From Hell”, pero hay mucho más oculto tras la barbuda faz de este ermitaño.

En los años 90 Moore decidió convertirse en mago y abandonar para siempre la escritura de cómics para las grandes editoriales y un buen día, llegando el fin del milenio se dijo a sí mismo que dado que no existía, ninguna editorial de cómics que supiera tratar sus historias, él crearía su propia editorial, y así nace la casa de Promethea y otros títulos, los ABC Cómics (Otra muestra más de la ironía de Moore pues son las siglas de “American Best Comics”, literalmente“los mejores cómics americanos” en manos de un loco inglés).

Moore decidió reunirse de buenos amigos y mejores talentos y crear cinco títulos a cada cuál más peculiar. El más famosos sin duda fue la celebre “La Liga de los Hombres Extraordinarios, que a día de hoy, aún genera spin-offs, reediciones, etc. ¿Qué pasaría si los protagonistas de las novelas victorianas se reunieran como un grupo de superhéroes? Tras ella vendría “Tom Strong, un homenaje a “Doc Savage” y los héroes científicos; “Top Ten”, una peculiar fusión de “Canción triste de Hill Street” y el genero superhéroico. “Tomorow Stories, pretendía recuperar la esencia de los magacines pulp, con pequeñas historias protagonizadas por homenajes a “la Sombra” como “Greyshirt” o las divertidas aventuras del niño científico, Jack B. Quick, o el patriótico “Primer Americano”. Y luego está ella, Promethea. Todas las anteriores historias tienen algo especial, pero Promethea es todavía más especial, pues Promethea es mágica en más de un sentido.

Promethea nace de la colaboración con J. H. Williams III, maestro de la narrativa barroca que gracias a su trabajo en esta serie, luego deslumbró con obras como “Batwoman” o “Sandman: Overtura”. Promethea es un canto a las musas, a la feminidad, a la Cábala, a Crowley y “Amanecer Dorado”, Promethea es Alan Moore intentando que los mundanos volvamos a creer en la magia.

Y gracias a los chicos de ECC, Promethea recibe la mejor edición que ha tenido hasta la fecha, contará con tres fantásticos cartonés, llenos de extras y con una reproducción impecable de obra y portadas.

Promethea Libro 1

Ya nada más abrir este cómic descubrimos la exasperante brillantez de Moore. Él mismo como ya hiciera Cervantes se convierte en un personaje de ficción, para hacer un prólogo en el que se nos desarrolla el concepto de Promethea, una misteriosa mujer guerrera que ha sido retratada por distintos artistas en momentos claves de la historia, heroina pulp, perosnaje de cómic, musa de poesías y mucho más que hunde sus origenes en una niña asustada, en el Egipto del 411 d.c, que contempla como su padre lanza un último hechizo para salvarla. Y ése es el punto de partida de Sophie,

¿Quién es Sophie? Sophie es una estudiante que quiere saber todo acerca de Promethea y que sin saberlo va a descubrir lo real que es esa historia. Sophie vive en una Nueva York ficticia, con una tecnología con la que aún hoy en 2016, aún ni soñamos. Es la tierra que aséptica, pragmática y gris, en la que la obra de ficción más leída es “Gorila Llorica”, una sucesión de hipocondriacas y depresivas tiras, los grupos de moda responden a nombres como “La Cojera”, o que tiene por superhéroes, a “Los 5 tíos estupendos”, la mitificación del hombre mundano llevada a su máxima expresión. Un lugar en el que el alcalde tiene personalidad múltiple y todas ellas son llevadas a juicio.

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Sophie tiene una amiga, Stacy, el contrapunto de alocado desenfreno y jovialidad que se verá superado cuando sus vidas se pongan muy extrañas. Y es que todo llega con Barbara Shelly (¿Curioso y gótico apellido no?), aparentemente una cincuentona entrada en carnes, una entrevista más en el trabajo de Sophie sobre Promethea. Pero que en verdad es la última de un gran linaje de mujeres y hombre que han sido la encarnación de Promethea, el ángel de la Inmateria en esta realidad. Moore juega con una historia espejada, gracias a que como veremos J. H. Williams III es capaz de dibujar lo que se le proponga, demostrando por ejemplo que las splash pages, tienen más utilidad que narrar superpuñetazos, pueden narrar todo el travelling de una conversación, mostrar un viaje o ayudar a un sinfín de experimentos visuales y narrativos.

