Shingen Takeda, el tigre de Kai 3, de Koike y Kojima
M. G. Villarrubia. 05/09/2017  
Encontrado en http://www.fantasymundo.com/articulo.php?articulo=8698
     La sangrienta batalla de Kawanakajima da paso a un escenario bélico en el que Takeda tendrá que enfrentarse a los más duros adversarios.
Shingen Takeda 3El Dúo Dorado inicia tercer volumen de "Shingen Takeda, el tigre de Kai" con el final de la famosa Cuarta batalla de Kawanakajima, en donde los ejércitos de Uesugi Kenshin y los de Takeda se enfrentan con mayor ferocidad, con un amplio despliegue de tácticas que aún hoy en día son analizadas con interés y convirtiéndose en la batalla con mayor número de muertes de todo el periodo Sengoku.

Pero pongamos en antecedentes: Takeda había tenido éxito conquistando la provincia de Shinano, haciendo retroceder a, entre otros, al magnífico adversario del anterior tomo, el célibe Murakami, Yoshiharu. Tanto éste como los otros daimios afectados recurrieron a Uesugi Kenshin, cuyo poder rivaliza con el Tigre de Kai.

Pero nada de esto vemos en nuestra lectura, sino que aparecemos directamente en el dantesco campo de batalla cuando todo ya ha sucedido, con los muertos, aliados y enemigos, compartiendo lecho sin plácido descanso. Shingen Takeda ha sido derrotado. Parte de sus famosos Veinticuatro generales, incluyendo su hermano Nobushige, habían perdido la vida.

El plan de la mano derecha de Shingen, Kansuke, había fallado. Kenshin se había dado cuenta de las intenciones del ejército enemigo, y con éxito había canjeado las muertes de soldados rasos por las cabezas de los generales de Takeda. Lo único que puede hacer Kansuke como leal súbdito es cometer seppuku. La Historia nos cuenta sobriamente este hecho, pero Koike y Kojima nos relatan una versión mucho más emotiva y, quizás, de mayor coherencia, sobre todo cuando Shingen le asegura a Kansuke que no han perdido, que quizá han sido derrotados en la batalla, pero estratégicamente van a ganar. Cuando se está en lo más bajo, sólo se puede ascender. La realidad siempre es contraria a lo que nos parece, según los designios del taoísmo y del Yi Jing.

Shingen Takeda 3
Y tal y como continúa el manga, así parece ser: Takeda lleva a cabo una ofensiva campaña donde come cada vez más terreno al resto de adversarios, usando las más variopintas tácticas, asediando castillos con mineros y ninjas, enfrentándose de cara en dramáticas batallas… conquista y da jaque al otrora victorioso Kenshin, que desespera, se apresura y se obceca en enfrentarse en persona con Takeda, una satisfacción que nuestro protagonista no piensa darle.

En el plano palaciego, la esposa Sanjô ha abandonado su agrio comportamiento desde el fallecimiento de la dama Kiri. Desdeñando la inexistente relación con Shingen, se centra en su primogénito Yoshinobu y sobre todo en el nieto que éste le ha dado. Sin embargo, los rumores de que Shingen pretende casar a su segundo hijo Katsuyori con la hija de Oda Nobunaga, enemigo de los Imagawa, clan con el que Takeda está profundamente emparentado. Sanjô y su primogénito Yoshinobu se opondrán a la unión conspirando con los Imagawa, y acabarán rozando la línea de la traición. El campo de batalla se extiende a la corte de Kai.

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Pero eso no es todo, ya en Kioto se ha alzado como shogûn Yoshiaki Ashikaga, tras el cual se encuentra Oda Nobunaga y su aliado el inteligente Tokugawa Ieyasu que, como sabemos los lectores de "Hanzô, el camino del asesino", es un rival a temer como el que más, aunque aquí aparezca algo afectado y temeroso. Takeda conocerá su declive, incapaz de hacer frente a un escenario bélico y geopolítico tan complejo, y sobreponerse a la desaparición de su hijo y la de Kansuke. Pero el tigre de Kai aún tiene las garras afiladas.
 
Koike nos mete de lleno en la parte más famosa y dramática de Shingen Takeda y del periodo Sengoku. La complejidad de conflictos obliga a una narrativa difícil, que salta de las grandes batalals a las confabulaciones y matrimonios concertados; que desplaza a temibles enemigos por otros aún más poderosos e imbatibles. Y no solo enemigos, sino aliados a los que Takeda no puede doblegar. Aun con el coraje, la determinación y la genialidad de Shingen, no se pueden ganar todas las batallas, menos aún si la lucha se cuece también a tus espaldas en el seno de tu propia familia. Para el conocedor del periodo Sengoku, y para el lector de otros títulos del Dúo Dorado como Hanzô, la aparición de Oda Nobunaga, Yoshiaki Ashikaga, Ieyasu Tokuwaga, Yoshimoto Imawaga y Hôjô Ujimasa, los grandes protagonistas del conflicto junto con Shingen Takeda, hace que un estremecimiento le recorra por todo el cuerpo. La profusión de poemas, canciones y textos extraidos de la época deja ver la gran documentación que hay tras el guión de Koike, y la poética sincronización que es capaz de ejecutar sin pudor. Bashô de la mano de Koike como dos maestros que se complementan.

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Kojima plasma las intenciones de su compañero en tinta con acierto, libre en un ámbito extenso en el que puede dibujar batallas, kimonos con detalles profusos, escenas cotidianas… es interesante, pero choca un poco, la reiteración en representar mapas estratégicos de los feudos para intentar explicarnos una situación tan compleja, lo que solo añade más confusión con tantos nombres y cambios, pero, aunque algunas batallas no se narren más que de pasada, la elección de los momentos clave dentro de ellas (el después de Kanawakajima, por ejemplo) le confiere un necesario y lírico anticlímax que se aleja de explicaciones tácticas y lecciones de historia que podríamos encontrar en vetustos anaqueles.

¿Le quedarán fuerzas al tigre de Kai para competir por Japón? ¿Tendrá futuro el clan Takeda? Lo veremos en el próximo y último tomo.

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