Este es un libro de libros. Una panorámica, cronológicamente ordenada, de la obra breve de Samanta Schweblin (Buenos Aires, Argentina, 1978). Una forma de percibir con claridad el universo creativo de la autora de “Distancia de rescate” (Literatura Random House, 2015), nominada al Man Booker Prize como mejor novela traducida al inglés y publicada durante 2017. No sabemos si ambos hechos están relacionados, o sea, si la publicación de esta panorámica tiene algo que ver (o no) con la proyección que le ha conseguido a Schweblin su nominación a un premio tan prestigioso, o si han podido servir como impulso adicional los excelentes elogios recibidos por su literatura de grandes escritores consagrados. Pero lo que sí sabemos es que estamos ante un universo creativo unitario, coherente y consecuente, construido con una intensa capacidad alegórica, repleta de elementos provenientes de lo extraño (bordeando el límite de lo fantástico), definidos por una escritura emanada desde una sobriedad y brevedad extraordinarias, solo a la altura de las plumas más capaces.

“Pájaros en la boca y otros cuentos” (Literatura Random House, 2017) tiene, además, el valor añadido doble de, por un lado, poseer relatos seleccionados por la propia autora de entre toda su obra publicada (en sus distintas ediciones) y, por otro lado, contar con dos relatos inéditos de ultimísima hornada. Dos valores que, sumados, nos muestran una perspectiva completa de crecimiento, desarrollo y madurez. Al mismo tiempo que nos aportan claves interpretativas adicionales para conectar esta obra breve con la, hasta el momento, primera y única novela de Schweblin: la ya mencionada -y excelente- “Distancia de rescate” (2015).

Tensión, angustia y desconcierto.

El universo creativo de Schweblin posee en su interior profundo una tensión, una incerteza, una angustia que lo mueve todo. Aquello que la lectura ve es solo una parte de la realidad existente, debiendo la persona lectora asumir, activando su potencia interpretativa -a la par que creadora de sentido-, la tarea de completar el cuadro. Esta apertura estructural a la persona lectora es aquí también, a la vez, una rendija abierta a la empatía, una grieta a partir de la cual esa tensión nos empapa de su naturaleza misteriosa e ignota, hasta crear en nosotros un amplio mapa de emociones que va desde el desconcierto hasta el caos, pasando por el asco, el miedo, la ira… Este catálogo de emociones refleja el tono de su discurso, esencialmente pesimista, directamente negativo, gris oscuro y casi negro.

A reforzar el sentido pesimista que caracteriza al tono de su escritura y a los trazos semánticos de su lenguaje, ayuda mucho su tratamiento del espacio. Un espacio que debemos entender en una doble dimensión, interna y externa. Internamente, se define al ser humano como una personalidad donde, a modo de vasija o receptáculo, conviven las características y los valores que nos delimitan a cada uno como un ser individual, personal e intransferible; radicalmente diferente e individual respecto a todos los demás. Externamente, los relatos juegan mucho con la dualidad y, en concreto, con el contraste antagónico del aquí-allí, rural-urbano, próximo-lejano, conocido-ignoto. De esta forma, el entorno rural o lejano-a-la-urbe (capital, civilización, etc.) es caracterizado como generador de esa tensión profunda que acosa y atosiga al espacio individual, al ser, causándole esas emociones de desasosiego y angustia, desconcierto e incerteza que lo atenazan en cada relato.

Es en este debate entre espacios (interno vs. externo, individual vs. social) donde lo pesimista desborda los límites de lo habitual en las literaturas de otras plumas. Lo hace jugando, dentro de su universo, con elementos a los que caracteriza negativamente, algunos incluso expulsándolos de una cultura social-universal donde es habitual leerlos caracterizados de forma positiva: los animales (perros, caballos, pájaros…), las profesiones científico-técnicas (doctores de distintas especialidades), los ambientes rurales de quietud (campos, praderas, ríos…). Este recurso de desnaturalización de los elementos comúnmente aceptados como positivos consigue acentuar ese desconcierto, aumentar esa angustia, multiplicar nuestro miedo: si las certezas a que estamos socialmente acostumbrados desaparecen ante nuestros ojos nada queda excepto la duda y la incerteza.

El universo creativo es el mensaje.

De esta forma, podemos llegar a comprender cada relato como una pieza de un puzle cuya acción completiva solo nos la aporta la lectura. Será leyendo estos relatos y la novela de Schweblin cuando podremos, reunidas todas las claves, poseer una imagen completa y cierta sobre aquello que se nos quiere transmitir. Porque aquí hemos hablado del estilo, del universo creativo y de algunos de los elementos, pero para poder comprender su mensaje plenamente deberíamos también prestar atención a los temas: a la frustración respecto a la figura paterna, a la fragilidad de la familia y (especialmente) a la figura materna, denotando así una cierta reivindicación de la soledad existencial como refugio, del individuo y del ser cerrado sobre sí mismo como una fortaleza personal sometida al acoso y al desequilibrio del mundo familiar y/o social donde todo resulta ser una amenaza.

“Pájaros en la boca y otros cuentos” (Literatura Random House, 2017) es un conjunto de hermosos y desconcertantes relatos elaborados por la pluma única de una escritora que viene pisando fuerte. Siempre recomendables porque, entre otras muchas virtudes, consigue revolver a la persona lectora en su silla, al abrirle la puerta para su participación en la desencriptación de un universo creativo tan intenso como interesante. No se lo pierdan.

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