Nuestra heroína va a descubrir por las malas que todo lo que se dice de Promethea y los monstruos que combate, como los demonios sombríos Smee, que Barbara aún conserva una chispa de quién la magia y el amor de su marido le hicieron ser y el poder de la imaginación y una buena poesía. Al mismo tiempo la pequeña Promethea rechaza las enseñanzas católicas y abraza los dones del dios dual Toth-Hermes. Recibiendo de ellos el caduceo, la vara medicinal con dos serpientes entrelazadas, pues Promethea tendrá en sus manos el potencial de salvar el mundo o de acabar con él.

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Toda la obra rezuma el anticatolicismo que siente Moore. El primer enemigo de Promethea es Salomón (rey judeocristiano alabado por el conocimiento), el regente de “el Templo” (famosa construcción bíblica donde Salomón guardaba todo el conocimiento) , un grupo dictatorial secreto que no es si no una analogía de cómo el conocimiento hizo desterrarse la magia. Moore logra plasmar gracias al imprescindible Williams, una colección de demonios, conocidos como “el Aullido”, una legión de seres zooantropomórifocs, maravilla de la magistral técnica de diseño del dibujante (Pocos pueden lograr que un gigante albino con cabeza de lechuza y una espada llameante quede tan bien).

Otra de las genialidades de esta obra es que la imaginación adquiere una dimensión platónica, pues se parte de la idea de que hay una realidad formada por el conjunto de imaginaciones conocida como “la Inmateria”. Un lugar donde Williams puede ser libre de reversionar el cuento de Caperucita y el Lobo con armas automáticas, o dando lugar a una batalla inverosímil entre Promethea y Gorila Llorica.

Williams III cuenta con algunos estupendos compañeros de viaje, como el onírico Charles “Stardust” Vess que nos dedicará unas páginas sobre como el poder de las musas puede hacer que las palabras de los poetas cambien la realidad. Sophie también se encontrará con inclasificables aliados, como el mago Jack Fausto, un pícaro que viene a representar a todos los Jacks de los cuentos y que nos deja nueva magia del dibujante, en una tensa escena en la que él y Sophie mantienen una conversación a cuatro en la que no distinguimos cuál es el verdadero aspecto de cada uno.

El Sanedrín de Prometheas es de las cosas más destacables de esta obra. Todas las encarnaciones de Promethea menos la niña original están juntas en la Inmateria y son una suerte de guía para fortalecer y entrenar a las nuevas portadoras del caduceo. De nuevo Moore nos plantea un viaje iniciático por la magia, ya que si Promethea quiere vencer a sus demonios deberá ganar el dominio de “La espada” (razón e ingenio), “La Copa” (compasión), “La moneda” (físico) y “La vara”(espíritu) y para ello tendrá tres capítulos en los que conocerá a tres encarnaciones diferentes de Promethea, que a su vez serán cómics de tres estilos distintos y con diferentes técnicas por parte de Williams.
La encargada de mostrarle los caminos de “La Copa”, es Margaret, la Promethea que se dedicaba a salvar a los soldados moribundos en la I Guerra Mundial. Williams se recrea en una historia surrealista sobre los horrores de la guerra, los dobles sentidos del Apocalipsis y la importancia de la compasión.

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Después irónicamente tenemos un capítulo digno de espada y brujería, el protagonizado por Grace, la valiente portadista de novelas pulp, que enseñará a golpe de espada y razón, la voluntad y la determinación para ser Promethea a Sophie. Moore homenajea a Burrows o a Robert Howard, inventando razas, bastiones imposibles y trepidantes combates. La Grace de Williams, es pura ferocidad visceral y por supuesto sus escenas de acción “saltan” más allá de las páginas y del concepto de “viñeta” o “marco”.

Promethea Libro 1Para Williams la narración es un todo, los extensos textos de Moore, no son si no parte de su dibujo y en cada número no da si no más que en el anterior. Moore no olvida sus orígenes en el cómic superheróico ni una de sus mejores historias, dedicada a cierta broma del payaso del crimen y es por ello que el mayor villano del mundo de Promethea, también es un desquiciado payaso “Muñeco Pintado”. Otra muestra de la brutal versatilidad de Williams, pues si tiene que hacer una batalla de cómic entre un arlequín psicópata y un grupo de gente sin mallas, logra que tenga la misma epicidad que si estuviera luchando la Liga de la Justicia.

Esta adaptación de Williams para con la historia, la vemos en el tercer viaje de Promethea. En él conoce a Bill, el único varón tan en sintonía con su lado femenino que logra liberar su sexualidad reprimida gracias a Promethea. Bill quiere enseñar los problemas de lo físico a Sophie y por ello más de la mitad del cómic está hecha con fotomontajes, para descubrir la trágica y letal historia de amor de Bill.

¿Y la vara? Os preguntaréis. La vara es una respuesta que tuvimos delante todo el tiempo y que firma la mitad de este tomo con una apoteósica batalla, en la que se demuestra que el poder de la pluma de Sophie, la convierte en la Promethea más grande de todas. Pero todas las batallas y herencias de legado implican dolorosas bajas. Atentos a como Moore es capaz de construir una historia costumbrista sobre una madre ausente y dos amigas que son como hermanas y al mismo tiempo tejer una batalla entre una legión de demonios (sí, exacto, Williams III se pone las botas a diseños increíbles y narrativas imposibles). 

La siguiente mitad del tomo es todavía más experimental, después de recrear la expulsión de los mercaderes del Templo, Sophie sabe que debe avanzar más para encontrar lo que ha perdido. Entre las cosas que vamos a encontrar, destaca un número totalmente erótico en el que Promethea deberá entregar su feminidad a la masculinidad de Jack Fausto, para comprender los misterios de la magia masculina, atentos a la fuerza que puede sacarse de unas viñetas detalle de una vara mojándose en un cáliz. Del poder de la desnudez y mostrarnos tal cuál somos.

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Moore también quiere celebrar en su obra la llegada del año 2000 y el por aquél entonces temido “efecto 2000”. Así que en esta ocasión, para narrarnos una historia pulp de ciencia-ficción, J. H. Williams dibuja todo el cómic en horizontal, como los antiguos folletines y demuestra el mucho juego que puede dar una historia de lucha contra una masa informe. Aparte de servir como vehículo de critica a Moore sobre el consumismo extremo.

Y luego llega metáfora, ¿Qué es Metáfora? Metáfora es el episodio en que Moore demuestra que puede escribir a tres niveles y que sólo el infinito es el limite para el barroquismo surrealista de Williams. Vamos a conocer a las serpientes de caduceo de Promethea, Mike y Mack que nos van a llevar a un viaje que revisitará a los arcanos mayores del tarot, su simbología cabalística y el porqué de sus interpretaciones y cambios de nombre. Williams en esta parte de la página dibuja unas cartas totalmente desenfadadas y caricaturescas.

Al mismo tiempo la propia esencia de Promethea va cambiando con este viaje cosa que se nos muestra mediante unas fichas de scrabble que van formando distintas expresiones (en inglés por supuesto, toca leer las notas a pie de página) con las letras del nombre Promethea, jugando con que ella misma no es sino una metáfora del poder de la imaginación.

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La parte final de las páginas es la narración en hiperrealismo, de un chiste contado por el mítico Aleistaer Crowley, sobre serpientes y mangostas. Williams logra recrear los distintos aspectos físicos que a lo largo del tiempo tuvo este polémico y admirado personaje por Moore.

Cerramos este tomo y si hemos prestado atención ya no somos los mismos, puede que sólo haya sido un cómic de fantasía con ciertos toques de ciencia-ficción, o un viaje que nos demuestra que la magia existe, pero sin duda lo que ha sido es una carta de amor al poder de la imaginación, el arte y la belleza. Una compra imprescindible para los seguidores de ambos autores, para los que busquen algo distinto y para los que busquen la esencia de las historias de siempre. Promethea si no existiera habría que inventarla.

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